massobreloslunes: Noche-buena

lunes, 26 de diciembre de 2011

Noche-buena

La Nochebuena en familia es una cosa extraña, mezcla entre reconfortante, melancólica y perturbadora. Reconfortante porque, como decía alguien, la familia es el único lugar que está abierto toda la noche, y gusta que te conozcan y que te quieran de una forma más o menos incondicional. Melancólica porque bueno, uno piensa en cómo pasa el tiempo y en que tus primas pequeñas tienen todas más tetas que tú y es fácil ponerse tonto. Perturbadora por esa convivencia extrema y súbita aliñada con cantidades indecentes de alcohol, regalos y comida indigesta.

Lo que me parece curioso a medida que pasan los años es ver cómo crece la gente. Yo soy la prima mayor, así que cuando miro dónde están cada una de mis primas pequeñas tengo raros flashbacks de mi pasado. Me veo en mi prima Eva, que tiene cuatro años y busca todavía los regalos de Papá Noel escondida detrás de su madre, porque le da miedo encontrárselo de repente. Me veo en Silvia, que tiene diez, u once, nunca me acuerdo, y que ya sabe que los reyes no existen, pero se hace un poco la loca porque no quiere enfrentarse a ese momento violento en que tus padres deciden envolver los regalos en tu cara. Me veo en Carmen y Emma, que tienen dieciséis y que ayer andaban negociando la longitud de las faldas para salir a dar una vuelta por el centro de Nerja. Me veo en Ana, que está acabando la carrera ahora, y hasta en mi hermanito querido, que se administra los aguinaldos para poder darse un par de caprichos.

Y supongo que me veo en mí, la Prima Mayor y un poco rara, que de repente decide que escala, y se pone pelirroja, y deja a esos novios tan apañados y tan guapetones que se había echado (¿Y aquel tan alto ya no te gusta?, me dice mi abuela. ¿Y ese que charlaba tanto conmigo, tampoco?). Que toca la guitarra mezclando la improvisación con el histrionismo, que unos años cocina y otros no, que tiene un blog público y una falta preocupante de pudor y que a veces, pero sólo a veces, es un poquito borde, como su padre.

Ha sido una buena Nochebuena, valga la redundancia. Sin empachos, sin broncas más allá de ocasionales tensiones de juegos de mesa. Somos más que el año pasado y la mayoría estamos más contentos.

Después de la cena yo, que en el fondo soy más tierna que el mazapán, apoyo la cabeza en el regazo de mi madre. Dame mimitos, le digo. Tú quieres que yo te diga que todo va a salir bien, ¿verdad, Pitu?, me dice ella. Sí, porfa. Todo va a salir bien, Pitu, ya verás, repite mientras me acaricia la cabeza. Claro que va a salir bien, contesto yo, estamos bien, todos juntos, sanos, calentitos. Tenemos bebida y comida. Y trankimazines, me dice ella, también tenemos muchos trankimazines.

4 comentarios:

  1. ya llegará me dice mi madre, ya llegará
    y yo también le pido mimos

    puf

    ResponderEliminar
  2. Que bonito tener a una mami o simplemente a alguien que te de mimitos y te diga que todo va a salir bien ....
    Feliz Navidad
    Un besillo
    Gema

    ResponderEliminar
  3. ¡Pues claro que sí! Todo va a salir bien.
    Bones festes :)

    ResponderEliminar
  4. Pues sí, al final... casi siempre todo sale bien ;)

    ResponderEliminar