massobreloslunes: 18. Cuerpo

sábado, 30 de julio de 2011

18. Cuerpo

Esto de publicar todos los días es hercúleo, joder. Es heróico. Estoy hecha polvo. He estado escalando (lo sé, otra vez) y no tengo fuerzas ni para teclear. Mañana tengo que levantarme a las seis de la mañana porque me voy a hacer descenso de barrancos. Así que el hecho de abrir blogger y ponerme a escribir algo es como para que toda la Viña se congregara al pie de mi ventana a hacerme la ola.

¿Sabéis, en realidad, de dónde surgió todo este rollo vigoréxico-aventurero que me traigo últimamente? Entre otras cosas, de trabajar en Atención Primaria. Cuando has visto al vigésimoquinto anciano polimedicado arrastrarse trabajosamente desde la sala de espera hasta la silla de la consulta, empiezas a apreciar muchísimo al cuerpo joven que todavía habitas.

Los cuerpos de los ancianos me llaman la atención. Son como una contradicción andante: sus células llenas de señales que dicen que el fin está cada vez más cerca, los músculos y los órganos perdiendo utilidad y función y el cerebro arrugándose despacio dentro del líquido cefalorraquídeo. Y ellos con esa voluntad de vivir, con todas sus células defectuosas empeñadas en seguir adelante. El cuerpo tocando hasta el final como la orquesta del Titanic.

Hoy ha venido a la sierra una mujer con algún tipo de deformación ósea y una pierna considerablemente más corta que la otra. Llevaba un vestido largo de flores y unas botas horribles, una de ellas con un alza de unos quince centímetros. Bajo el vestido se torcían trémulamente unas pantorrillas delgadas. El simple hecho de caminar hasta la zona de escalada le ha costado un horror. Luego se ha sentado todo el día a mirarnos trepar, con un vaso de yogur batido en una mano y un bocadillo en la otra. Hablaba de lo genial que era estar en el campo, de lo estupendo que parecía escalar y de las ganas que tenía de hacer puenting.

Entonces piensas: joder, qué suerte tengo de que mis piernas sean de la misma longitud. Piensas en lo terrible que debe de ser saber que nunca, NUNCA, podrás intentar escalar una pared, ni esquiar, ni montar en bicicleta, ni subir una montaña. Tu cuerpo está en tu contra. En momentos como ese, uno piensa en lo ridículo que es en realidad el Acné del Averno.

Así que bueno, yo qué sé, no escaléis si no queréis, aunque mola, pero usad el cuerpo. Es un regalo con los días contados. Usadlo para divertiros, para que os lleve a lugares alucinantes, para tocar y que os toquen, para saltar, para coger olas, para dar masajes, para tener sexo. Es un instrumento increíble. Está tan bien diseñado. Es tan delicado y tan potente, y responde tan bien cuando se le cuida un poco.

Y en la línea de lo que acabo de decir, voy a usar mi magullado cuerpo para desplazarme a ese lugar llamado cama a dejarme morir.

2 comentarios:

  1. Y soy inconformista y le pido un poco más, conocer los límites, sufrir, sudar.... Para no querer escribir, por lo menos a mi, me has despertado los sentidos.

    ¡A disfrutar!

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  2. los q tenemos blog sabemos lo difícil q es mantener una pauta de escritura periodica, por lo q agradecemos de todo corazón a las chicas con reaños para hacerlo q no paren. Se te agradece en el alma, ánimo escaladora de posts!!

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