massobreloslunes

miércoles, 25 de abril de 2012

Eres tan pequeñita. Últimamente vas cada día con un pijama distinto, que no sé de dónde los sacas, pero se te ve desde lejos con el estampado de corazones, o de ositos, o de arcoiris. Caminando despacio con el flequillo rubio enmarcándote las cejas. Acompañada a veces de otros pacientes que a tu lado se ven enormes: porque eres tan pequeñita que ellos te protegen, te transportan, a veces hasta te manipulan, en esa red social curiosa que se establece dentro de la planta. Y yo te miro pasear por las mañanas, y clavas en mí tus ojos grises cuando nos cruzamos en el pasillo.

Te veo hoy en las mesas de la entrada, rodeada de gente como un idolillo raro. Son tíos lejanos y monjas de una institución donde viviste. Asientes extrañada mientras ellos te hablan, te preguntan y te prometen cosas. Los mismos que te han dejado toda la vida sola. Sonríes y se te ven los aparatos de los dientes. Intentas hablar, pero en realidad, pequeñita, no tienen ningún interés en escucharte. Porque les da mucha pena que estés aquí, pero eso no significa nada, porque la pena nace de la preocupante sensación que tienen ahora de que quizá, pero sólo quizá, podrían haber hecho algo para evitarlo. Ahora te preguntan y tú contestas, y yo pienso en que al llegar aquí te pasaste dos días enteros sin hablar. Mirando con los ojos muy abiertos frente a ti, como si se estuviera proyectando una película de terror detrás de tu cerebro.

Cuídate mucho, pequeñita; estás sola, todos lo estamos. Ojalá que tengas suerte, tú y tus pijamas de colores. Ojalá todos estos superhéroes que te han salido no resulten ser de cartón piedra.

3 comentarios:

  1. Precisamente hoy este escrito tuyo me ha llegado tan adentro que se está derramando un líquido salado por dentro de la piel de debajo de los ojos.
    Cuando es a un niño a quien le pasa algo incomprensible, que sabes que marca su futuro, y no sabes qué hacer... sólo buscar un médico, ¿qué otra cosa?

    Ojalá se pudiera hacer algo. No sé el qué.

    Estás hecha de una madera especial, Marina, no sé si tú eres capaz de verlo.

    Besos

    Toni

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  2. Me pasa como a Toni, que cuando se trata de un niño indefenso, me afecta muchísimo, porque es muy triste que a su tierna edad hayan sufrido tanto que se hayan visto privados de repente de la magia de la infancia.

    Deseo en mi corazón, con todas mis fuerzas, que esa niña sea auxiliada por superhéroes (como dices) de verdad, por personas como tú (eres un lujo de psicóloga, pero no te lo creas demasiado ;)

    Besos

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