massobreloslunes: Conducir

lunes, 16 de abril de 2012

Conducir

Hoy he ido a probar mi muy muy probable nueva furgo. El modelo y la camperización son concretamente éstos, solo que la ¿mía? (jijiji) es azul. Creo que tener una furgo va a ser genial a niveles estratosféricos. Evolucionaré de tiesa sin coche que duerme en el suelo muy mal porque ya está mayor para esas cosas, a tiesa con furgo que duerme dentro de su furgo y bueno, a lo mejor no es el Palacio de Invierno pero así para empezar en el mundo camper está la mar de bien. Viva y bravo.

El caso es que era para verme a mí probando la furgo. Marina, 26 años. Casi ocho de carnet ya. Nunca llevó la L porque nunca condujo el primer año después de sacar el carnet. En total, habré conducido en mi vida ¿cuánto? ¿dos mil kilómetros? Y tiro por lo alto. Así que ahí veis al Kpot en el asiento del copiloto, todo lealtad, dándome instrucciones del tipo de "A ver, Marina, si tienes que elegir entre darle a un coche o meter la rueda en un surco, mete la rueda en un surco. Pero si tienes que elegir entre darle a un coche o atropellar a una persona, dale a un coche".

Desde el primer momento en que cogí un coche en mi vida, supe que aquello no iría bien. De hecho, lo supe desde el primer momento en que cogí un vehículo a motor, a saber, mi moto, y atropellé la mesa de un bar al intentar aparcar. El caso es que tuve que dar un número indecente de clases de conducir (¿¿40??) y examinarme tres veces, tres, hasta que pude coordinarme y mantener mi atención fija el tiempo suficiente como para que el examinador me aprobara. Creo recordar que iba medicada (verídico).

Después, lógicamente, no conduje nada. Estaba tiesa, vivía en Granada, me planteaba cosas como si comer proteína realmente era tan, TAN necesario para el cuerpo humano. A las noches de invierno en que encendía el radiador les llamaba "noches de lujo". Comprarme un coche estaba tan lejos de mis posibilidades como el sol. Iba yo tan feliz de mi casa a la parada del bus universitario y viceversa, o caminando hasta que me dolían las plantas de los pies, o dejando que mi culo adoptara la forma del Portillo Málaga-Granada.

Esto ocurrió hasta que conocí a J. Él, que es un niño bien, tenía un coche estupendo, a saber: el Micrilla. El pobre se pasó una buena temporada pensando que yo no sabía conducir, por culpa de mi desapego hacia las cuestiones de ruedas. Hasta que un día, cuando llevábamos juntos unos meses, consiguió dejar de hablar de sí mismo un rato y me preguntó:
- Oye, ¿tú sabes conducir?
- Sí.
- Te estás quedando conmigo.
- Que no, que sé conducir, en serio.
- A ver, enséñame el carnet.

Le enseñé mi carnet, en el que salgo con cara de auténtico pánico porque cuando me la hice estaba pensando algo como "a ver qué cojones hago yo si suspendo el examen por tercera vez".
- Pues a partir de ahora conduces tú para que yo pueda beber cuando salgamos.

Después de una barbacoa. A los hechos me remito.

Así era él. Todo generosidad y virtud. Va, rencores del pasado aparte, tampoco es que J. fuera un borrachuzo y, además, me enseñó todo lo (poco) que sé sobre conducir. Tenía mucha, mucha paciencia, y nunca me regañaba ni me agobiaba. Me obligaba a compartir el volante en los viajes, y en lugar de dormirse cuando yo conducía, como hacía yo de copiloto, vigilaba los espejos para no morir porque me quería mucho.

Yo conduciendo soy una mezcla entre torpeza y problemas atencionales. Soy la típica que de repente entra en una zona que no conoce y empieza a gritar "'¡uy, uy, uy, dónde estoy, qué hago, qué susto!". Cosas así. La típica que sigue cientos de kilómetros porque le da miedo maniobrar para dar la vuelta. La típica que aparca en el quinto coño sólo porque se agobia aparcando en mitad de la calle con un notas esperándole detrás. Ésa soy yo. Lo que pasa es que tengo la teoría de que mi problema es que me falta práctica, y que cuando coja el coche con la suficiente frecuencia seré una conductora estupenda más o menos fiable.

Cuando J. y yo lo dejamos, entré en la brevísima época de mi existencia en la que conduje el coche de mi madre. Época muy, muy breve porque a) tenía la moto, odio aparcar y siempre acababa prefiriéndola y b) mi hermano enseguida se sacó el carnet, después de haber dicho muchas veces "aprovecha ahora, que cuando yo tenga el carnet el coche ni lo vas a ver". De mi hermano no hablo mucho por cosas como ésta. Pero le quiero, ¿eh? Y es guay. El caso es que se sacó el carnet y yo decidí no meterme en riñas familiares y seguí utilizando la moto.

A día de hoy sigo sin coche, con más años que un gnomo, porque bueno, hay quien tiene padres que le regalan coches, o quien es más capaz de ahorrar que yo, o quien prefiere gastarse el sueldo en una letra en vez de en alquilarse un piso, o quien... bueno, quien prioriza lo de tener coche. Yo despliego diversas estrategias, como ir en moto hasta la parada del bus o hasta los coches de la gente cuando vamos a escalar, abonarme otra vez al maldito Portillo o, en su defecto, no ir a Málaga. Es para verme los domingos por la noche volviendo a casa en moto cubierta de magnesio, con el mochilón a la espalda y la cuerda en los pies.

