massobreloslunes: De vuelta

sábado, 10 de diciembre de 2011

De vuelta

Llevo un montón de rato aquí sentada y en realidad no quiero más que acostarme. Y tengo un problema, porque mi cama, que es fabulosa, está cubierta de mochilas, ropa, bolsos y objetos variados, y además mi habitación está helada. Todo el calor se concentra en mi mini-salón y más concretamente en mis pies, en los que tengo enchufado el calentador de aire haciendo caso omiso de la necesidad de ahorro energético, la posibilidad de que me salgan varices en las piernas o la subida del coste de la luz.

Cádiz ya es mi hogar; eso es así. Y no es que no me dé pena dejar Málaga, porque es verdad que me encantaría poder ver más a menudo a mi gente y tener siempre la Fnac a mano. Pero ya vivo aquí; ésta es mi casa, y es lo que he sentido cuando desde el autobús he visto San Fernando asomar al fondo, y después he cruzado la bahía recién anochecida mientras escuchaba a Quique González en el iPod.

Ya se me ha pasado un poco el arrechucho del otro día, aunque sigo sin tener ganas de navidad. Uno de estos días voy a escribir un alegato largo y furibundo sobre por qué creo que debería ser anticonstitucional. Pero bueno; a aguantar el tirón con la alegría de que a la vuelta me espera mi vida moderadamente feliz y mis proyectos moderadamente entusiasmantes.

En Málaga bien. Un poco lo de siempre. Visitar a amigos, alucinar con Tahira, suspirar frente a mi padre. "Llevo mucho tiempo pensando en comprarme un molinillo eléctrico para la pimienta - me dice después de que comamos juntos en una trattoria nueva del centro -. Lo que pasa es que creo que me haría tanta ilusión usarlo que le echaría demasiada pimienta a la comida. Yo es que le echo pimienta a todo". "Claro - contesto yo -, es que hay que echarle pimienta a todo. A las ensaladas, a los purés... yo le echo pimienta hasta a los postres..." "... como los romanos", decimos los dos a la vez, y es en estas coincidencias de cocina y friquismo clásico donde reconozco el amor.

Por último, deciros que el pelo se me está aclarando y que ahora me veo guapísima de pelirroja, que sigo manteniendo la esperanza en conseguir controlar en algún momento al Acné del Averno y que sé positivamente que encontraré al maromo de mi vida. No doy más de mí hoy, que me caigo de sueño. Gracias por vuestros ánimos. Mañana más y mejor.

2 comentarios:

  1. Hola Marina:
    Me alegra mucho verte así de positiva.
    En cuanto a que consideras que Cadiz ya es tu sitio, tu hogar, creo que es muy positivo, pues reconocer un lugar como tuyo es el pilar sobre el que se asienta todo.
    Disfruta intensamente el día a día y ese día que esperas, llegará, pero no vivas esperándolo, simplemete VIVE.

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  2. Acabo de llegar a tu blog y me he sentido identificada con esta entrada. Reconozco ese momento, cuando al fin te das cuenta de que la ciudad en la que vives, y que no es dónde naciste, es tu hogar. A mí me paso con Madrid hace ya unos años. Eso no impedía que cuando ponían el anuncio de El Almendro, me diesen ganas de llorar..., pero todo se pasa. Un beso enorme, y me quedo por aquí!

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