massobreloslunes: Perfeccionando lo simple III: Siesta invernal

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Perfeccionando lo simple III: Siesta invernal


Dormir la siesta es fabuloso. Dormir, en general, es fabuloso, pero la siesta tiene un componente de autoindulgencia decadente que me encanta. En plan "hale, paso de todo, a dormir durante el día que me sobra tiempo". Yo soy una siestera profesional desde los quince años, época en la que me acostaba en pijama y con las persianas bajadas un par de horas todos los días. Cuando me di cuenta de que se me estaba pasando la juventud, empecé a moderarme un poco y a perfeccionar el método. Actualmente creo que entiendo bastante de siesta, y es por eso que voy a compartir mi sabiduría con vosotros.

Esta entrada habla de la siesta invernal porque cada estación tiene una dinámica siestil completamente diferente. No vas a comparar sudar bajo el ventilador a acurrucarse bajo una mantita. Empezamos por el invierno, que es lo que pega ahora.

Para una buena siesta invernal hacen falta varios elementos:

1) La superficie siesteadora. Yo recomiendo un sofá. Si os acostáis en la cama, lo más probable es que durmáis más de la cuenta, y a no ser que seáis profesionales de la siesta, como una servidora, dormir mucho os sentará mal. Aunque esto no es la panacea para el despertar. En segundo de carrera tuve una fase con verdaderos problemas para levantarme de la siesta y empecé a cambiar de superficie para ver si la incomodidad lo solucionaba. Acabé echándome siestas de dos horas sentada en un sillón (verídico).

La foto que encabeza el post es mi sofá de siestear. El mejor sofá que he tenido ever. Pongo la almohada en la parte del chaise longue y me quedo traspuesta. Y sí, mi nevera está al lado del sofá.

2) El soporte de cabeza. Personalmente no puedo con los cojines. Por muy suaves que sean, nunca jamás podrán competir con la suave y fresca tela de la almohada acariciando tu rostro. Así que no seas vago/a. Levántate, ve a por tu almohada y acóplala en tu sofá de siestear.

3) La mantita. Ah, la mantita. Para una buena siesta invernal hay que encontrar una que sea a la vez cálida y ligera, suave y sin pelusas, práctica y cubriente. A mí me gustan las mantas largas, que no se me salgan los pies por abajo. Esto es fácil, porque soy tan bajita que durante un tiempo tuve miedo de ser enana, así que para mí casi cualquier manta es una manta larga.

4) La fuente de calor. Os preguntaréis por qué hace falta una fuente de calor si ya tenemos la mantita. A ver, esto que voy a explicar a lo mejor sólo me pasa a mí, pero sed clementes. El caso es que mis casas, la de Cádiz y la de Málaga, no tienen calefacción. En la de Málaga, concretamente, hace casi más frío que en la calle. Es decir, que la mantita no es suficiente. Y paso de echarme la siesta con edredón, porque entonces sí que no hay quien se levante. Conclusión: hace falta una fuente de calor adicional.

Si vivís en casas maravillosas con calefacción central y suelo radiante, que sepáis que os tengo envidia de la mala, pero que os doy permiso para omitir la FCA (Fuente de Calor Adicional).

Si, como yo, vivís en un sitio "con clima cálido" donde "la calefacción no merece la pena" (silbido de odio entre mis dientes), aquí tenéis varias opciones para la FCA.

- La chimenea: fabuloso si tienes una cerca y no te da perezón encenderla. En mi casa de Málaga utilizamos mucho la chimenea y es un entorno ideal para el siesteo: atmósfera acogedora y temperatura buena. Además, una se siente un poco como en una peli americana, todo bucolismo y galletas hechas en casa. También mola el sexo de chimenea, pero lamentablemente hace mucho que no lo practico.

- El brasero. Dicen que cuando Dios cierra una puerta abre una ventana. Cuando en Andalucía se cierran las puertas de la calefacción central, Dios abre la ventana del brasero. Hace un tiempo fantaseaba con inventar un brasero portátil, algo así como una mesa camilla unipersonal alrededor de la cintura que pudiera llevar durante el invierno. De lo contrario el brasero de tu casa te atrapará y te invalidará para llevar a cabo actividades útiles, como fregar los platos o ir al baño, y acabarás sondada en tu sofá viendo Sálvame con tal de no alejarte de su acogedor calorcito, mientras las ratas procrean en tu fregadero.

- Otra persona. Esto puede parecer lo ideal, pero ¡ojo! No es tan fácil encontrar compañía para siestear. El maromo (o la maroma) en sí tiene que ser gustoso, acoplable, con buen olor y que no se mueva mucho al dormir. Si encontráis uno así, guay. Si no, cada uno por su lado, tú en la cama y yo al sofá con la almohada, y aquí paz y después gloria.

Una cosa buena que tienen las personas como FCA es que puedes tener sexo sandwich (siesta-sexo-siesta).

