massobreloslunes: Navimal, I: primer alegato

domingo, 11 de diciembre de 2011

Navimal, I: primer alegato

A mí antes me gustaban todas las fiestas, así, sin criterio. Navidad, Semana Santa, San Valentín, Halloween: todas. Ni día del Corte Inglés, ni invento consumista: yo siempre decía que las oportunidades de divertirse hay que aprovecharlas. Divertirse, regalar, zampar, salir por ahí a organizar cenas caras. Era una entusiasta. Lo que yo no sabía y sé ahora es que la vida se va encargando de que tus experiencias en los festejos varios vayan siendo cada vez más decepcionantes, hasta que se te quitan las ganas de volver a celebrarlos. Y en ese punto, cuando ya no tienes ganas, llega la gran putada de estos acontecimientos: que son por cojones. Que no te dan opción.

Las navidades me aberran desde su planteamiento, que es absurdo desde el principio. Celebramos que ha nacido el niño Jesús, en un pesebre y tal, vale. ¿Cómo lo celebramos? Comiendo hasta reventar, bebiendo como si no hubiera un mañana, regalándonos un montón de cosas que no necesitamos, gastando en luces navideñas, gastando en fiestas de fin de año, y todo esto encima con bastante mal humor. Esto ya de por sí sería chungo si yo fuera creyente, pero es que encima yo No Creo en Absoluto. Sin profundizar en las razones morales y filosóficas, digamos que todo el rollo del Dios cristiano me resulta como muy poco verosímil.

Total, que tenemos unas fiestas religiosas, impuestas porque sí y que se contradicen en su planteamiento. Aquí voy a soltar los típicos tópicos: que si el niño Jesús querría que compartiéramos con los pobres, que si mandemos a Africa el dinero que nos íbamos a gastar en turrón... etc etc etc. Y es muy cierto, pero insisto, ¡es que yo no creo en el niño Jesús! ¡Es que me la pela que naciera! Para mí lo ideal no es mandar el dinero a los necesitados, que también, sino que la Navidad se aboliera por anticonstitucional y me dejaran tranquila.

Pensando profundamente en por qué la Navidad es tan chunga y pone a la gente tan depresiva, creo que tiene que ver con varias cosas. Lo primero es lo que dije el otro día: cuando te restriegan por la cara esa felicidad tan gratuita, tus propias carencias saltan a la luz. Y encima sin motivo, porque es una felicidad falsa. ¿Por qué hay que estar feliz? ¿Porque nació Jesús? ¿A traer paz al mundo? Venga ya, hombre. Si realmente existe un Dios, está claro que es bastante perverso. Mandar a su hijo se suponía que iba a arreglar algo: lo del pecado original, que total también lo organizó Dios con toda la historia de la manzana. Pues desde entonces yo no veo que nada haya ido lo que se dice a mejor, qué queréis que os diga.

La otra razón es que las navidades, en general, son tan previsibles que te hacen ser dolorosamente consciente del paso del tiempo. Piensas que no te puedes creer que ya haga un año desde la última vez que te viste comiendo gambones con tus tíos y cantando "Ve y dile a las montañas", una canción super rara que creo que sólo conoce mi familia. Y luego piensas en lo que ya no es igual, que normalmente va a peor: en la gente que ya no está, en los niños que son mayores y menos graciosos, en los adultos que están más feos y arrugados. En ti misma, también más fea, arrugada no porque la increíble capacidad sebácea de tus glándulas mantiene tu cara congelada en el tiempo... pero sí mayor, para bien o para mal, signifique lo que signifique.

Y en medio de todo eso deberían quedar cosas bonitas. Los regalos pueden ser algo bonito. No tienes por qué ir por ahí comprando cosas estúpidas, como neveras para vinos o cojines cervicales del Natura. Puedes realmente ponerte en la piel de la otra persona, pensar en qué necesita o qué le haría ilusión y regalárselo. Eso es bonito y a mí me gusta regalar. No me importa dar vueltas por las tiendas cuando tengo en mente la imagen de lo que quiero comprarle a esa persona, no me importa gastarme el dinero y me hace feliz hacer regalos. También se me dan bien los regalos currados, del tipo montajes con fotografías y vídeos de los de llorar, libros con mis cuentos, poemarios anotados... Pero a la gente de mi alrededor no parece hacerle mucha gracia regalar, lo cual en realidad entiendo, porque de aquí a veinte años de regalos navideños casi seguro que yo también estoy hasta el mismísimo.

