massobreloslunes: Pitonisa de autobús

lunes, 29 de noviembre de 2010

Pitonisa de autobús


Yo miro mucho a la gente. Tanto, que a veces creo que se sienten incómodos. Pero me gusta, que le vamos a hacer: soy una voyeur de lo cotidiano.

Cuando salgo del trabajo, coincido en la parada de autobús con la salida de un instituto. Me gusta observar a los adolescentes, perdidos en esa soledad aturdida y pasmosa de la ESO. Hoy se me ha escapado el autobús de menos cuarto por muy poco, y sentía oleadas de autocompasión mientras el viento húmedo y frío me azotaba la cara. Los alumnos del instituto han empezado a llegar, todos acné, hormonas, charlas y zapatillas de tela, rollo no-me-importa-que-se-me-mojen-los-pies-mientras-mis-zapatos-molen.

A los que cogen el autobús los tengo medio fichados. Está Divina, siempre pintada, con el pelo planchado y el móvil en la mano; Me Creo Guay, que aparenta diez años, viste como si tuviera dieciocho y siempre me parece grotesco; Lánguido, que se apoya en una farola con las greñas tapándole los ojos y los auriculares puestos, y Grandullón, que siempre va con Mejor Amiga Gorda (lo siento, mis motes no son exactamente un derroche de compasión).

Hoy llega Grandullón primero. Tiene los hombros estrechos, el culo gordo, gafas y el pelo en forma de casco. Lo tiene todo, el pobre. Entonces aparece uno al que no tengo controlado y al que llamaremos Sex Bomb. Es fibroso y moreno, tiene un bonito cuello rodeado de colgantes, le asoma la barba de tres días y los vaqueros le quedan estupendos. Llama a Grandullón por su nombre, se le acerca y se ponen a hablar de nosequé. Hace un frío que pela, pero Sex Bomb va en camiseta y se le ven unos bíceps bien formados. "Illo, ponte argo", le comenta alguien, pero él no hace ni caso.

Les miro charlar. Grandullón con los ojos tímidos y enormes asomando tras las gafas. Sex Bomb fumando tranquilo un cigarro y aplastándolo con desenfado cuando llega el autobús. Nos subimos y yo pillo el último asiento que queda libre, en el centro de la fila de atrás. Desde allí puedo ver todo el autobús y escuchar el murmullo de las conversaciones.

Miro a Grandullón y a Sex Bomb y pienso en que son dos personas con distintos envoltorios, y en cómo esos envoltorios están seguramente condicionando la vida que tienen, lo luminosa o desconcertante que está siendo su adolescencia. No sé si es justo o injusto, pero es. Un abismo entre esos dos modelos de humano. Imagino su vida futura, y me pregunto qué será de ellos.

Grandullón estudiará Informática y será virgen hasta muy tarde. Luego se pondrá a régimen y adelgazará; no será guapo, pero ganará autoestima. Cuando todos sus colegas hayan perdido la esperanza y estén debatiendo si pagarle una prostituta, Grandullón aparecerá con una novia Emo súper mona que ha conocido en un foro. Después se casarán, tendrán hijos medianamente agraciados y empezarán a pagar una hipoteca.

Sex Bomb se meterá en Publicidad, Diseño, Bellas Artes... Tendrá a las mujeres locas y practicará sexo bizarro y variado. Será un inútil emocional hasta los treinta o así, momento en que verá que se está quedando calvo y pedirá en matrimonio a la novia de entonces. También se casarán, tendrán hijos (más guapos que los de Grandullón) y empezarán a pagar una hipoteca.

No sé qué conclusión sacar. Me dan ganas de acercarme y decirles a los dos que al final la vida es más de lo mismo para todos. Que la adolescencia parece eterna, pero se acaba, y llega un momento en que te sientes increíblemente adulta y sensata, sentada en el autobús después del curro, mirando con sapiencia a los chavales y pensando "por dios, Sex Bomb, ponte un jersey, que te vas a resfriar".

9 comentarios:

  1. Cómo me mola tu rollo, rubia..

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  2. ¿Y no te sientes a veces como una adolescente disfrazada de joven sensata observando adolescentes que aún no necesitan disfraz (de sensatos, que disfraces variopintos llevan un rato)?

    Qué cosa más liada me ha salido,

    AA

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  3. Me ha gustado este post :)

    Y tu, Marina, nunca te has preguntado que sera de tu vida de aqui a 10 anyos?

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  4. No todos los Sex Bomb nos quedamos calvos, reina...

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  5. Funes: gracias :) A mí también me mola el tuyo. Pensaba que te podrías mosquear por lo del pelo en forma de casco, pero me alegro de que lo lleves con deportividad.

    AA: de adolescente me sentía como una niña disfrazada, así que ahora me siento como una niña disfrazada de adolescente disfrazada de adulta. Figúrate.

    AnGeLoSo: sí me lo he preguntado, pero la vida me parece tan sorprendente y curiosa, y el abanico de posibilidades tan abrumador... A veces pienso que tendré hijos, otras que estaré soltera, otras que viviré en Granada, otras que viviré en Nuevo México... y no sé. En general, ya te digo, prefiero dejar que la vida me sorprenda.

    ÁlEX: Cierto es. Disculpa la generalización. Personalmente, ando harto interesada en conocer a un Sex Bomb con buenos genes capilares.

    Gracias a todos por batir el récord de comentarios no míos en meses.

    Besotes.

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  6. jajaja, me ha encantado, los motes no serán compasivos, pero mucho me temo que son atinados, ¿eh?

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  7. Quiero creer que sí.

    Por otra parte, en realidad, Grandullón sí es un mote bastante compasivo, sobre todo viendo al chaval :S

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  8. Al final y visto así, no es cuestión de que se diferencien mucho las vidas (que más o menos siempre se componen de lo mismo) sino de lo felices que serán capaces de ser así. ¿Será Sex Bomb feliz cuando decida terminar la juerga y no haya desarrollado ningún otro interés durante toda su vida? Seguro que Grandullón escribe bien. Y los clubes de rol proporcionan bastantes amigos xD

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