Y ahora, mira tú por dónde, me voy a comprar una furgo. Suena una mezcla entre superadulto y superaventurero. Voy a ser muy, muy mayor cuando tenga mi propio coche. En mi mente voy a entrar en un mundo de fantasía donde viajaré a sitios sólo porque puedo o daré vueltas por las escuelas de escalada del mundo sobornando a la gente con galletas para que me aseguren (aunque eso es una mala estrategia, porque los escaladores no comen, y menos galletas). Y pondré la música que quiera y pararé a mear todas las veces que quiera, y por las noches también podré salir a mear cuando me apetezca sin que nadie me gruña (me estoy dando cuenta de que la mayor beneficiada del tema motor va a ser mi vejiga).

Bueno, chavales, ya os confirmaré cuando complete la transacción. Por cierto, el tour "me acoplé con mis lectores" del verano 2012 se plantea como una opción viable para las vacaciones. Yo sólo lo dejo caer.

11 comentarios:

  1. Jajaja!! Yo suspendí el práctico la primera vez porque estaba tan nerviosa que me salté un semáforo. TAN nerviosa que hasta que el monitor me explicó muy leeentamente que me había saltado un semáforo no me di ni cuenta. Después hacía lo típico, paraba porque venía mucha gente detrás y me bloqueaban los chakras, y también eso de conducir varios kilométros si me confundía por no tener que dar la vuelta. Ay... jajaja!! Pasada esa fase, la verdad es que me gusta mucho conducir.

    Acóplate! Buen martes!

    ResponderEliminar
  2. Buah, yo tambien era muy negada, casi me doy la vuelta a Madrid por saltarme la salida correcta de la m-30 y antes tardaba mas en aparcar el coche en un hueco que en llegar al trabajo. Pero la PRACTICA lo cura todo, tu no te preocupes, que lo super adulta, independiente y habilidosa que te vas a sentir de aquí a poco compensa.

    (sorry, mi no tener hueco en casa pa tu tour, además no me conoces, podría ser una loca peligrosa...yo a tí tampoco, pero tengo la ventaja de saber que lo eres ;-D)

    ResponderEliminar
  3. Bienvenida al club. Recuerda la regla: ¡no dar marcha atrás bajo ningún concepto!

    Me das envidia, yo estoy intentando convencer a Mr. Flames de lo genial que sería nuestra vida con furgo, pero como es de la Virgen del Puño para estas cosas, me está costando lo que no está escrito.

    Por cierto, ya sabes que aquí tengo un sofá-cama con tu nombre.

    ResponderEliminar
  4. ¡Anda! Yo tampoco llegaré a los 2000 kms. y tengo el carnet hace 14 años. Miniclub podemos montar ;)
    Seguro que de aquí a un mes eres la reina de la carretera y la ciudad con tu furgo. ¡Qué emoción! ^.^
    G.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  6. jajajaja....yo te invito, y lo que es mas, mi ex y el gajito escalan casi todos los findes, igual hasta te enseñan algun sitio interesante... ahora solo tienes que adivinar desde que punto de la geografía española escribo ;)

    ResponderEliminar
  7. Buena elección de furgui, con lo alta que es dominarás el mundo desde allí arriba ;-). Me alegra que hayas elegido como modelo el diseño de mi Dobli y espero disfrutes tanto o más que yo con la mía. Adelante con ese “Tour” y si te dejas caer por tierras catalanas, no olvides de darle unos buenos “pegues” a nuestras rocas.
    Saludos!
    ZAX

    ResponderEliminar
  8. Marta: me alegro de no ser la única y gracias por el ofrecimiento. ¿Llegará la furgo hasta Galicia? ¡¡Yo voto por que sí!!

    Cigi: es lo bueno que tengo yo, que voy con todo el pescado ya vendido. Pero Batalecotal puede atestiguar que no estoy tan loca ni soy tan peligrosa.

    Batalecotal, por cierto: reitero lo de que la furgo llegue a Galicia. Hu ha. Y a ver si entre las dos convencemos a Mr. Flames :D

    G.: ¡¡Gracias por la confianza!!

    Prima: ya van dos comentarios que se te cuelan con otro nombre sospechoso... a que te busco en Facebook!! Gracias por el ofrecimiento. Lo de averiguarlo va a ser complicado, pero bueno, dame tiempo y alguna pista.

    ZAX: gracias por tu comentario! La camperización ya está hecha inspirada en la tuya, y más adelante quién sabe, quizá añada cositas... Aunque te está hablando alguien que necesita semanas para esforzarse y cambiar una bombilla.

    Abrazos para todos.

    ResponderEliminar
  9. Qué extraño que tengas contro, coordinación y atención para escalar y no para conducir... Supongo que así de raros somos los humanos. También te digo que yo, con más de 200.000 km a mis espaldas sigo odiando aparcar y me pongo histérico si tengo un otras dando por culo cuando estoy intentando aparcar xD La verdad es que tener coche mola hasta que tienes que ir a la gasolinera o al taller, te lo rayan o tienes que ingeniártelas para aparcarlo.

    ResponderEliminar
  10. Quería decir control. Por cierto, vaya sonrisa de felicidad absoluta que tienes en la foto.

    ResponderEliminar
  11. Quería decir control. Por cierto, vaya sonrisa de felicidad absoluta que tienes en la foto.

    ResponderEliminar