massobreloslunes: Preocupante pesimismo de viernes

viernes, 4 de mayo de 2012

Preocupante pesimismo de viernes

Una unidad de agudos, en realidad, es igual que en las pelis. Los pacientes paseando con la mirada ida, los mutistas, los agresivos, los maniacos. Uno que canturrea solo, otra que se desmaya de histerismo en medio del pasillo, otro que necesita correr en calcetines por las noches porque si no, no puede dormir. Los contenidos, amarrados a sus camas y gritando "¡Dejadme salir! ¡Yo no estoy loco!". Los que bajan por las mañanas a que les den terapia electroconvulsiva. Y, aun así, tú te acostumbras a eso, entras, sales, saludas, sonríes, intentas trabajar y te tomas tus yogures a media mañana. Como en todos lados, hay momentos aburridos, y también días desesperantes en los que te harías una camiseta que pusiera "no te voy a dar el alta hoy por mucho que te empeñes" o "no, aquí no se puede fumar".

Otros días, sin embargo, la realidad te atrapa y te sobrecoge, y tú no puedes más que asistir boquiabierto y asombrado a las muchas maneras de sufrir que tiene la gente. Y yo hoy me he reído y casi he llorado también cuando después de su entrevista la pequeñita se resistía a marcharse del despacho, y nos miraba a los ojos, y nos preguntaba si íbamos a acordarnos después de ella... y antes de cerrar la puerta me ha dicho adiós con la mano, así enfundada en su bata naranja, y el psicólogo me ha mirado y me ha dicho "qué ganas tiene de establecer un vínculo, ¿verdad?". Y yo me he tenido que morder los labios para no llorar.

Porque en una unidad de agudos uno puede ver de verdad que la soledad y el abandono taran a la gente, y que algunas familias, algunos entornos, convierten a ciertos seres sensibles en carne de cañón. Buceas por las historias de pacientes antiguos y ves ingresos y más ingresos y salidas y otros ingresos, listas y listas de fármacos, diagnósticos, entrevistas. Todas las veces que alguien se ha sentado delante de ese paciente y le ha preguntado "a ver, qué te pasa", y tú como profesional lo haces con la mejor intención, claro, pero no puedes obviar la realidad de que después te vas a tu casa y tus pacientes se quedan solos. También la pequeñita. A mí de verdad que a ratos me estruja el corazón pensar que ahora estoy aquí en mi casa y que ellos están tumbados en las habitaciones azules de la planta, con esos pijamas tan horrorosos que les dan, en medio de su angustia o de su pena. Esa angustia psicótica tan solitaria, esa certeza de que el mundo es raro y tú no entiendes las cosas y hay mucha gente que quiere hacerte daño sin que sepas por qué. Que en realidad no se diferencia de la angustia de cualquiera más que en una cuestión de grado.

Abro el google y no sé por qué mierda pero me salta siempre con publicidad de periódicos que no quiero leer y estúpidos artículos de suplemento para mujeres. Ventajas de ser soltera, se titula uno: anímate, la soltería está de moda. Sustitutos para el sexo, se llama otro, verídico, y menciona el chocolate, el deporte y la danza del vientre. Yo me cabreo porque no es esa la solución. Porque todos necesitamos vincularnos hasta el punto de terminar haciéndonos los remolones para salir del despacho del psiquiatra que nos trata. Necesitamos amor de una forma enorme e indescriptible, y no es malo, no es nada malo, es completamente normal, y la solución no es atiborrarse de chocolate mientras se piensa en lo genial que es ser independiente. No sé cuál es la solución, pero estoy harta de solterismo irracional y también de familias taradas. Los humanos venimos mal hecho, faltos de equipamiento, incapaces para el vivir, y al final los que pagan el pato son mis queridos renglones torcidos de Dios, que vagan por los dispositivos de salud mental preguntándose qué les está pasando.

Esta tarde tenía muchas cosas que hacer y al final me he escaqueado de la mitad. Porque ha sido una mañana dura, aunque bonita, aunque dura, y necesitaba descansar de ella. Todavía no sé si quiero seguir toda la vida en esto. Me enseña cosas, está claro, seguramente las cosas más importantes que puede aprender uno, y a veces pienso que tiene la culpa de que se me esté poniendo esta cara de adulta que apenas reconozco. Pero a veces me pregunto si el precio que tengo que pagar por aprenderlas no puede llegar a ser demasiado alto.

6 comentarios:

  1. Hace dos años tuve que pasar unos 4 meses internada, cada que los medicos pasaban en sus rondas hablaban de mi como si yo no estuviera... en fin que algunas veces intente hablar con ellos, sacarles una sonrisa pero seguian con sus caras largas y yo colaboraba casa día menos... me sentia mal, me sentia insignificante enfrente de ellos y me preguntaba por que me trataban tan friamente... gracias al cielo al mes de estar internada me mandaron al psicologo de piso, y por Dios que me iluminaba hablar con el. Era el unico que me trataba como humano...
    Ojala todos fueran tan sensible como usted.

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  2. Marina sólo quiero decirte que me ha emocionado el post, que tienes toda la razón del mundo. No hay que negar que necesitamos vínculos, sentirnos queridos, importantes, protegidos...Tiene que ser durísimo trabajar en una unidad de agudos, pero creo que es una suerte que haya personas como tú, que se preocupan así de sus pacientes.

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  3. Jo, qué duro.

    Creo que ya te lo dije una vez, que hace falta una gran fortaleza mental poder dedicarse a ayudar a los demás (además en casos tan extremos). Y admiro muchísimo que teniéndola, decidas en efecto dedicarte a eso.

    Ya te lo dije también, pero todo ese conocimiento pesado que a veces te atraviesa y te duele (porque es inevitable) te hace muy diferente del resto. No todo el mundo en tu lugar percibiría lo mismo.

    En cualquier caso, pienso que tu sensibilidad te haría percibir este tipo de cosas igualmente (quizá no tan acusadas) en otros entornos. Creo que eres especial por ti misma, no como una consecuencia de.

    (No sé si me explico, estoy un poco espesa hoy) :*

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  4. Y luego cuando eres padre, te ponen un montón de trabas si lo que quieres es estar con tu hijo pegado como una lapa poniendo como escusa que se les malcría y por lo que cuentas no hay muchos psicóticos que lleguen a consulta diciendo: es que mi madre me dio muchos besos y abrazos.

    Espero no hacer mucho mal a Tahirita.

    Te amo mil guapitina

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