massobreloslunes: Una entrada demasiado abstracta para mi gusto pero bueno, así se va a quedar

lunes, 18 de junio de 2012

Una entrada demasiado abstracta para mi gusto pero bueno, así se va a quedar




Es jueves por la tarde y estoy sentada en una cafetería de Valladolid, donde llegué ayer para asistir a las jornadas de ANPIR. Hace un rato que han terminado las ponencias del día, así que me he escapado para escribir un rato. No sé muy bien cómo he llegado hasta aquí; de repente mis piernas han empezado a correr por las calles que empiezan a sonarme, y cuando me he querido dar cuenta estaba en este café, el Nueva Orleans, frente a un trozo de tarta de queso, un descafeinado y un puñado de folios.

La ciudad me está sorprendiendo. Me la imaginaba rancia, estática, pero es grande y animada, con zonas verdes y gente amable. Me gusta cuando hablas con alguien en el norte y en seguida te preguntan de dónde eres ("tú no eres de aquí, ¿verdad?"), y empiezan a contarte que ellos estuvieron en Cádiz hace X años y que les encanta, o que su sobrina estudió en Sevilla y que no veas qué calor.

Por la mañana me dedico a dar vueltas réflex en mano mientras espero a que mis compañeros amanezcan de resaca en el hostal, y pienso que últimamente paso mucho tiempo esperando a que la gente se despierte. Me atrapa la luz del cielo despejado de junio. No es como la de Cádiz, blanca y excesiva; ésta es rotunda, y llena de contrastes los objetos de las calles. La busco reflejada en las fuentes y rompiendo la superficie del suelo, e intento que aparezca en la cámara con la misma vibración con la que la estoy viendo yo.

Después reflexiono sobre la luz, sobre lo que es y por qué hoy me está enamorando tanto. El cerebro sólo puede procesar parte de los estímulos que recibe, así que si sólo te fijas en la luz durante un rato verás cómo el mundo cambia. Se te afila el ojo como si estuvieras dibujando a carboncillo y te das cuenta de la sutileza de los matices. Pienso que la luz hace que los objetos aparezcan reflejándose en ellos: sin ella estarían ahí, pero no podríamos verlos.

Trasladémonos a esta mañana de domingo, de vuelta en Cádiz. Sé que es un gran salto. De repente estoy en mitad de Castilla y, cuando me quiero dar cuenta, con siete horas de coche y unos cuantos cientos de mosquitos muertos en el frontal de la Dobloneta, he vuelto a Cádiz. A este universo líquido de aire salado y luz blanca. Por la mañana no sé muy bien qué hacer. Estoy cansada. Así que me acerco a nadar un rato a la piscina municipal, y después me voy a la playa a tomar el sol. Antes me compro un libro, "Bajo la misma estrella", que me llama la atención porque parece fácil y bonito y habla de gente con cáncer. Creo que ya hablé en algún punto de mi filia por los libros sobre cáncer y por lo urgente y preciosa que hacen parecer la vida. Éste me está gustando, aunque quizá no tanto como "Antes de morirme", que me pareció muy bueno.

La cosa es que me llama la atención este párrafo:

- Recuerdo una clase de mates en la facultad, una clase de mates buenísima que daba una mujer mayor muy bajita. Hablaba de la transformada rápida de Fourier cuando de repente se detuvo en mitad de una frase y dijo: "A veces parece que el universo quiere que lo observen. Eso es lo que creo. Creo que, aunque no lo parezca, el universo se posiciona a favor de la conciencia, que recompensa la inteligencia en parte porque disfruta de su elegancia cuando lo observa. ¿Y quién soy yo, que vivo en mitad de la historia, para decirle al universo que algo - o mi observación de algo - es temporal?.

Los libros, los buenos libros, y quizá escribir bien o, por lo menos, escribir a gusto, es en realidad lo único que me salva de la pena. No la distrae temporalmente, ni la transforma en la euforia vacía y falsa de "pero mira la de cosas positivas que tengo". La buena literatura le inyecta otra vez sentido a mi vida. La reanima. La colorea. Y en este domingo post viaje me hace falta algo así. Leo el párrafo de antes y lo conecto conmigo buscando la luz en Castilla. Pienso en el universo colocándose para ser mirado debajo de las vibraciones raras del sol que nos ha tocado, y en mí misma como voyeur infinita, como la persona que infinitamente mira a ese universo como si realmente él quisiera que lo hiciera. Como si esta inteligencia que intento desplegar sirviera para algo.

Y ahora vamos, Marina, busca una conclusión. Llevas un montón de días sin escribir. Tus lectores te odian. Así que piensa rápido en algo que pueda animarles este lunes. Tres conclusiones sobre la luz, rápido:

La primera es que hay que intentar ser luz sobre las cosas. Reflejarse en ellas. Hacerlas aparecer para que los demás las miren. A lo mejor no es muy útil, pero no es una mala forma de entretener el tiempo.



La segunda es que la luz, de hecho, siempre está. No hay que crearla, sino apartarse para dejar que aparezca.




La tercera es que bueno, yo intento ser luz o, por lo menos, dejar que la luz pase a través de mí. Y que a veces, como por ejemplo hoy (pero porque estoy cansada y porque no me apetece currar mañana y porque los domingos, como siempre me decía J. lloriqueando para no irse a dormir, angustian mucho), lo veo todo bastante absurdo, en plan y a quién cojones le importa. Pero no hay que perder la perspectiva. Así que yo, personalmente, voy a mantener alta la cabeza mañana, cuando a primera hora me pongan triste las incidencias de enfermería. A recordar que el mundo está a favor de la inteligencia. Y a pensarme con ternura a mí misma, esforzada y pequeña, intentando atrapar una mañana cualquiera la luz terrible de Valladolid.

6 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo en los puñeteros domingos :)
    A todo esto, ¿Valladolid el norte? Ejem, como alguien que sí que vive en el norte, te diré no obstante que estuve hace mucho en Cádiz y que tengo familia allí (tíos y prima).
    Por cierto que cuando no escribes tus lectores (al menos yo) no te odian, te echan de menos.

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  2. Equivalencias andaluzas de localización geográfica:
    - "El norte": todo lo que colinde con o sobrepase a Despeñaperros.
    - "El Norte" con mayúsculas: todo lo que sobrepase a Madrid.
    -"Asturias, Galicia y eso": el norte "verde", es decir: de Galicia a Navarra, aprox.
    - Barcelona es categoría aparte.
    - Aragón no lo computamos mucho.

    Y así nos bandeamos. Al menos yo.

    Besitos.

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  3. Cuando alguien se expresa tan bien, tan gráficamente y (por seguir con la misma imagen), con tanta luz como tú, ninguna abstracción lo es tanto ;)

    Definitivamente te perdono tu ausencia de estos días :****

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  4. El Norte verde, interesante.

    Estaba escribiendo mi propia división de la península, pero la cosa se estaba yendo de madre y lo he dejado xD

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  5. Mopi,

    Espero que también vieras a los pavos reales.

    Hablamos prontito

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  6. Aragón es grande y diversa, macrocéfala y desierta, verde, gris, roja... arrugada y lisa.

    Norte y Sur, términos taaaaaaaaaaan relativos.

    A mí me gusta la luz del sur.

    Besos

    Txabi

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