massobreloslunes: VM, mi tipo femenino y el inquietante olor del Varo

martes, 12 de junio de 2012

VM, mi tipo femenino y el inquietante olor del Varo

Ayer fui al Corte Inglés a lavar la furgo. Resulta que mañana nos vamos de road trip los pires del área y quiero que mis pasajeros vayan cómodos, limpitos y, a ser posible, sin pelos de perro en la ropa.

Llego con la hora justa, como siempre. Me pierdo por el aparcamiento (verídico) y tengo que llamar al centro de lavado para que me guíen. Cuando lo encuentro, la chica que trabaja allí  se está descojonando en mi cara; lo que hay que aguantar. Pero me bajo y quedo encantada, porque nada más llegar ya huele a vainillita y a cosas limpias y ricas de lavadero pijo.

La chica que se ha reído de mí me observa bajar de la furgo, que tiene que ser para verme: yo toda mona en modo CI, con mi falda rosa con lunares blancos, una camiseta rosa, sandalias de tacón y las gafas de sol en la cabeza, y luego mi furgo, que en cualquier momento va a ponerse a andar sola transportada sobre los lomos de miles de ácaros del polvo. Me habla de las modalidades de limpieza.
- Y por sólo diez euros más tenemos el especial, con limpieza de huecos, pulido de superficies, cepillado de tapicerías y desodorización del habitáculo.
- ¡Ése, ése quiero yo! ¡El del taco! - exclamo, entusiasmada.

Para que la señorita comprenda mi situación tendría que decirle algo como "verá, señorita, es que le debo dinero al Estado, y por eso en vez de comprarme una furgo nueva del paquete o por lo menos con unos cuantos miles de kilómetros menos, le he comprado la Dobloneta a un notas al que cariñosamente llamaremos el Varo, que a su vez tiene una perra, la Lana. Y resulta que mi coche está lleno de pelos de la Lana y que además, según mi amigo Kpot, el coche huele al Varo. Que sí, Marina, me insiste, que yo cierro los ojos en tu furgo y es como estar con él. Así que por favor, señorita, cóbreme lo que sea, pero haga que mi furgo deje de oler al Varo".

Pero creo que con decir que quiero el lavado caro le basta.

Así que me explica que el ticket de aparcamiento corre de su cuenta (sólo faltaría) y me voy feliz de la vida a matar el tiempo en mi querido CI. Doy vueltas por la parte de ropa y me pruebo vestidos de Desigual. En realidad, estoy siguiendo una política de compra cero por convicción ética. Algo como "si tengo ropa para vestirme todos los días, en realidad no necesito ropa, así que no compro ropa". Pero me gusta probarme cositas monas y taconear por los probadores. Me miro y me veo estupenda. Ligeramente quemada del finde; a lo mejor el rosa no es una buena opción, porque en ciertos puntos de mi piel se fusiona con mi cuerpo, pero estoy mona, en cualquier caso.

Después decido que me voy a probar unos Levi's. Es una decisión así como absurda, porque en mi vida me he comprado unos y, de hecho, ni siquiera sé cómo va el tallaje. Pero recuerdo cuando mi primo Sergio me explicaba el efecto sobrenatural que en los culos femeninos ejercían los Levi's y pienso: pues a ver cómo van en mi culo. Y allá que voy, eligiendo tallas a ojo con cara de entendida y asintiendo mientras murmuro "ajá, con que ésta es la nueva colección de verano". Hay diez millones de modelos en varios colores y curvaturas, así que agarro un par así un poco por azar y enfilo hacia el probador.

No están mal, pero lo del culo es un timo. Los pantalones me lo aplastan y estoy cero sexy. No puede ser, señor Levi o como se llame el dueño de la marca: aún no tengo claro que me vaya a gastar noventa pavos en unos vaqueros, pero si lo hago quiero que me hagan un culo de noventa pavos.

En esto que salgo y me encuentro a un ser a quien a partir de ahora llamaremos el Vendedor Motivado, por razones que quedarán claramente expuestas a lo largo del post.
- ¿Qué tal te queda? - me pregunta, señalando los pantalones.
- Regular - contesto.

Me pienso un rato cómo explicarle mi problema y al final opto por un simple:
- Me hacen el culo raro.

Se ríe.
- Verás - me explica -. Levi's ha hecho un estudio entre miles de mujeres y ha concluido que existen tres tipos de cuerpos femeninos, tres, y ha sacado un modelo para cada uno de esos cuerpos. ¿Me permites que averigüe cuál es tu tipo femenino?

Estoy embelesada. Hace un momento no sabía el tallaje de Levi's y ahora alguien me va a decir mi tipo femenino.
- Claro, claro, averigua, que para eso estamos.

Saca un artilugio medidor con cintas y clips y me lo amarra a la cintura y las caderas con mucho cuidado mientras me pide perdón cada vez que me toca. Es muy adorable; parece un novicio. Yo le animo: "no pasa nada, hombre", mientras espero anhelante que mis Vaqueros Perfectos caminen despacio hasta mi Futuro Culo Glorioso.
- Vale - me dice VM después de muchas mediciones pudorosas -. Resulta que tú tienes un Demi Curve y habías cogido un Bold Curve, ¡¡¡enorme error!!! Los Bold Curve tienen tensores que aplastan tu trasero - juro por Dios que utiliza la palabra "trasero" -. Tú espera aquí, que yo lo arreglo.

