massobreloslunes: Magia

lunes, 10 de diciembre de 2012

Magia



Estoy tratando a una paciente de digestivo que tiene un dolor. Un dolor aquí, como diría Obélix, señalándose el estómago. Con ella intento practicar hipnosis en condiciones precarias: primero, porque de hipnosis no sé más que lo poco que me explica Anxo con enorme entusiasmo; segundo, porque para hacer algo así en el hospital tienes que echar fuera a la familia de tu paciente, a la de al lado, decirle a la compañera de cuarto que baje la tele, encontrar la forma de que el aparato de la sonda deje de pitar, avisar a las auxiliares para que no entren justo ahora a sacar sangre y, en medio de toda esa locura, abrir un hueco para el relax y la paz interior.

Yo le digo a mi paciente que respire. Que visualice su dolor y cree un espacio alrededor. Que deje entrar aire, que imagine una luz azul que llega desde su nariz hacia su estómago y que no es que elimine el dolor, pero sí lo envuelve en algo bonito.

A mi paciente no le sirve un carajo y le duele igual. He de aprender más sobre la hipnosis.

Sin embargo, hoy me acuerdo de ella porque me he despertado con un dolor aquí, y no sé por qué. Es hostil, este puto frío húmedo. Me levanto cada día gruñendo después de resistirme media hora a sacar los brazos de debajo de la manta. Mi habitación se queda tan fría que si me dijeran que es el espíritu del anterior inquilino muerto, me lo creería. Hoy a primera hora me sentía gorda. Después he dado una sesión clínica y me han preguntado nosequé chorrada sobre la eficiencia y la eficacia. Después otra paciente me ha mirado fijamente desde su lado de la mesa y me ha dicho "me estás cambiando la vida", y yo casi lloro. Eso es eficacia.

Al mediodía vuelvo a casa con el ánimo por los suelos. Tengo otra sesión el jueves y, poniendo en marcha mis propios consejos sobre la superprocrastinación, he empezado hoy. El tema es "Medicina basada en la evidencia", y tengo que relatar una búsqueda bibliográfica intensiva. Creo que hablar de la reproducción de las babosas sería más interesante. Así que aterrizo en mi casa, me preparo unos huevos revueltos y me siento frente al ordenador. Entonces leo un mail de Ángel, mi pupilo barrita coach, que me recomienda este blog. Y hago clic. Y lo leo, y de repente me vuelve así de repente el amor por la vida, el recuerdo de las cosas buenas y la compasión por el mundo.

Ese tío, el tal Holden Caulfield, me parece un genio blogueramente hablando. Un mojabragas, por supuesto pero, ¿qué bloguero no intenta serlo? Y puestos a mojar bragas, es mejor si uno lo hace con ese estilo y esa capacidad de observación sincera de los detalles. Me parece un genio porque en cinco minutos escasos de lectura de post ha convertido un día de mierda en un día fabuloso. Es frustrante, no creáis: yo aquí escribiendo desde que era chica, literalmente, y aunque estoy más que orgullosa de lo que hago, todavía no he encontrado la forma de tocar todas las teclas tan a la vez y con tanta armonía como ese chico.

Así que ataco mi sesión con energía, y después de un par de horas de trabajo fructífero, cierro el portátil y me voy al roco. Y adivinad el coche de quién veo en la puerta, y adivinad quién es la idiota que se baja de la furgo casi tambaleándose y con el cerebro cortocircuitado. Sí, la misma. La rubia, que se queda mirando al chico en cuestión con sonrisa de descerebrada y después se pone a escalar como si el mundo fuera a acabarse mañana y ser capaz de colgarse de un agarre romo fuera condición necesaria para salir bien parada en el Apocalipsis.

Al menos la cosa mejora, porque en el roco pasa que hay picos de actividad, y lo mismo coincidimos diez jipis que de repente todo el mundo decide que es la hora de irse y nos quedamos tres. Así que cuando me quiero dar cuenta ese maldito engendro de Satán cuyo nombre ni siquiera voy a mencionar se ha largado, y con él casi todos los demás, y estamos Juanjo, el valenciano loco que me tira literalmente de la risa mientras escalo, un chico italiano peinado por su enemigo y yo. La puerta de la nave se ha quedado abierta y entra el fresquito nocturno. Me gusta mucho entrenar con Juanjo. Me río y aprieto: dos en uno. El italiano se va y nos quedamos marcándonos vías y haciendo bloque, y me doy cuenta de que ha dejado de importarme la hora que es, o la sesión clínica, o el engendro de Satán: estoy disfrutando de este momento de una forma total.

