massobreloslunes: Supervivencia emocional II: cuándo huir

sábado, 1 de octubre de 2011

Supervivencia emocional II: cuándo huir

Me han preguntado por el formspring cómo sabe uno cuándo tiene que huir, imagino que de una relación sin posibilidades de éxito. He escrito una respuesta muy larga y sensata, pero no acaba de convencerme, porque creo que el asunto es mucho más sencillo que eso. Me recuerda un poco al capítulo del libro sobre supervivencia ("Quién vive, quién muere y por qué") donde te aconseja cuándo abandonar, y creo que muchos de los consejos también valen para el duro mundo de las actividades de riesgo amoroso.

Si el peligro es demasiado grande, huye. Si la caída es muy mala, si te puedes lesionar de gravedad, si puedes matarte y no estás dispuesto a asumir ese riesgo, huye. Cada uno sabe lo que puede poner en juego, que depende de cuánto tienes y de hasta qué punto te importa.

Si sientes que el reto sobrepasa a tus capacidades, huye. Tal vez te exige demasiado. Tal vez no puedes o no quieres sentir el miedo. Tal vez simplemente ese día no estás en buena forma, o no te apetece afrontarlo.

Si las condiciones no son buenas y no tienen pinta de cambiar, huye. Si el tiempo no acompaña, una de dos: o esperas a que mejore o te marchas por donde has venido. Lo que no puedes hacer es actuar como si los condicionantes no existieran. Ojalá fuera así y todo diera igual, pero puedes acabar con hipotermia o con un rayo friéndote los sesos sobre una roca.

Si estás haciéndolo por los motivos equivocados, huye. Si te guían el ego o el apego en lugar del amor, si no estás pendiente de lo que puedes aprender sino del miedo paralizante que tienes, si no estás disfrutando de la mayoría de los pasos que das, abandona.

Tu corazón lo sabe. Cierra los ojos y pregúntate: ¿Es esto lo que quiero? Si la respuesta es no, surgirán en seguida un montón de excusas: "cambiará", "aunque no sea para siempre voy a disfrutar el tiempo que dure", "puedo adaptarme a esto", "nada es perfecto". Pero tu corazón lo sabe.

Recuerda: hay más días para probar y más vías para hacerlo. Es importante que estés seguro de lo que haces antes de lanzarte a sudar sangre en la roca de las relaciones. Es importante que, aunque no salga bien, lo hagas por los motivos correctos. Y saber cuándo retirarse es quizá la manera más sencilla y efectiva de convertirse en superviviente.


Edito porque no puedo sino fardar de esta mención tan bonita que me ha hecho Primaveritis. Gracias, guapa.

4 comentarios:

  1. gñe :(

    Gracias, la otra respuesta también será bien recibida si te apetece.

    Ahora tengo que distinguir si estoy viendo lo que creo o lo que me daría miedo ver.

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  2. Gracias por esta entrada, Marina.

    Se trata de huir antes de que te entre el miedo paralizante porque si éste aparece, su adjetivo "paralizante" no te permitirá huir.
    Pienso que la inercia o el simple apego nunca deben covertirse en una razón. Si es así, es obvio que algo está haciendo aguasy que ha que empezar a correr.

    *Besos y espero que estés disfrutando de la escalada. Me das envidia de la buena.

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  3. Hola Marina! Siempre te leo,aunque soy bastante silenciosa,porque solo te he comentado una vez,creo. Las cosas de las que hablas en tu blog me hacen reflexionar y me suelo sentir muy identificada con lo que escribes. Esta entrada me ha encantado; creo que es tan importante saber luchar por las cosas que nos importan como lo es saber cuándo tenemos que irnos con la música a otra parte.
    Bueno,pues solo era eso, dejarte un saludo y hacerte saber que gracias al blog siempre me haces pasar un buen rato.

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  4. Anónimo: Ya he contestado por el formspring :) No sé si me ha quedado un poco borde, pero no era mi intención! Agradezco cualquier pregunta aunque me reserve el derecho a contestarlas.

    Respecto a distinguir si estás viendo lo que crees o lo que te daría miedo ver... pues es difícil, la verdad. Date tiempo. Muchas veces es eso lo que nos falta: tiempo, días diferentes para ver la situación desde ángulos distintos. Mucho ánimo.

    Daltvila: me ha gustado mucho lo del miedo paralizante, porque yo también lo he sentido. Un miedo tan intenso a la pérdida que lo único que puedes hacer es aguantar el tirón. Pero también pasa ese miedo, más que nada porque al final la pérdida se produce y tú no puedes hacer mucho por evitarlo.

    Mar: muchísimas gracias por tu saludo. Valoro mucho cuando os mostráis los lectores silenciosos. Espero seguir haciéndote pasar buenos ratos (por mí no va a quedar, desde luego).

    Abrazos para todos.

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