Madre mía, qué novata. Mira que no saber mi tipo de curve; menos mal que había acertado con mi talla de cintura. VM me trae unos cuantos vaqueros con distintas perneras y colores y curves y yo entro al probador llena de esperanza.
- ¿Qué tal?
- Me siguen haciendo el culo raro - grito por encima de la puerta -. Pero que no te preocupes, que igual es mi culo.
- No, mujer - me dice VM, encantador y motivado.
- Que sí, que a mí me cuesta mucho encontrar vaqueros, de verdad, que tengo un culo complicado.

Salgo del probador. VM está frustrado. Estudios en miles de mujeres y resulta que no encajo en ninguno de los tres tipos femeninos Levi's. Me propone mirar otras marcas y me trae unos Lee y un par de Salsa Jeans. La parte buena es que son más baratos; la parte mala es que VM está estableciendo una relación comercio-manipuladora conmigo que no me va a dejar más remedio que gastarme en vaqueros el presupuesto para comida del mes. Fantaseo con la devolución posterior y me resigno.
- Estos Lee - me está diciendo entretanto VM - llevan más elastano que cualquier otro vaquero del mercado. Esto quiere decir que permiten un 30% más de libertad de movimientos que los demás vaqueros.

Le miro fijamente sin poder creer que haya dicho algo como "30% más de libertad de movimientos" así, en mi cara, sin parpadear, pero como soy muy educada asiento y entro a probarme los cinco nuevos modelos.
- Regular.

Abro la puerta para que compruebe con sus propios ojos el drama de mi culo aplastado por el abundante elastano del Lee. Los Salsa prometen, pero no me entran. VM va a buscarme Salsa más grandes mientras exclama muy convencido que si hoy no logra encontrarme unos vaqueros se suicidará. Verídico. Y luego soy lo a la que le mola el drama.

Los Salsa de mi talla me hacen el culo más horrible que ningunos pantalones sobre la faz de la tierra me han hecho jamás. Es como si primero lo aplastaran y después lo empujaran hacia el suelo y después me pusieran veinte años encima. El horror. Tengo que mirarme el culo sin vaqueros en el espejo para convencerme de que no es así de feo y no irme a mi casa llorando. Y me da mucho, mucho miedo abrirle la puerta a VM.
- ¿Voy preparando la soga? - pregunta.
- Me temo que sí.

Abro, le enseño el Culo más Horrible Bajo Unos Vaqueros Ever y el pobre hombre se queda sin palabras. En mi opinión, sin embargo, no debería quejarse: él tiene muchos vaqueros que vender, pero yo sólo tengo un culo.
- Déjalo, de verdad, que hoy no está de Dios que me compre unos vaqueros - le digo, mientras le apoyo una mano en el hombro. El hombre parece tan triste que estoy a punto de confesar que soy psicóloga y explorar su intención autolítica, pero me contengo. Acabamos consolándonos mutuamente, algo como "eres un gran vendedor", "y tú tienes un culo estupendo", y salgo de la parte de vaqueros caros inundada de drama. Al menos mi política de gasto cero permanece intacta.

Después voy a por mi furgo, que brilla como el sol desde el fondo del aparcamiento. Abro la puerta, esnifo su aroma y me regocijo en la maravilla de que ya no huela al Varo. Qué estupendo todo, incluso aunque mi culo escape a los tallajes internacionales de los vaqueros de marca. A lo mejor estoy hecha para comprarme los vaqueros en el Lefties; ni tan mal, al fin y al cabo, que allí por veinte euros te los encuentras la mar de apañados.

Moraleja: si alguna vez tenéis verdadero interés por compraros unos vaqueros, id al CI de Cádiz y buscad a VM. Pero antes haced unas cuantas miles de sentadillas, que los tensores de los traseros los carga el diablo.

8 comentarios:

  1. Este post parece uno de esos más difícil todavía en los que te sacan un montón de tonterías aleatorias y te dicen que escribas un texto coherente con ellas. La cosa es que a ti, independientemente de cómo sea tu culo (el misterioso e inexplorado tipo 4 de culos), te sale. No me extraña, 5 años con el blog... flipé el otro día cuando me enteré :)

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  2. Pirrr!!! Está claro que el problema es de los vaqueros y no de tu "trasero", jeje... Me alegro que te animaras a quiar los pelos de perro de la furgo, menos ácaros que ingerir. Pasalo de lujo que te lo mereces.

    Un besote

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  3. Ah! y muchas gracias por los ositos, están muy buenos!

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  4. Muérome... jajaja!

    A mí lo que me parece raro es que haya gente que encaje en esos tres tipos de cuerpos femeninos. Hmmm...

    Buen viernes!

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  5. ¡Por fin alguien que tampoco encaja en los pantalones de los tipos establecidos!

    *hace el baile de la alegría!!
    G.

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  6. *se rasca la cabeza.

    Y entonces mi tipo cuál será, curve vertiginose??? Vaya tela...

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  7. Estoy hasta por perdonarte tu ausencia, que tanto drama causa en mis desayunos, por la genialidad extrema de este post que me hizo reir un montón :D ¡Gracias!

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