Acabamos a las diez y media porque no podemos más. "Maldita navidad", comenta Juanjo al salir, no sé bien a santo de qué. "¿No te gusta?", le pregunto. Los antinavidistas debemos unirnos entre nosotros. "Bueno", me explica, "la odio por odiar algo, pero en realidad me pongo tierno. Está oscuro, los colores son bonitos, hace fresco y veo a mis amigos". Me sonríe debajo de su capucha verde. Le doy un abrazo de despedida, le planto un beso en la mejilla y me voy a mi coche contenta. Mientras conduzco hacia la Isla tratando de distinguir los faros de los coches con mis gafas mal graduadas, pienso que a mi día de hoy he sido capaz de darle espacio, como mi paciente a su dolor de estómago. Sencillamente respiras y dejas que entre la magia, y aparece en forma de agradecimiento, de textos bonitos o de bloques compartidos con un valenciano adorable. Y eso mola muchísimo. La vida mola muchísimo.

No puedo terminar este post absolutamente inconexo sin mencionar a Toni, que también creó magia esta mañana tan gris cuando me regañaba en los comentarios por haberle dejado sin mi dosis de mí. Aquí va el almíbar, Toni. Algún día mis lectores os daréis cuenta de la enorme importancia que tenéis en mis días, modo peloteo off. Porque como dice Murakami en De qué hablo cuando hablo de correr, siento que mi prioridad en la vida no es entablar una relación con una persona específica, sino con un número indeterminado de lectores. Y en eso ando. Y no tendría sentido sin vosotros. Así que aquí sigo, comprometiéndome con esto cada día, intentando llevar cualquier vida siempre y cuando me permita escribir cada vez un poquito mejor.

Y está bien así.

7 comentarios:

  1. Me gusta el optimismo del post! (Yo también leí "De qué hablo cuando hablo de correr") :)

    Un besote!

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    1. Es un gran libro. Sencillo, pero muy bien escrito e inspirador. A cuenta de ese libro empecé yo a correr (y me jodí la rodilla, pero bueno... ;).

      Besos.

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  2. Estás equivocando tu planteamiento económico, con la experiencia con obesos y tus conocimientos de paleodieta, deberías montarte un gabinete de asesoría dietético-adelgazante y te harías de oro.
    Yo desde luego me apuntaría ya, que no consigo controlar las ansias de comer por aburrimiento-estres-ansiedad-tonterías varias y eso es lo que manda al carajo el autocontrol de toda la semana.

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    1. No te creas que no lo he pensado. Lo que pasa es que la especialización no me termina de convencer. Pero montar un centro con un nutricionista y un entrenador de fitness especializados en dieta y entrenamiento paleo me encantaría. Lo apunto y te atiendo gratis si el proyecto se convierte en realidad ;)

      Un besazo.

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  3. Llego al hotel a las tantísimas, después de haberme pegado un viaje de muchas horas, de haber salido a buscar algún sitio para que me den de cenar y cenar. Las 0:23 y en lugar de escribir mi post empiezo a leerte y oh! sorpresa, dos raciones de vos.

    Hace dos años leí "de qué hablo cuando hablo de correr" y creo que pensé en lo mismo que dices tú ahora.

    Eran otros tiempos. Yo estaba más colgado que ahora (aunque parezca imposible) y quería creer que escribir es una carrera de fondo, en la que se escribe todos los días, pero diría que no es así, que Murakami es un ser excepcional y su método no me sirve.

    Cambiando de tercio. Una vez intentaron hipnotizarme para que recordara vidas pasadas, no para curarme ningún dolor de ninguna parte, no al menos con este cuerpo, supongo. No lo consiguieron, espero. Que yo recuerde.



    Supongo que con el tiempo uno se acostumbra a que haya cosas inamovibles, como por ejemplo tus posts cada día. Y he de confesar con la boca pequeña que me enfadé cuando borraste todas las entradas, porque muchas noches me he arropado con ellas en la cama, ja podrías escribirlas más temprano, y se me hará muy extraño si un día dejas de escribir a diario.

    Ya basta de peloteo!

    buenas noches.

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    1. Me has hecho pensar con eso del método y de ser o no un ser excepcional como el amigo Haruki. A mí escribir todos los días sí me sirve, pero creo que si no se combina con otra vuelta de tuerca, con un desafío más intenso y más verdadero, te acabas estancando.

      ¿Más colgado que ahora? No te creo ;)

      Espero que te hayas desenfadado ahora que he republicado las entradas. Lo de arroparte en la cama me ha parecido muy tierno. Ya lo he dicho muchas veces, pero ser parte de la rutina de alguien me parece un lujo desmesurado. Intento no trasnochar mucho, pero no siempre lo consigo.

      Yo ya te digo, de hipnosis no sé mucho, aunque quiero aprender. Pero no la hipnosis pseudomágica de obligar a la gente a hacer cosas o recordar vidas pasadas, sino la hipnosis como herramienta de ayuda a la clínica por la vía del aprendizaje inconsciente. Ya iré contando.

      Cuídese y cuente con esta bloguera por mucho tiempo. Gracias por sus amables palabras. Besitos.

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  4. Avisar a las auxiliares para que no entren a sacar sangre?? En Cádiz hacen las extracciones las auxiliares??

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