massobreloslunes: Konmari 1: ordenando mi ropa cutre-minimalista

martes, 21 de julio de 2015

Konmari 1: ordenando mi ropa cutre-minimalista

Mis problemas con la ropa, a saber: no me gusta comprarla, no sé elegirla y me aburre encargarme de ella cuando la tengo, ha crecido estos últimos años hasta alcanzar proporciones de risa. Hace un par de semanas, me fui a Lleida de compras y tuve la sensación de haber sido abducida en un planeta extraño: toda la ropa de Zara, Mango, etc. me parecía horrorosa y me quedaba peor.

Además, he llegado a un punto en que no tengo muy claro si me estoy vistiendo de forma más o menos apropiada para la edad. Y que sí, que la edad está en la mente y que cada uno se pone lo que quiere. Pero yo me quiero vestir como una adulta y no tengo muy claro en qué consiste eso.

Pienso que, en el fondo, mi tema con la ropa tiene que ver con eso: con sentirme adulta y miembro de pleno derecho del mundo. Con conocerme, saber lo que me queda bien, lo que me gusta y me hace sentirme guapa. Pero gastarme el tiempo y el dinero en eso me da una pereza horrorosa. Y no me sirve ser minimalista, porque ir incómoda con un 80% de mi ropa porque no me gusta o se cae a pedazos tampoco es agradable.

En este contexto, empecé a leer la sección del método Konmari para ropa.

Como ya os conté el otro día, Marie Kondo dice que te quedes solo con aquello que te hace feliz. Este criterio, que puede sonar un poco pueril, en realidad abarca todas las razones por las que podrías querer tirar una prenda de ropa:
- Si no te la pones -> es porque no te hace feliz.
- Si está roto, manchado o viejo -> no te hace feliz.
- Si te aprieta -> no te hace feliz.
- Si no combina con nada -> no te hace feliz.
- Si no te sientes favorecida con ella -> ídem.

Ya os lo he dicho: la Kondo es un genio.

Pero claro, yo pensaba que si hacía eso, me iba a quedar literalmente sin ropa. Me veía por ahí cubierta con una sábana y rapándome la cabeza para que al menos el look tuviese sentido.

Aun así, me dije: va, Marina, hazlo. Lo peor que puede pasar es que te quedes sin ropa de verdad y eso te obligue gastarte pasta en prendas que te gusten de una puñetera vez. Que si invirtieras en moda lo que gastas en paleo-comida, tendrías el guardarropa de Espido Freire.

Por otra parte, la sensación era liberadora. ¡Así que podía tirar todas mis prendas costrosas! ¡No estaba obligada a mantenerlas para tener "más ropa"!

El método de Marie Kondo consiste en a) sacarlo todo del armario, b) elegir las prendas que te dan felicidad, cogiendo cada una con tus manos antes de decidir; c) tirar el resto, d) colocar tus prendas de la felicidad según instrucciones Konmarianas.

Hay varias cosas importantes que Marie añade a su sistema. Por ejemplo, no dejar que nadie te vea para que no influyan en tu proceso de decisión (ni vean que estás tirando aquella chaqueta súper caraque te regalaron en tu último cumpleaños). Usar bolsas de basura negra, por lo mismo. No dar tu ropa a nadie que no te la haya pedido, ni siquiera dejar a tu familia que husmee por si quieren algo, porque ellos también van a quedarse con prendas que nos les hacen felices y les estarás pasando a ellos el marrón de tu desorden. El procedimiento correcto es preguntarles si hay algo que necesiten y por lo que estarían dispuestos a pagar, y si encuentras uno mientras ordenas, dárselo.

He aquí unas fotos del "antes". Perdón por la calidad, pero estaba demasiado emocionada y quería tirarlo todo al suelo cuanto antes.

Parte izquierda del armario: camisetas, pijamas, pantalones, ropa de invierno (arriba, en bolsas)

Parte derecha: vestidos, chaquetas, zapatos, ropa interior

Mi montón en el suelo

Como véis, la situación del "antes" no es muy dramática en lo que a cantidad y orden se refiere. Las camisetas un poco arrugadas y tal, pero nada horrible. Incluso hay letreritos en los estantes para ayudarme a colocar cada cosa en su sitio, aunque admito que tiendo a pasármelos por el forro.

Si echáis un ojo por Internet y Youtube, veréis grabaciones de peña que ha hecho el Konmari con unas cantidades demenciales de ropa, así que me sentí bastante orgullosa de que mi montón fuera tan manejable. Tardé poquísimo en pasarles el "felizómetro" a todas las prendas. En realidad, yo ya sabía cuáles no me hacían feliz, y me sentía incómoda y mal cada vez que me obligaba a ponérmelas o cada vez que evitaba tirarlas porque no estaban tan mal.

Fotos del después (en montones, el armario aún no he terminado de colocarlo):

Ropa que me hace feliz

Ropa nominada y votada para salir de la casa


Sorpresas que me he encontrado:
- Tengo ropa que sí me hace feliz. No solo ropa que no quiero tirar, sino que quiero activamente ponerme.
- Los motivos por los que esa ropa me hace feliz son diversos, pero generalmente es porque me queda cómoda. No cómoda-cutre, sino cómoda-siento que es de mi talla, me muevo bien con ella, es calentita en invierno o fresquita en verano...
- La ropa que más feliz me hace, de hecho, es la ropa calentita de invierno, como mi bata morada de pelitos que podéis ver en la cama a la izquierda. 
- Pese a mi cutrez intrínseca, yo también tengo prendas que me gustan y me parecen bonitas.

Esto puede parecer muy obvio, pero ya os digo que estaba llegando a un grado de analfabetismo fashion muy preocupante.

Ahora estoy con la fase dos: doblar y colocar. Porque Konmari tiene su propio método de doblar. Si ponéis "Konmari folding" en Youtube encontraréis muchos vídeos muy hipnóticos de su sistema. En esta fase estoy tardando un poco más porque la ropa de invierno olía a humedad y estoy aprovechando para lavarla toda y secarla al sol de ola de calor que hay ahora en Margalef. En cuanto esté todo listo, saco fotitos y os enseño.

¡Viva Konmari y su pequeña secta!

2 comentarios:

  1. ¡¡Hola guapa!! Yo antes era como tu, odiaba ir de compras y no sabía ni por donde empezar cuando iba a una tienda y tenía poca ropa de muchos años, y que llevaba porque tenía que cubrirme con algo, pero no me gustaba lo que veía. Un día hice como tu, una gran limpieza de armario y me sentí muy liberada al no tener que ponerme más esas prendas que no me gustaban, y empecé a disfrutar comprando ropa porque luego me hacía feliz verme con cosas bonitas. Tuve una fase en que compré muchísima ropa porque estaba tan cansada de mi anterior fase y estaba tan feliz con la nueva que llené los armarios de ropa con su consecuente gasto. Ahora he conseguido el equilibrio, siempre llevo ropa que me gusta, intento no gastar en exceso y voy eliminando con más facilidad las cosas que ya no me gustan!

    Disfruta del proceso. Un saludo

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  2. Sin seguir ningún método específico, ya me había dado cuenta de que guardar mucha ropa que no te pones, ni te vas a poner, te quita energía, o alegría, o lo que sea, por no hablar del espacio.

    Me sigue costando mucho, y salvando in extremis algunas prendas, pero en general, creo que voy por el buen camino, y ya no guardo cosas, bueno (tantas) cosas "por si acaso", "por si me vuelven a valer", "porque total, están bien", "para andar por casa..."

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