massobreloslunes: El partido del siglo

domingo, 24 de junio de 2012

El partido del siglo

Estamos sentados en el tejado de tu casa. Ya se nota que va entrando el verano, pero por las noches siempre refresca y se está bien en la calle, así que hoy hemos subido aquí a mirar cómo se va la tarde mientras bebemos cerveza y charlamos. Nos gusta contárnoslo todo. Hablamos del pasado e imaginamos el amor, más como una forma encubierta de examinar si somos compatibles que como un interés verdadero. Aun así, disfrutamos de estar hombro con hombro mientras el sol se desliza cielo abajo, apurando una cerveza que hace ya un rato que se ha quedado sin gas, retrasando como niños el primer beso del día.

Entonces escuchamos un grito que parece salir de lo más hondo de la ciudad, y sólo cuando superamos la impresión de oír cómo chillan a la vez miles de personas nos damos cuenta de que la palabra que los une es gol. ¿Gol de quién?, te pregunto. Digo yo que de España, contestas tú, y nos confesamos que ninguno tiene ni idea de contra quién jugaban hoy.

Después te recuestas un poco sobre la pared encalada de la terraza y me miras como el que va a cazar una mariposa. Tomas aire y empiezas a hablar. A mí no me gusta el fútbol, me explicas, nunca me ha gustado. Siempre fui un niño raro que no tenía de qué hablar con los demás, y ahora en el trabajo también me quedo callado durante las conversaciones del café. Pero, ¿sabes una cosa? Estos son los mejores ratos. Los del partido del siglo. Cuando el mundo está girado hacia otra parte y tú puedes escapar sin que nadie te mire. Así que cuando en un futuro (un futuro lejano, me aclaras) esté casado con la mujer de mi vida, el partido del siglo será el momento.

 ¿Qué momento?, te pregunto, atravesando encantada el capote que me tiendes.

El momento en que la cogeré en brazos, la llevaré escaleras arriba y le recordaré por qué se casó conmigo.

Esa mujer va a tener mucha suerte, te digo. Me acerco y me como con suavidad esos labios mentirosos que tienes. Y pienso, como he pensado antes, como voy a pensar otras muchas veces, que me da igual que estos rollos se los hayas contado a otras mientras ahora me escojas a mí para que los escuche. Pensando que me quedaré contigo mientras me sigas eligiendo, a mi cabeza, a mis oídos. Mientras me elijas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario