massobreloslunes: Locos, I

jueves, 19 de enero de 2012

Locos, I

Estoy en consulta con el psicólogo de la Unidad de Agudos. Delante tenemos a un paciente que está convencido de que su madre le ha internado para poder incapacitarlo y quedarse con su piso. Insiste en que él llevaba meses tomándose todos los días el Risperdal en gotas delante de su médico y en que cuando le quisieron cambiar la medicación por un inyectable fue a denunciarlo al juzgado de guardia.

Lo tengo todo en una carpeta, dice, ¿quiere que vaya a buscarla?

El psicólogo se lo piensa unos nanosegundos y después asiente. El paciente vuelve a los cinco minutos con una gruesa carpeta de cuero que abre con una llavecita, y a mí me enternece muchísimo que abra su carpeta con una llave y no sé por qué. Empieza a cubrir la mesa con papeles y a explicarnos qué es cada uno: ésta es la cita con el médico, ésta es la denuncia que hice al juzgado de guardia, ésta es la solicitud que tengo que presentar para la entrevista de trabajo. Para él todos esos papeles demuestran su teoría con una claridad abrumadora. Después de escucharle un rato el psicólogo carraspea, "tenemos cosas que hacer", le dice, y él nos mira con ojos desolados desde detrás de sus papeles porque sabe que no le estamos creyendo.

Entonces me acuerdo de Sandra, una niña de ocho años a la que estuve viendo el año pasado en el Equipo. Tenía el pelo rubio, los ojos azules, un padre en la cárcel y una madre heroinómana. Venía con su abuela, que había asumido la custodia y la vestía de punta en blanco. Cuando yo salía a buscarla y la veía balancear sus calcetines de colegio de monjas en la silla de la sala de espera, se me alegraba la mañana. Era una de esas niñas dulces y listas que saben que lo son.

Sandra siempre llevaba un bolsito, y cuando entraba en mi consulta se empeñaba en sacar todos sus objetos y explicarme qué era cada uno. Ésta es mi mamá, me decía, mostrándome una foto de carnet donde una mujer joven y escuálida miraba seria al frente; y ésta es mi otra abuela, y éste es mi hermano pequeño. Sacaba bolígrafos, cromos, gormitis, una libreta de colores, una pulsera, chocolatinas, y los iba colocando sobre el escritorio como quien monta un top manta.

El paciente de hoy, que extiende sus papeles sobre la mesa, se parece mucho a Sandra con su bolsito. Los dos intentan construirse una historia y apuntalar la verdad con sus objetos. Sandra, con su padre en la cárcel, su madre en una institución y sus juguetes esparcidos por tres casas distintas, necesita llevar ese bolsito porque ahí está ella, y necesita enseñármelo para que yo le dé entidad y reconozca que existe. El paciente de hoy acumula las pruebas porque quiere salir de la soledad terrible que implica que nadie se crea lo que está contando. Imaginad que vuestra verdad es mentira y que la gente lo sabe.

Pensaba que no podría entender a los locos, pero a lo mejor la frontera que nos separa no es tan grande. Mi parte escritora lo entiende. Yo asesinaba a personajes cuando me enfadaba con J. Incluso cuando cuento cosas reales, les doy formato narrativo. A veces no puedes expresar una emoción con palabras abstractas, no puedes expresar el dolor, y entonces acumulas detalles y metáforas. Explicas la manera en que él te preparaba el desayuno o se rascaba la cabeza cuando estaba confuso, o cómo le gustaba dormir la siesta en el cuadrado de sol que entraba por la ventana del cuarto. Mis detalles son los objetos de mi bolsito o las citaciones judiciales de la cartera de cuero: son mi verdad.

Nos extrañamos de que los locos no quieran dejar de delirar, pero cuando uno se ha instalado en su delirio y es la única manera que tiene de expresar sus emociones no puede abandonarlo, porque entonces se queda sin nada. ¿Cómo le vas a quitar su historia a un hombre? Nuestras historias son probablemente nuestro único patrimonio verdadero.

Espero que el paciente de la cartera encuentre la forma de expresar su dolor sin hacer daño a nadie. Que deje de creerse sus metáforas o que las adapte para que a los demás nos quepan en la mente. Espero que Sandra deje de necesitar llevar a todas partes su bolsito para saber quién es. Yo seguiré cubriendo el escritorio de este blog con mis detalles y mis extrañas metáforas, aunque a veces parezca un top manta emocional lamentable. Pero es mucho más que eso. Para mí es muy importante. Es mi forma de hacer las paces con la realidad. Y vosotros sois los que estáis al otro lado de la mesa para aceptar mi verdad, y no sabéis lo mucho que me ayuda eso a mantenerme cuerda.

