massobreloslunes: Favores

lunes, 3 de diciembre de 2012

Favores

He aquí mi verdad de hoy.

Mi verdad de hoy es que, en general, me encanta vivir sola, y que no tengo problemas con eso. Desde que empecé a seguir las reglas de vida de la nueva Marina y no fuerzo las cosas, ni lo intento con hombres de mi pasado a excepción de J. (que es en sí mismo una categoría aparte) ni mezclo a los hombres con el alcohol, ni utilizo el sexo como una forma de medir mi valía personal, estoy la mar de tranquilita. Amo en silencio o admiro de lejos. Primum non nocere.

Pero hay tardes como la de hoy. Tardes que son buenas, porque en ellas me dedico a escribir, a trabajar, a elucubrar planes para la huelga con mi entregado grupo de Patos. Si hasta he descubierto cómo funciona la calefacción y no me congelo en la humedad cruel de San Fernando. Termino y me echo un rato en el sofá, aunque sean las tantas, porque estos derroches de energía me van a dejar seca. Después bajo a la calle a hacer mandaos: saco dinero, rescato mis llaves de la recepción del hotel donde las dejó la última couchsurfer y entro en correos para recoger un paquete.

En correos hay una cola enorme, y yo reflexiono sobre el intermedio artificial y curioso que crean las colas en nuestra vida. De repente no tienes más remedio que pararte. Trasteo en mi teléfono, pero la media hora que paso sentada escuchando cómo anuncian los turnos desde la ventanilla pertenece a otra dimensión.

Cuando salgo a la calle son casi las nueve y yo he olvidado comprar líquido de lentillas. Se me ha acabado hoy, y si no lo repongo no podré quitármelas y tendré que meterlas en suero, con el consiguiente riesgo de quedarme cegata cuando me las ponga mañana. Reflexiono. La óptica ya ha cerrado. Yo querría irme a mi casa calentita a tomar colacao, pero la única solución que me queda es acercarme al Mercadona y comprar el líquido de lentillas allí. De paso, pienso, podría reponer los productos frescos de la nevera y el papel higiénico.

Y mientras camino hacia el Mercadona, con mi chubasquero verde marca Quechua, moqueando detrás de mi bufanda y tratando de ignorar el frío, pienso que yo no quiero nadie que me diga que soy genial, que duerma conmigo por la noche o asegure mi noción de ser sexualmente atractiva quitándome la ropa cada cierto tiempo. Yo quiero alguien que me haga favores. Alguien a quien poder pedirle que se acerque a por mi líquido de lentillas porque yo llevo todo el día haciendo cosas, tengo frío y estoy hasta los huevos. Eso pienso mientras camino hacia el Mercadona.

Pero bueno. Voy, hago la compra, miro mis productos extendidos en la cinta transportadora gritándole al mundo que soy una cuasitreintañera soltera y sana. Mis cuatro Vitalínea de limón, mi bolsita de rúcula, mi bote de cacao puro en polvo. Me dan ganas de pasarme suavemente la mano por la coronilla: qué lástima. Nadie me va a hacer favores. Lleva siendo así un largo tiempo. Y por una mezcla de dificultades de mercado, mal karma y limitado atractivo físico, la cosa no tiene pinta de cambiar a corto plazo.

(Pero no me compadezcáis, ¿eh? Que hoy precisamente he pensado que mi vida hasta hoy está bastante aprovechada y si me muriera mañana no me arrepentiria de nada)

(Espero no morirme mañana, porque si no este post va a quedar bastante siniestro)

11 comentarios:

  1. Vivir sola mola mil. Especialmente inmediatamente después de una experiencia infernal con compañeros de piso con taras de graves a muy graves. Oh, placer.

    Y bueno, yo vivo en permanente desincronización con el universo, ya lo he dicho. Cuando quiero pareja, no me gusta lo que hay; y cuando lo que hay está muy bien, estoy en un momento personal en que no quiero pareja, como ahora mismo. Aunque bueno, a veces pienso que soy yo misma, que por algún extraño motivo, no dejo de boicotearme. Qué sé yo, Marina, qué se yo...

