massobreloslunes: El típico post que desde el principio se gana la etiqueta de "Cosas absurdas que sólo me interesan a mí"

miércoles, 28 de marzo de 2012

El típico post que desde el principio se gana la etiqueta de "Cosas absurdas que sólo me interesan a mí"

NOTA PREVIA: como este post trata sobre nutrición, aprovecho para decir que si alguien tiene interés por las soluciones dietéticas/naturales al Acné del Averno, puede escribirme a massobreloslunes (arroba) gmail.com y le mando un documento que he elaborado al respecto. También os agradecería que difundierais la información si conocéis a alguien que sufra este problema. FIN DE LA NOTA PREVIA.

Quería escribir sobre la huelga, pero tengo tantas lagunas en política y economía que iba a quedar cutre como el infierno. Así que resumo: yo voy a la huelga. Porque no me gusta lo que veo. Y porque si no voy yo, que soy joven, sin cargas, que me puedo permitir un bocado en la nómina, que no voy a ser despedida ni, de hecho, contratada cuando termine el PIR... entonces decidme a mí quién cojones va. Así que eso: que voy.

Por lo demás... mi vida prosigue en su tranquilo cauce. No ha aparecido la ballena, pero sí un pescadito curioso en forma de viaje de escalada a Marruecos la semana que viene. En otro orden de cosas, últimamente paso la mayor parte de mi tiempo libre haciendo cosas inmensamente frikis, como entrenar en el rocódromo con inusitado empeño o leer sobre teorías psicológicas de la obesidad.

Resulta que en los paleoforos la última idea sobre la obesidad tiene que ver con lo que se llama "food reward", o recompensa alimentaria. El tema es, resumiendo, que la comida que comemos en la actualidad está tan procesada, inundada de sabor y texturas y sumamente llena de calorías que actúa sobre nuestro cerebro como una droga, nos motiva a conseguir cada vez más y nos impide saber cuándo estamos realmente llenos.

A mí la nutrición me fascina. Es curioso, porque antes de toda esta historia del Acné del Averno me importaba un carajal, más o menos. Tenía mis ideas sobre lo que era "comer de todo", y una vaga intuición de que lo integral era mejor que lo refinado. Desde que empecé a investigar la nutrición paleo se me ha abierto una ventana al futuro y está llena de comida.

Lo de la comida como recompensa me tiene subyugada. Llevo tres días leyendo sin parar sobre el asunto y contándoselo a quien me quiera oír. Que la comida tenga poder sobre ti creo que es algo que sólo se entiende si la comida tiene poder sobre ti. Y sobre mí lo tiene. No sólo el chocolate. Me gustan los sabores fuertes, las texturas, lo agridulce, lo ácido. Me gusta que la comida me estimule, me entretenga y me consuele. Y bueno, resulta que eso puede ser un problema en un momento dado. Porque cuando la comida no es comida, sino droga en el sentido cerebral de la palabra, no la valoramos como comida, sino como una droga. ¿Cómo funcionan las drogas? Dejándonos siempre con ganas de más.

Es un tema precioso del que tal día como hoy podría hablar hasta el infinito. De hecho, ni siquiera pensaba escribir hoy sobre ello. Me parece la típica frikada que no le importa a nadie nada más que a mí. Pero es una teoría tan sumamente bonita y explicativa que de verdad que creo que puede marcar el futuro de la investigación sobre obesidad. El hecho de alimentarse todo el rato con comida rápida e hiperprocesada trastorna tanto tu cerebro que hace que pierda el norte acerca de qué peso y porcentaje de grasa corporal es ideal para ti; de esta forma, te vuelves incapaz de regular tu ingesta y te pones gordo como un zollo.

(Vale, igual este post está siendo un coñazo. Si habéis llegado hasta aquí y comentáis, decid "gatito".)