- Si no tenéis ninguna de estas opciones disponibles, como me pasa a mí en Cádiz, ¡tranquilos! Voy a hablaros de un invento que sacudirá vuestras existencias y las cambiará para siempre:


Calentad la bolsita y ponedla en vuestros pies/regazo/al lado imitando el calor de vuestra no-pareja. ¿Quién necesita a otros seres teniendo este invento maravilloso? Dios creó el brasero, luego creó la bolsita de cereales y luego las repartió por Natura y los mercadillos del mundo. Id a comprar una ahora.

5) Las provisiones. Hay dos elementos clave en este apartado. Uno es el agua. De la siesta invernal te levantarás con una sed del Averno, y el trayecto entre tu cálida mantita con FCA y el grifo se te hará insoportable. El otro es el chocolate o, en su defecto, algo dulce. ¿Por qué se levanta uno de la siesta con ansias de dulce? No lo sé, pero como decía un amigo de mis padres, "las neurosis hay que culminarlas", así que date ese capricho. Si estás a dieta, puedes hacerte una infusión. O chupar sacarina, ya como veas.

Ok. Ya lo tenemos todo. Ahora viene un elemento clave: el tiempo. ¿Cuánto es lo adecuado?

Hagamos aquí una breve aclaración. ¿De qué tipo de siesta estamos hablando?

- Siesta de diario. Estás cansado del curro pero tienes que seguir haciendo cosas. No puedes dejarte ir demasiado, entre otras cosas porque si no esta noche no habrá quien te acueste y el círculo vicioso de falta de sueño se repetirá. Esta siesta debe durar unos 25 minutos, aprox. Es la típica siesta que todo el mundo alaba como la siesta perfecta, la que mejora el corazón, la tensión y el apetito sexual, pero que se dejen de rollos. Para mí una buena siesta dura dos horas, punto; el resto es un querer y no poder. Pero estas siestas pueden estar muy bien si se trabajan de forma adecuada.

- Siesta de viernes: estás reventado después de toda la semana y quieres mandar al mundo a tomar por culo y olvidarte de tu triste existencia. Esta siesta te la puedes permitir más larga. Una hora y media no está nada mal.

NOTA: Yo personalmente NO PUEDO dormir una hora. O duermo media o duermo una y media. No sé por qué; debe de ser por las fases del sueño o algo así. No obstante, cada cuerpo es un mundo, así que probad con una hora y me contáis qué tal.

- Siesta DHD o Dormir Hasta que Duela: Has ido a trabajar de empalmada, o tus vecinos tienen un bebé que no te ha dejado dormir, o te ha bajado la regla y pasas de todo. Ok. No pongas despertador, acóplate a dormir y despiértate de noche, con dos cojones. Te sentirás mejor, o tan mal que no te quedará más remedio que ponerte las pilas y salir de tu bucle de autocompasión.

Una vez decidida la duración, colocaremos algún dispositivo electrónico fuera de nuestro alcance. ¿Cómo de fuera? Pues depende. Yo me lo pongo alejado, pero no tanto como para tener que salir de debajo de la mantita-FCA, porque si lo hago así soy capaz de dejarlo sonar hasta que pare con tal de no levantarme.

Después adoptaremos la posición de siestear. En mi caso, de lado y con la mano bajo el moflete, como los niños chicos. Aquí es donde la siesta alcanza su máximo de placer. Esos momentos en los que el tiempo se detiene, han acabado las obligaciones de la mañana y no han empezado aún las de la tarde, y puedes relajarte, dejarte ir y parar un poco tu mundo.

Ahora piensa en cosas bonitas. Algunas sugerencias son:
- Piensa en el chico que te gusta. Si no tienes ninguno, te lo inventas.
- Recuerda viajes con tus amigos.
- Imagina la playa en verano. Imagínate tumbado, sin nada que hacer, escuchando las olas y las voces lejanas de los niños. Por favor, imagina algo idílico, rollo playa hippie de Formentera, y no la Caleta en agosto.
- Recita poesía de memoria. Despacito.

Y bueno, podría decir más cosas sobre la siesta, pero este post me está quedando obscenamente largo y creo que como inicio a una Siesta Invernal Perfecta no está nada mal.

3 comentarios:

  1. ¡Qué texto más cojonudo!

    "acabarás sondada en tu sofá viendo Sálvame con tal de no alejarte de su acogedor calorcito, mientras las ratas procrean en tu fregadero". ¡Me encanta!

    No pares de crear, haces que la vida sea más divertida.

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  2. ¡Cuánta razón tienes en casi todo! No estamos de acuerdo en un punto esencial (y es que a mí, como al común de los mortales, una siesta larga me trae disgusto en vez de felicidad), pero todo lo demás es harto importante. Me ha sorprendido lo de la mantita ligera, porque es bien cierto que es más fácil levantarse si lo que tienes encima no es pesado y comodón :B

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  3. Funes: gracias por tu entusiasmo. Ya sabía yo que la etiqueta tiene que ser "cosas absurdas que me interesan a mí y al Funes" xD.

    Insecticidas: mi único problema con las siestas largas es que me siento culpable por "perder el tiempo", pero físicamente me quedo nueva. Hoy, en honor al fin de año, me voy a regalar una siesta DHD, que si no esta noche a las doce no voy a querer más que meterme en la cama.

    Sendos besos.

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