El ambiente de queja es generalizado, por lo menos en mi entorno. La gente está harta de compras, de multitudes, todo el mundo parece ir a la comida del curro por obligación, nadie quiere darse la trabajera de cocinar tantísimos platos en la cena familiar para que sobre la mitad. Organizar el fin de año con los amigos es cada vez más titánico, y el año pasado lo dedicamos a jugar a las cartas disfrazados de cow boys. Entonces, me pregunto yo, ¿por qué hacemos esto? ¿Quién nos obliga? ¿Alguien nos está poniendo una pistola en la cabeza? Por los niños, te dirán. ¿Los niños? ¿Esos niños tiránicos y distraídos que estamos criando, que no saben a dónde atender cuando se abren los regalos porque hay muchísimos y cada uno es más grande y brillante y sonoro que el anterior? Además, ¿los niños por qué? ¿Por el niño Jesús? ¿He dicho ya en algún momento que Me Da Igual El Niño Jesús?

Creo que se podrían hacer cosas mucho más bonitas con las navidades. Creo que en algún punto todos deberíamos plantarnos y decir: tengo elección. Si voy a la cena es porque quiero, si hago regalos es porque quiero, si me pongo jincha de polvorones es porque quiero. Nadie, insisto, nadie me impide largarme unos días por ahí a la montaña, o de viaje, o quedarme en mi casa en plan autista mientras como ensaladas y medito todo el rato. Podemos elegir, de verdad. A la gente de vuestro alrededor no le importa tanto. Si queréis aprovechar para ver a la familia, id en otra fecha, sin obligaciones de regalos ni de mega cenas. Yo ya llevo un par de años yendo a Madrid fuera de fechas festivas para poder estar tranquilamente con mis tíos. Sacad a los niños de viaje. Regalad manualidades o cupones por tiempo compartido. Organizad un picnic de Nochebuena.

Y bueno, si nadie piensa en ningún plan alternativo, pues entonces a pelarla. A hundirse en el fango navideño con entusiasmo y a no quejarse. Yo este año todavía no sé lo que haré. En nochebuena iré a casa en plan relámpago, que la semana siguiente trabajo. En nochevieja y los días siguientes quiero irme a escalar o puede que incluso a meditar. Estoy pensando seriamente en decir que paso de hacer regalos y que no los quiero tampoco para mí, pero ya he dicho que en realidad me gusta hacer regalos. Voy a ir a la comida del curro porque los de mi curro actual me caen bien. Voy a comprar el décimo de lotería porque la verdad la verdad es que me encantaría ser millonaria.

Y no puedo terminar este post sin enseñaros mis uñas de este lunes, que no tiene nada que ver pero el color es fabuloso aunque no tenga ni idea de con qué ropa combinarlo.


Lunes de uñas azules... que tiemble el mundo.

8 comentarios:

  1. Mopi!

    Yo me alegro de haber ido a meditar el año pasado en estas fechas. Te animo a probar.

    ResponderEliminar
  2. Guapísima, digas lo que digas.

    Bendita San Silvestre Vallecana, este año sí que va a ser diferente ^_^

    J (no el tuyo, otro lurker que firmo así :P)

    ResponderEliminar
  3. Hola! Soy del tipo de personas a las que la Navidad le gusta!! si que veo falsa felicidad por muchos lados, pero en parte me gusta esa falsa felicidad. En un curso de inteligencia emocional al que fui nos dieron una narices de payaso rojas para que en dias de bajon, tristes y demas, nos la pusieramos y nos rieramos nada mas vernos al espejo, porque esa simple risa ya esta generando endorfinas. Me gusta pensar que la gente no tiene un cagao de ganas de quedar para cenar con tios-abuelos a los que solo ve de año en año, pero estas allí, de repente en un salón desconocido, hablando y sonriendo, y viendo a primos pequeños y cantando y va a ser muy dificil que no sonrias ni pases un solo buen momento...
    Me gusta arreglarme para estas fechas y que quieres que diga hay gente a la que le da por ser buena un mes al año cuando el resto del año es un capullo integral , pùes bienvenido sea ese mes!!!