    ¿Casi treintañera? No way!

    Un besote!

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    1. Yo, desde luego, prefiero mil veces vivir sola a compartir piso con gente en general y con determinados energúmenos en particular. Sí me gustaría encontrar al MD (Maromo Definitivo) y vivir con él muriendo de amor por siempre jamás. Pero no tengo claro si eso sucederá. Entretanto, mejor mirar la parte buena.

      Oye, nos tenemos que echar un café en Madrid, ¿eh?

      Besos mil!!

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  2. Eso, no te mueras mañana que quedaría muy extraño.
    Yo que ya soy un poco mas de treintañera opino que lo de vivir sola no mola tanto, somos seres sociales quieras que no.Y que según vas cumpliendo años buscas mas un compañero de fatigas que un amor loco y apasionado (que tambien, pero pesa mas lo primero).

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    1. Jajaja aún no me he muerto, ¡viva y bravo! A ver, a mí me mola de momento, pero siempre he admitido sin vergüenza que preferiría vivir con mi medio kiwi y morir de amor. Pero hija mía: el destino no está por la labor. Así que mientras aprovecharé mi independencia.

      Muy de acuerdo contigo en que somos seres sociales, y en que además necesitamos una figura potente de apego como es una pareja.

      Besotes.

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  3. Pues yo, que te saco un poco de ventaja en la treintañería (tranquila, no es para tanto xD), coincido con lo de vivir solo. Y también echo eso de menos de alguien a quien pedir favores: oye, ve un momento al súper que me he olvidado de coger tal cosa; oye, acompáñame a la capi a mirar frigoríficos... Pero, reflexionando sobre esto, no tengo muy claro si lo que queremos es un esclavo o una suerte de amigo perfecto más quimérico aún que una pareja que nos entienda y no esté loca xD Porque claro, la gracia de esto de los favores es no tener que devolvérselos, ¿no? Jeje.

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    1. xDD No sé, yo creo que no quiero ningún esclavo. De hecho, soy la reina del hágaselo ud. mismo. Pero a veces eso de que hagan algo por ti sin necesidad de devolverlo está guay. Es como cuando me fui de viaje con el SSHP: la generosidad era de por sí balsámica. Vida gatuna.

      Aun así, creo que soy muy afortunada y que tengo a mucha gente que me quiere. Y piernas para ir al Mercadona. Así que ni tan mal ;)

      Besos.

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  4. Lo gracioso es que cuando encuentras a alguien dispuesto a hacerte todos los favores del mundo, y le quieres, te lo piensas muy mucho antes de pedirle ese favor, porque sabes que seguramente su día tampoco ha sido fácil, y que seguramente estará tambien hasta los huevos, y aún así haría cualquier cosa por ti, y sabes que si le pides que se acerque a buscarte el líquido de las lentillas lo hará, y entonces, no se lo pides.

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    1. ¡¡Nisita!!

      Me encanta este comentario. Es cien por cien verdadero y es amor en estado puro. Me alegro de saber de ti y de intuir que todavía tienes a quien te busque el líquido de lentillas. Un abrazo enorme!!

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  5. Mmmmmmmmm, me quedo con tus palabras: "Amo en silencio o admiro de lejos", una declaración, una filosofía de la soli-existencia. Nuestro mundo camina con fuerza al paradigma Houellebecq, y el auge japonudo de "herbívoros" es más una parada previa. Un texto muy sincero, de los que (me) gustan....


    Besitos mil!!!!!!!

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    1. Lo he entendido todo menos lo de los hervíboros :D Me alegro de que te guste. Houellebecq me dio mucho que pensar respecto a que el auténtico poder de las personas era el poder sexual. Quiero pensar que en mi caso no es así, pero a saber.

      Muchos besos y gracias por los halagos!

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  6. Herbívoros: http://www.lavanguardia.com/vida/20111202/54239748090/aumenta-en-japon-el-numero-de-hombres-herbivoros.html

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