massobreloslunes: Diario de primavera

martes, 10 de abril de 2012

Diario de primavera


Creo que ya os conté que al final decidí omitir que Paul Auster está gagá y comprarme su último libro. Que ha venido a confirmarme que Paul Auster está gagá. O bueno, más que gagá: está triste. Tiene sesenta y cuatro años y se da cuenta de que a su vida cada vez le queda menos. Reflexiona sobre su cuerpo de forma a veces un poco extenuante. Reflexiona sobre el amor. Es curioso que haya escrito todo el libro en segunda persona. Aunque al principio resulta raro, después uno se acostumbra. El efecto introduce cierta distancia: da mucho menos miedo escribir en segunda persona que escribir en primera. Confirma mi idea de que PA está bastante triste y eso me da pena a mí también.

A mí me gusta mucho PA, pero quizá no tanto como pensaba. Quiero decir, que sus libros son muy buenos, que el tío escribe muy bien, con esa fluidez que hace que parezca que bebe agua. Pero son libros fríos. No recuerdo a sus personajes con calidez. Sus historias son brillantes, imaginativas, redondas, pero creo que ninguna me ha calado con profundidad. Lo que me da pena de que esté tan triste es que bueno, él es un triunfador. Ha conseguido un éxito de crítica y público. Ha encontrado el Amor, con mayúsculas; en el libro está tan enamorado de su maravillosa mujer Siri Hudsvedt que dan ganas de escupirles. Una esperaría que al final de una vida así el autor sea capaz de exhalar cierta plenitud, cierta satisfacción o, por lo menos, un poco más de alegría. Que toda una vida llena de amor y escritura no conduzca a una vejez moderadamente feliz hace pensar.

Supongo que el tema es que cuando uno sabe que la película acaba bien es porque la película está terminando. Después de escribir ayer sobre el miedo, resulta que me he pasado todo el día nadando en el pánico por un posible desastre económico al que ya le escribiré una poesía si al final se confirma. No es miedo a perder el dinero, que al fin y al cabo lo tengo y no es lo más importante del mundo. Es miedo a la inseguridad, la inestabilidad, la dificultad para hacer planes de futuro. Miedo a no saber por dónde tirar cuando acabe el PIR ni cómo acabarán las cosas. El mismo miedo a que algo dentro de mí esté profundamente mal y por eso no sea capaz de conseguir el amor, o por lo menos la atención, de la gente a la que a mí me gustaría dedicar mi amor y mi atención. El tema es que el miedo está ahí porque la película todavía tiene mucho que decir. Se está configurando la trama, se perfilar los personajes, avanza la acción. Pero a veces me gustaría encontrar un botón de fast forward, tirar hacia adelante y saber que todo va a salir bien. Incluso aunque sepa a ciencia cierta que salir bien no quiere decir absolutamente nada.

Y por otra parte... ya os digo: la vida de Paul Auster y cómo él percibe que se acaba, y lo triste que debe de ser eso cuando te has pasado tantos años dedicado a contar historias, a escuchar historias, porque si te gustan las historias es porque el mundo te gusta mucho mucho. A mí la vida me gusta mucho. En la muerte pienso a veces cuando me despierto de la siesta, no sé por qué. Pienso en ella y lo que me viene a la mente es que no quiero morirme, de verdad, que no quiero morirme. Porque pensadlo: esa sensación de que realmente te queda poco más en este bonito planeta, que eso de creer que ibas a durar siempre era una mentira que te contaba tu coco y, sobre todo, que las cosas interesantes y bellas van a seguir sin ti. Mi padre me dijo hace algún tiempo que cuando muera quiere que ponga sus cenizas en el salón de casa. "A mí no me tiréis al mar ni ninguna tontería de esas. Yo quiero estar en el meollo, enterarme de las cosas que pasan".

Así que al final hoy ha sido un día de tener un poco de miedo. Al colapso económico, a la inseguridad, a la terrible certeza de que en vez de escribir y escalar como si no hubiera un mañana debería estar preparando la tesis, apuntándome a masters y haciendo cosas de provecho. Pero luego pienso en PA y en que él ya sabe que las cosas salen bien en la historia de su vida, pero al mismo tiempo está viviendo el equivalente existencial de mirar preocupado cómo se le acaban las páginas a una novela que te gusta mucho. En lo que a mí respecta, nada de masters, por ahora. Hace algún tiempo leí algo como "cree en lo que amas, sigue haciéndolo y te llevará a donde quieras ir". Yo amo esto. Escribir, quiero decir. Amo la vida que llevo ahora. Pienso en el fast forward y bueno, la verdad es que le quitaría bastante emoción al asunto. E intento encontrar la alegría en esa emoción. En la intriga de no saber cómo va a terminar esto. En la creencia moderadamente optimista de que a este libro que es mi vida le quedan todavía muchas, muchas páginas.

5 comentarios:

  1. Bueno, tal vez Paul Auster sea un decadente.
    Está claro: haz lo que amas y ama lo que haces. Ya te plantearás lo del master cuando seas capaz de amarlo. No tengas miedo. Todos morimos. Lo triste es haber vivido sin haber amado la vida.

    ResponderEliminar
  2. Te parecerá increíble (lo sé), pero no he leído aún nada de Paul Auster. Así que mi próximo libro será uno de él!

    En cuanto a lo del fast forward, a veces yo también lo pienso. No es que la vida no tenga emoción así, como un camino, que la tiene... pero a veces tengo un poco esa inquietud de pensar: joder, si sólo supiese que el camino me llevará a algún sitio seguramente lo disfrutaría más.

    Un besote!

    ResponderEliminar
  3. No sé si has leído algo de Hustvedt; si no lo has hecho te lo recomiendo absolutamente. Es mil veces mejor que PA. Su libro "Todo cuanto amé" es emocionante y muy bueno.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Yo abogo por lo contrario: el rewind. El fast forward no deja de Serna forma de atraparse uno mismo en la fatalidad de saber cómo acaba la pelo. Yo, en cambio, preferiría retroceder y cambiar algunas cosas invitar que sucedieran, no grandes cosas, sino esas tonterías que se quedan grabadas por algún motivo en mi mente y vuelven periódicamente para atormentarme con su revoloteo.

    ResponderEliminar
  5. Maldito teclado virtual: quería decir "no deja de ser una forma"

    ResponderEliminar