8 comentarios:

  1. Quizá veo peor esa gente teóricamente racional que dedica su poco tiempo libre a pulular en centros comerciales para comprar objetos que definan su identidad y su éxito en la vida. Comprando los que luego les posee y presumiendo de ello. Al menos el loco solo quería mostrar su cordura y la niña guardaba objetos o fotos que representaban realmente su identidad.
    Vale, no tiene que ver, pero es que lo de Megaupload me ha dejado hundido y sin ganas de pensar…xD
    A sus pies.

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  2. "Imaginad que vuestra verdad es mentira y que al gente lo sabe" Uo creo que eso nos pasa un a todos...

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  3. Rorschach: xDDD en efecto, no tiene mucho que ver, pero se le perdona. La voluntad de comentar es, pese a todo, tierna. Y "a sus pies" es una despedida encantadoramente anacrónica.

    Speedygirl: en mayor o menor medida, quizá sí. Pero yo quiero decir mentira de verdad, mentira rollo "yo creo que los extraterrestres ponen imanes en mi cabeza para controlarme". Es que agudos es un tema.

    Sendos besos.

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  4. Y yo me pregunto...
    ¿Que pasa cuando uno dice una verdad real y no le creen ? O mas bien, ¿ Que pasa cuando uno dice una verdad real y no interesa creerle por lo que implica? O tambien ¿ Que pasa cuando uno dice un verdad real y se le quiere meter miedo para que no hable, haciendole creer que lo que dice es producto de su imaginacion, solo para que no se destape toda la mierda que cubren a algunos hasta el cuello (y mas alla)?
    ¿ que hacemos entonces?
    se deberia internar a aquel que quiere volver loco a otro y darle de su propia medicina, porque para tener el cuajo de intentar destruir psicologimenta a alguien hay que estar muy enfermo, ser muy rastrero y cobarde, sobre todo cobarde

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  5. Reality check, lo llaman y algunos no superan el contraste.... Yo lo que quiero saber, Marina, Rosrchach, es qué se hace cuando tú crees una cosa, es tu verdad, como la de Sandra, como la del loco y aunque tengas siquiera un vislumbre de que no es real... cómo la cambias??? Las técnicas cognitivo conductuales, como ya hemos hablado, me parece q no funcionan...entonces???? Si uno en su Matrix particular y cree a pies juntillas todo lo que hay en su carpeta, pues la verdad, hasta me parece q se puede ser feliz. Para mi el problema es cuando dudas de tu propia carpeta... :-(

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  6. Al anónimo del Reality Check: como me mencionas me permito darte una opinión, pero será una perogrullada dado que no tengo ni idea de psicología y los libros de autoayuda me dan asco. Lo primero es que no hay nada de malo en cuestionarte la “carpeta” sea esta simplemente tus intereses o uno mismo en su totalidad. Intenta con tu entorno más cercano -familia, amigos íntimos, pareja- clarificar esas dudas. No sé exactamente cuál es el problema, pero todos sabemos que el espejo –por ejemplo- nos da una imagen subjetiva dependiendo del estado mental en que nos encontremos. Imagínate como es de cabrón el cerebro, que si con algo físico desvirtúa tanto nuestra propia imagen como debe de ser con todo lo demás, gente maravillosa que por sus complejos o su soledad se cree una inepta, estúpida, rara. Siempre hay una parte de nosotros que mostramos sin darnos cuenta a los demás, vincúlate, relaciónate más, ponte a prueba y comprueba si son paranoias tuyas o simplemente esa distorsión que notas es una llamada de atención que te estás haciendo a ti mismo porque necesitas cambiar algo que no te hace feliz.

    Pero son solo palabras, palabras, palabras...yo creo en el derecho inalienable de ser infeliz...xD No te agobies tanto.

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  7. ¿ Quién podría rebatir el hecho de que los seres humanos somos seres esencialmente narrativos? Yo al menos no podría. Lo que define el carácter de una persona, lo que habitualmente solemos llamar " personalidad " no es más que un conjunto de historias y un modo particular de contarlas. No es por eso que nos distinguimos de los locos precisamente: un loco es alguien que ha cortado el cordón umbilical que une la ficción con la realidad.

    La mayoría comprendemos que el castillo de naipes que construimos en nuestra cabeza ha de estar de algún modo, por leve que sea, anclado en algo cierto, externo, ajeno a la propia mente. Del mismo modo sospechamos que lo externo, eso que habitualmente llamamos realidad, ha de estar necesariamente atravesado por nuestros sueños y deseos para poder ser reconocido como tal. En la vida mental de las personas comunes, la ficción y la realidad se entretejen y ése es el mecanismo que facilita la ilusión y las decepciones. Un discurso que ignora este lazo tiende, tarde o temprano, a la locura.

    Anónimo76

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  8. conmovedor el post. Habrás tenido q rebuscar muy dentro para sacar esta joyita. Lo de Sandra me ha conmovido especialmente, lo digo porque hace tiempo que me desvinculé de los curros de índole social, me involucraba demasiado. Yo me hubiera llevado a Sandra a casa.

    Un besote y escribe duro!!

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