massobreloslunes: Año nuevo

miércoles, 2 de enero de 2013

Año nuevo


A veces pienso que en fin de año se sale a muerte sólo para que el día uno se queden las calles vacías, y que con ese decorado de persianas bajadas y carreteras desiertas podamos creernos que empezamos una etapa verdaderamente limpia, verdaderamente nueva.

Desde que decidí que me voy a Colorado en mayo (más detalles próximamente), mi mente está en modo sacar dinero de debajo de las piedras, así que ayer no se me ocurrió otra cosa que apuntarme a la guardia de hoy. El festivo lo pagan doble y no tenía ningún problema en no ir de fiesta el 31. Así que esta mañana salí de casa a las nueve y media con la mochila, el portátil y la nariz enterrada debajo de la bufanda. Me crucé con un grupo de adolescentes borrachos de camino a la furgo. Me dolía un poco la cabeza del cava de ayer, pero estaba contenta: empezar el año madrugando me da buen rollo.

De camino al hospital iba escuchando Vetusta Morla en la furgo: Año Nuevo. Yo es que la música la contextualizo. No había visto nunca tan vacías las carreteras de la Bahía, y el cielo sobre las marismas estaba a medias azul y a medias de un gris algodonoso y empapado. Dentro de una semana ya no estaré aquí, y mientras canturreaba Vetusta y frotaba los dedos en mi ambientador de azahar y naranja pensaba que es como si me hubieran dejado a solas con Cádiz para despedirme.

La guardia transcurre tranquila. Razonablemente tranquila en escala Salud Mental, quiero decir: hemos tenido nuestros intentos de suicidio y nuestras cuatro cosas. Pero estoy con Pilar, mi psiquiatra favorita, y nos reímos de chorradas mientras remojamos en mayonesa la tortilla del comedor para hacerla comestible. "¿Os vais a olvidar de mí cuando esté en Madrid?", le pregunto, haciendo morritos, mientras me termino el arroz con leche. "Qué va, mujer. Nos vas a dar envidia".

A mí ocho meses se me hacen largos, eternos, mientras pienso en todas las cosas que van a pasar aquí sin que yo no esté. No creo que vaya a cambiar nada fundamental. El menú de los sábados en el hospital seguirá siendo chuletas con fideuá. En el roco se seguirá entrenando con Fuel Fandango o con el ska horrible del Mallorquín. Llegarán los carnavales y pasarán; llegará la semana santa y pasará; llegará la primavera y la gente empezará a conquistar las playas a golpe de silla caletera, y después el verano con su mezcla entre invasión y éxodo. Y a todo esto yo fuera, sin poder asistir un año más a todos esos pequeños grandes eventos desde mi primera fila de gaditana conversa.

Un año más. Un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz, dice Vetusta, y eso pienso mientras conduzco. Esta herida y esta luz. Así me siento esta mañana del 1 de enero de 2013, en mi vigésimo octavo año de viaje sobre este bonito planeta. Con una herida cada vez más honda y, al mismo tiempo, una luz cada vez más intensa.

Iba a escribir la versión de este año de los doce momentos, pero ayer se me echó el tiempo encima y hoy ya como que no pega. Algo dentro de mí se rebela. A lo mejor es una tontería, como dice Centinel, celebrar algo tan irremediable como que el planeta dé otra vuelta alrededor del sol. Pero, sea como sea, una parte de mí ha pasado página y no quiere mirar atrás. Está ocupada explorando las carreteras vacías y limpias del año nuevo. Y, sobre todo, está demasiado entusiasmada ante el futuro como para andar dando vueltas a lo que no va a regresar nunca.

6 comentarios:

  1. Yo tampoco salí el 31, muajaja! :) Ocho meses parecen una eternidad, pero al final, si la cosa va aunque sea (sólo) moderadamente bien se pasan volando, ya verás!

    P.D. La foto es preciosa!

    Un besote!

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  2. Pues nada, a comerse el futuro bien frito y acompañado de patatas a la sartén.

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  3. Jo, qué bien suena Colorado, yo muchas veces me pongo así, pero porque soy tímido.
    Llévame aunque sea para aguantarte las sogas (o como se llame eso) y prometo no hacer mucho ruido ni irme a un bar de esos de Ángeles del Infierno a pelearme con tacos de billar mientras te dejo colgada... no me estoy vendiendo muy bien como para que resulte atractiva la idea de llevarme... en fin ¿qué digo ahora?

    Ah, sí, te traeré birras frías para cuando bajes a curarme los moratones y las brechas... uy, eso tampoco resulta demasiado "atracativo".

    Uf, empiezo a sospechar que no me vas a llevar a Colorado, es un pálpito, no te sabría decir el porqué.

    Eso sí, tráeme un recuerdo, please, hermosa desconocida (a medias), uno que ponga "I love Rocosas mountains" o "Colorado, the coyote land" o "Denver bien merece una misa"... o algo, también me conformo si no me traes nada y me escribes desde allí (si no me llevas contigo). ¿Sabías que yo soy de Colorado? Ahora que lo pienso ¿y para qué quiero recuerdos, si hasta que me fui a Los Ángeles tengo todos mis recuerdos de infancia?

    De todas formas, feliz 2013 y consecutivos.

    Besos

    Bandini

    PS: Hace un frío que pela en Colorado

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  4. Ay!!! Marina!!! No hagas planes ahorrativos hasta que no vivas en Madrid!! Allí aparte del metro hay otra cosa que vuela y es el dinero!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Te lo dice una castiza castiza! Aún así, estés donde estés la actitud es lo que importa, y la aventura saldrá bien!!

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  5. FELIZ AÑO NUEVO MARINA!!!!!!!!!!! yo he empezado un libro con 365 páginas en blanco, ya voy x la segunda, y como bien dices, sin mirar atrá, ni carrerilla siquiera para coger impulso, nada, palante...como los burros! :D jieejiej, cambio d chip, energías positivas siempre y a disfrutarrrrrrrr :D
    Un beso grande!

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  6. Por favor, por favor, por favor...

    Bandini

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