massobreloslunes: CACP III: hospitalidad y mal de altura

domingo, 28 de abril de 2013

CACP III: hospitalidad y mal de altura

Estoy sentada en la cocina de Saeed, tomándome un vaso de leche gigante de una botella gigante. Qué americano. Saeed y otras dos couchsurferas mexicanas duermen la resaca en una combinación inverosímil de camas, futones y moquetas.

Saeed es hospitalario hasta límites preocupantes. Cuando llegamos ayer a su casa, me señaló una cama de tamaño gigante y me dijo: "that's for you. Get crazy. I'll sleep in the floor." Resulta que se había confundido de día y pensaba que yo llegaba el mes que viene, así que había ofrecido su casa a las dos mexicanas. Al darse cuenta del error, no quiso cancelar y había decidido asignarse la moqueta.

Yo podría haber dormido en la moqueta sin problema; a esas alturas del viaje, podría haber dormido de pie. De hecho, en el camino en bus desde el aeropuerto vi una fábrica gigante de colchones y tuve una alucinación en la que yo dormía en todos ellos, saltando alegremente de uno a otro en un frenesí del descanso.

Al llegar a casa, Saeed y las dos mexicanas, Fabiola y Annalissa, empezaron a ponerse tibios de vodka con RedBull de arándanos, con la idea de quemar la noche denverina. Yo brindaba con leche. Saeed tiene 21 años y hace algo así como currar de mecánico y estudiar derecho (¡qué americano!) y es, en serio, preocupantemente amable. Me busca el horario de bus de mañana, me da la clave de su wi-fi y me explica que todo lo que hay en esta casa es mío y que, por favor, no se la queme.

Una de las mexicanas sucumbre al brebaje morado y cae en coma sobre el otro colchón. "Es la altura - me explica su amiga -. Aquí te emborrachas con mucha facilidad". Venga ya; como si no la hubiera visto beber brebaje morado sin respirar hace cinco minutos. Pero me hace gracia esta gente. Son como la mutación americana de un estudiante granadino de primer año. "Me encanta couchsurfing y me encantáis vosotras", exclama Saeed, poniéndose otra copa. Luego me pide otra vez que no le queme la casa y se va de fiesta con la mexicana consciente que, en mi opinión, le quiere dar bambú.

Ahora estoy haciendo tiempo hasta que salga el bus para Boulder. La idea es que Pablo me recogerá allí y nos iremos a escalar del tirón, viva y bravo. Hace un hermoso día en Colorado, y se ven las montañas cubiertas de nieve detrás de la ciudad. Yo estoy muy contenta.Es difícil explicar la sensación de estar aquí, porque todo es parecido pero distinto, y como el efecto peli es innegable, a una le parece que le hubieran metido por sorpresa en un parque temático. Pero mola. Estoy lejos de todo y lista para ver qué pasa. Me gusta estar en la Dimensión Desconocida.

Seguiremos informando.

6 comentarios:

  1. Mopi, me alegro que estés contenta y que Saeed sea tan amable. Me da la sensación que la frase estrella del CACP va a ser "Qué americano",jeje.

    Besitos cariñosos

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  2. ¡Yuju! Ya estás del todo :D
    G.

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  3. Marina, seguiremos tus aventuras americanas, disfruta de tus merecidas vacaciones.

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  4. Have a nice day!

    Y por lo que más quieras Marina... ¡no le quemes la casa!.

    Txabi

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