Stephan Guyenet, un bioquímico americano que está hecho una máquina de divulgar vía este blog y que se ha convertido en la última semana en mi ídolo-absoluto-al-que-me-tiraría-sólo-por-lo-mucho-que-me-mola-lo-que-investiga, propone soluciones para todo este asunto de la adicción de la comida. Soluciones que pasan por un camino tan trillado como novedoso: SIMPLIFICA. Evita los alimentos procesados. Deja de echarle mayonesa a todo. Usa menos sal. Usa menos aliños. Disminuye la variedad de tus comidas. No salgas tanto a comer fuera. Come tus comidas una por una. Yo añadiría: no hagas de la comida tu principal fuente de placer. Encuentra formas alternativas de divertirte, de relacionarte, de aliviar el estrés.

La gente escucha estas cosas y se echa las manos a la cabeza. ¿Qué? ¿Renunciar a la comida superrica? ¿Renunciar a mis oasis de placer y autosatisfacción en medio de una vida estresante y ocupada? A nadie le gusta escuchar esto. Queremos creer que si quitamos las grasas, o quitamos los carbohidratos, o sólo comemos proteínas puras y salvado de avena, podremos prepararnos cosas igualmente buenas y permanecer delgados.

Y bueno, el tema no es la comida. Aunque la comida es muy importante. El tema es un poco el concepto, ¿sabéis? El concepto de la simplicidad, del sacrificio o de lo que verdaderamente importa en la vida. El hecho de juntarse para consumir cosas (objetos, alimentos, bebidas, drogas) en vez de para hacer cosas. Escalar me gusta por muchas razones, pero una de las más importantes es que no consumes nada, aparte del material y las barritas de muesli. Vas allí a hacer algo. Algo que te importa mientras lo haces, por la simple satisfacción de hacerlo, por superarte a ti mismo, por poner a prueba tus límites. Sobrepasas la incomodidad física, el dolor y el miedo. Vives, joder.

Así que si este asunto de la comida como recompensa y de la dieta simple como solución se populariza, no tengo claro que guste. A nadie le gusta darse cuenta de que parte de la solución a lo mejor es disminuir un poco el nivel de placer que se espera obtener con las cosas. Dejar de enfocar la vida como si fuera un surtidor de sensaciones. En fin, yo qué sé. Este mundo cada vez me gusta menos. Cada vez querría imaginarme más en un entorno tranquilo, menos estimulante, más silencioso. Donde las horas fueran más largas. Donde poder leer en un rincón o compartir historias bonitas. Donde escribir y escalar, claro.

Y lo dejo aquí, que se me ha ido el coco y que en mi camino hacia la simplicidad voy a tener que dejar este blog para ver si consigo irme a dormir antes.

13 comentarios:

  1. Gatito.

    G.


    PD: qué ideas tienes... xDD

    ResponderEliminar
  2. Bueno, has confirmado una teoría que tengo elaborada hace años así a grandes rasgos (mi teoría, no tu explicación). Además, últimamente con eso de comer fuera o que la nevera se vacíe de cosas sanas y que veas algo de mayonesa o algo con mucha sal o... sí, es cierto, luego el cuerpo te pide más porque sí. No sé si es por cómo se come, por las cantidades que se sirven de base o por el subidón que da al organismo (en azúcar, sal o lo que sea) pero me he encontrado buscando comida de cierto tipo en concreto cuando antes ni en broma. Y he empezado a cortar el grifo, por supuesto, por lo que dices: hay que hacer, crear y disfrutar, no consumir y disfrutar (además de que no me gustan nada esas chichas que se me están adhiriendo).
    Apunto el blog del hombre ese ^.^

    Buenas noches :)

    G.

    ResponderEliminar
  3. gatito....

    Y el café después de escalar? Eso sí.. Porque en realidad estamos haciendo algo... ya sabes qué...

    Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo.. Es aburrido, pero es así.. asín que gatito TMS

    ResponderEliminar
  4. otro gatito ;) jo, tengo que conocerte, llevo años dando el coñazo a todo el mundo con la paleodieta y las ventajas de la comida sin procesar, el muslo de pollo con las verduritas al horno y nada más..... y me siento muuuuyyy incomprendida!!!
    by the way... tendría que pasarte mi base de datos de blogs paleo, que yo a Stephan lo descubrí hace muchísimo y, entre nosotras, me da que lo de la comida gratificante no es el truco, o al menos, no todo.....

    ResponderEliminar
  5. Gatito no, gatazo. Para explicarte hasta qué punto me interesa este post sólo puedo hacerlo en un e-mail (que espero pueda llegarte hoy).