    Aun así creo en la libre elección a tope, ha habido nocheviejas en las que me he quedado en casa modo autista on, viendo las galas y yendome a dormir pronto y cenas de amigos a las que he pasado de ir, amigos invisibles en los que he dicho, no conteis conmigo paso total ....etc...simplemente porque veo etas fechas como algo natural y porque no es obligatorio cumplir con todo!


    creo de todas formas que la sociedad está lo suficientemente avanzada como para que igual que no celebras el Hanukka tampoco lo hagas con la Navidad, hazlo a modo pagano, celebrando a Papá Noel que nada tiene que ver con el niño jesus...y poniendo el arbol en vez del belén...etc etc etc

    siento el tocho que he metido...tendrias que pedir BLog-respuesta a tus entradas porque daría para mucho!!!!

    un besazooo!! y se feliz ( de la manera libre que quieras!)

    :)

    ResponderEliminar
  4. Els: ahí estoy, reflexionándolo. Todo depende.

    J.: He tenido que buscar la paabra lurker en la Wikipedia xD Ahora que sé lo que significa, te animo a que te deslurkices y aportes activamente a este mi blog. Sobre todo si tus aportaciones son decirme cosas bonitas, que te lo agradezco mucho :)

    Tampoco pillo lo de la San Silvestre. ¡tu comentario es críptico!

    Marta: Yo antes era como tú, cuando no sabía de la vida y tal :p Pero comparto hasta cierto punto tu visión optimista de la Navimal, y es la que procuro aplicarme cuando se me quita el modo gruñona. Y al final, a quién quiero engañar, me gusta cantar "Ve y dile a las montañas".

    y no te preocupes por el tocho, ¡me encantan los tochos! Escribirlos y leerlos.

    Besotes.

    ResponderEliminar
  5. Marinita, tus regalos de recopilación de cuentos molan mil -de hecho, ¿has hecho muchos más? Es por calcular su valor de venta cuando te hagas rica y famosa, ya sabes, el rollo único multiplica su valor ;)-.
    Es una lástima que aquello de dios los cría y ellos se juntan sólo se cumpla en algunos casos, por algún lado del mundo andarán tus amigos, esos a los que les encanta hacer regalos y no fingir que son velas para que los apagues porque no tienen tarta para ti -jiji-.
    Muchos besitos, guapa;
    Marta (yo)

    ResponderEliminar
  6. Martal: Tu libro, de momento, es único e irrepetible. Bueno, miento: le hice una copia a mi padre, pero probablemente la destruyó porque hay un cuento parcialmente inspirado en mi madrastra.

    Y digo yo que sí, que por ahí habrá amigos que no se encierren en cuartos mientras sueltan risitas malignas (algo como jijijijiji) y dibujan/colorean una tarjeta chunga en DINA4, mientras tú estás en la cocina intentando meter una piscina de gelatina azul en una tarta de galletas. Ejemplo inventado.

    Te quiero diez mil. Casi me planto en Granada el sábado para veros, pero al final me pudo la pereza.

    Mil besos.

    ResponderEliminar
  7. Siempre críptico, me paso de breve (o de brasas en otras ocasiones) a menudo, y más escribiendo con el móvil que no anima a explayarse (aunque el punto dada tiene su guasa). Por lo demás me limito a intentar hablar (escribir) solo cuando tengo algo que decir...

    ah, San Silvestre es cambiar la clásica resaca de nochevieja por un dolor de piernas y un chute de endorfinas tras correr 10km... Localismos de los madriles, y un plan nuevo y distinto para mi, además de excusa socialmente aceptable para saltarse compromisos ('no, que tengo que entrenar'). Sin más ^_^

    un saludo pues... J-el-otro xd

    ResponderEliminar
  8. Pues yo estoy con Marta, a mi las navidades me encantan. Disfruto como una niña pequeña y tengo un humor buenísimo. Pienso que todo es posible.
    En parte te entiendo, después de once año con una persona, un divorcio y la sensación, a veces, de que te has equivocado, no es fácil que llegue el día de navidad y estar sola. O que llegue fin de año y te de igual quien es la primera persona que te lo felicita. O simplemente saber que los reyes este año no dejan nada debajo de tu árbol y que tendrás que recoger los regalos fuera.
    Es verdad, que las experiencias de la vida te van marcando. Para mi, las navidades mientras vivía mi madre han sido las mejores, pero no por ello han sido malas las que he pasado casada o peores las que paso ahora desde que me separé. Simplemente son diferentes y desde luego, lo que si intento es disfrutarlas al máximo, porque pienso que siempre se puede estar peor. Y esto lo podemos aplicar a cualquier fiesta o fecha.
    Te lo dice, la que el resto del año va a caballo entre "¿quién me va a querer con estas pintas?" y "seguir esperando las cosas buenas con una fe que a veces raya la estupidez", pero como tu, creo que así va esto del vivir...
    Un besillo

    ResponderEliminar