massobreloslunes: Amor

martes, 19 de febrero de 2013

Amor

- ¿Qué te pongo?
- Condones.

La farmacéutica levantó un poco las cejas. Estaba más acostumbrada al "preservativos" o al "unacajadepreservativosporfavor", todo así junto, muy rápido, como quien pide droga. El chico sonreía ampliamente.
- Eh... vale, muy bien. ¿de qué tipo?
- De los mejores.
- ¿Cómo que de los mejores?
- Pues eso - asintió con la cabeza -. De los mejores que tengas. Quiero condones del taco.

La farmacéutica resopló. Miró al chico con más atención: no tendría más de dieciocho o diecinueve años, y llevaba una gorra y una sudadera ancha.
- Es que lo de los mejores pues... depende de lo que a ti te guste.
- A ver, se supone que usted entiende de esto. ¿Cuáles son los de marca?

Este se cree que está comprando vaqueros, pensó ella.
- Las marcas son más o menos iguales. Todas las que tenemos aquí cumplen con los controles de sanidad y seguridad.
- Eso está bien, que no quiero que se pinchen.
- A ver - se dio la vuelta y empezó a tirar cajas sobre el mostrador con cierta brusquedad -. Tenemos estriados. Tenemos ultrafinos. Tenemos de los que retrasan la eyaculación.
- ¿Tardas más en correrte? Hala, ¿y eso cómo lo hacen?
- Le ponen alguna sustancia, un anestésico suave, si no me equivoco.
- ¿Y que se me duerma la polla? Yo paso.
 - A ver, no es que se te duerma del todo - estudia una carrera para esto, se dijo -, pero si no te gustan, te puedes llevar otros.
- Pero es que yo quiero los mejores. Los mejores-mejores, no sé si me entiendes.

Sonó el pitido que indicaba que alguien acababa de entrar a la farmacia. Era un chico también joven, pero menos: un treintañero con aspecto despistado y gafas de pasta.
- Si yo te entiendo, pero te digo que eso es una cuestión de gustos. Llévate los más caros.
- ¿Y cuáles son los más caros?
- A ver... ocho con cuarenta... diez con veinticinco... estos. Los del anestésico.
- Ni de coña.

El chico se volvió hacia el treintañero, que miraba la colección de preservativos sobre el mostrador intentando enterarse de qué iba la cosa.
- ¿Tú qué crees? ¿Cuáles son los mejores?
- Pues...yo qué sé... depende de los gustos.
- ¿Verdad? - la farmacéutica asintió - ¡eso le he dicho yo!

El chico se quedó en silencio. Pasó la mano por los envoltorios de colores, levantó las cajas, las giró en sus manos.
- Es que ella es La Mejor.

 La farmacéutica y el treintañero pudieron escuchar las mayúsculas.
- Me llevo estos - el chaval agarró la caja de ultrasensibles.

La farmacéutica los envolvió en papel con el logotipo de la farmacia, pensando que la serpiente y la copa nunca se habían visto en una parecida. Le observaron marchar con los Mejores Condones en la mano, casi saltando por la acera.
- Las hay con suerte - dijo el treintañero, subiéndose las gafas con el índice.

Ella tardó un par de segundos en contestar.
- Sí, la verdad. Las hay con suerte.

Y se apresuró a guardar de nuevo todas las cajas de preservativos mientras pensaba en el amor, esa mala hierba.

5 comentarios:

  1. Jo! Qué bonito! Qué dulce! Que tierno!!

    ResponderEliminar
  2. Desternillante. Lo mejor, el segundo chico colocándose las gafas (muy a lo anime japonés).

    ResponderEliminar
  3. Sí, muy dulce y tierno, me ha encantado. Aunque me hace pensar.....¿soy yo la única para la que el uso del condón siempre ha sido una lucha? "Venga va, póntelo ya", "Sí, voy....¿qué prisa tienes?"....y así con mis 2 ex y mi novio actual. En la farmacia pensarían que a ver cuándo me decidía a tomar la píldora. ¿Será la actitud con la que los compran una prueba de amor verdadero? :-)

    ResponderEliminar
  4. Jajajaja !! Buenísimo. Claro, rotundo . Genial

    ResponderEliminar