    Ten miedo ó_ò

    ResponderEliminar
  6. Jajajaja, GATAZO yo tambien. Siempre he dicho que mi droga es la comida, y eso que intento no comer alimentos muy procesados y tal, sigo una dieta vegetariana por temas de conciencia sobre el trato animal, pero eso no significa que coma de manera sana. Muchas veces al día, ya sea porque siento un poco de ansiedad o soledad, o porque llega la hora de comer o porque haya salido con los amigos, llega un momento que en mi cabeza sólo hay espacio para una cosa: COMIDA. Y entonces no hay quien me detenga. Me ha gustado mucho lo que dices de la actividad, de hacer algo, de vivir, que la comida sea un acto mas en la vida, importante sí, pero que no te distraiga de lo realmente importante, vivir, sentir, crear...
    En fin, que enhorabuena por el post, me parece muy interesante.

    ResponderEliminar
  7. Miau miau!

    Yo la verdad es que sólo en períodos de ansiedad en los que no tengo tiempo me atiborro sin medida como si no hubiera un mañana, preferentemente de chocolate. En esos momentos soy la definición de compulsividad. Y vaya si relaja...

    Pero en general, como dirías tú, de la comida paso un carajal e ir a correr, por ejemplo, me hace liberar el estrés mejor. Aunque claro, comer bien sigue siendo un gran placer.

    En fin, lo acabo de releer y creo que puedes darme el premio al comentario inconexo del día, jajaja! ;)

    ResponderEliminar
  8. "Así que resumo: yo voy a la huelga. Porque no me gusta lo que veo. Y porque si no voy yo, que soy joven, sin cargas, que me puedo permitir un bocado en la nómina, que no voy a ser despedida ni, de hecho, contratada cuando termine el PIR... entonces decidme a mí quién cojones va. Así que eso: que voy."
    Chapó!!!!!

    En cuanto a lo de las dietas... estoy más perdido que Wally en un partidod el Atleti. Hay toneladas de información sobre distintas dietas, y no sé cribar la buena de la mala. Sin ir más lejos, resulta que ahora la dieta Tukan aquella no era buena:
    http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/03/26/nutricion/1332785278.html
    ¿Quién tiene la razón y quién no?

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Completamente de acuerdo con este post. Yo por desgracia sufro en primera persona esa adicción. Sin ir más lejos, acabo de intentar comprarme un café mocca y una muffin de chocolate blanco con frutos rojos del starbucks, simplemente porque estoy aburrida en el trabajo. Me ha salvado la huelga...(estaban cerrados)
    Esa presión que me entra en la garganta es isoportable y aunque se que es psicológico, cuando aguanto para no comer nada, hay momentos es los que creo que me asfixio. Me pasa cuando estoy muy nerviosa o depre, pero no me puedo permitir abusar de ello aunque sólo sea de vez en cuando...
    En fin, que todo esto para decirte que si que es muuuyy interesante este tipo de post!
    un besillo

    pd: gatito..jijiji!!!

    ResponderEliminar
  10. Gaticos y monetes!!!
    Y ciertamente, lo del poder de la comida sobre tu persona es un tema de peli de terror. Vamos, yo misma salgo del curro con la única y exclusiva motivación de Merendar para ser feliz :__
    (Hoy ha caído queso de mi pueblo y zumo de naranja XDDDDDDDD).

    ResponderEliminar
  11. Miauuuuuuuu.....

    Secundo plenamentetu teoria sobre el efecto adicción de la comida sobre la gente y sobre el uso que hacen como antistress de ella. Conozco mucha gente que actúa y come de esta manera, muchas veces de forma impulsiva y reconociendo que lo hacen para calmar su ansiedad causado por otros facores. Hace ya un tiempo que intento seguir una dieta libre de muchos productos,sin ser una paleodieta pura siguo muchos de sus conceptos y la verdad es que mi rendimento deportivo ha augmentado y a nivel físico y psicológico me siento muy bien. Pero juego con ventaja, se me da muy bien la cocina y tengo una habilidad i imaginación innata para preparar suculentos platos con cosas super sencillas.

    ResponderEliminar