Imagino que, igual que me ha pasado a mí como escritora, se han dado cuenta de que hay dos opciones: o ignoras la pandemia o el único género de ficción que quedará en pie será el apocalipsis distópico.
Me pregunto si ha sido así siempre. ¿Se escribía sobre la Segunda Guerra Mundial mientras estaba sucediendo? ¿Se creaba ficción, de hecho, o estaban todos demasiado preocupados por sobrevivir?
Lo que es seguro es que se ha escrito y hecho cine en abundancia sobre todas las grandes crisis, pero parecería que hace falta resolverlas para poder mirarlas desde la distancia y esto no tiene pinta de ir a resolverse pronto.
Quizá algo que hace esta pandemia especialmente poco fiction-friendly es el tema de las mascarillas. Confesión: en noviembre del año pasado, durante el NaNoWriMo, me puse a escribir una novela juvenil que transcurría en tiempos del COVID, y la razón principal por la que lo cambié fue que pensé que sería un coñazo verlo en Netflix porque todos los actores llevarían la cara tapada.
(Delirios de grandeza nivel no escribo nada que no pueda acabar en Netflix)
Yo apruebo la negación generalizada del COVID en las series y pelis y, de hecho, es el camino que voy a seguir en los libros que escriba a partir de ahora; por lo menos, hasta que haya pasado tanto tiempo desde esta crisis que no me importe recordarla.
El mero hecho de pensar que esa sea un posibilidad (la pandemia lejos, en la distancia, como un mal sueño), me hace sentir pena por mí misma. Sé que eso no va a suceder. Me da pena por la Marina que vivió treinta y cuatro años de su vida sin saber lo que se le venía encima y, sobre todo, me da pena por mi hija Alana, que no va a recordar el mundo como era antes. Todavía me parten el corazón las últimas fotos que le hicimos antes del primer confinamiento, el último día que estuvimos en el parque con ella antes de que se pasara dos meses sin que le diera el sol.
Pero yo no quería hablar de la Maldita Pandemia. Nunca quiero.
Es ella la que no se calla.
Me gustó mucho tu texto. El hecho de entender la pandemia visualizada en alguien más, hace verla de formas inimaginables. Lo único bueno es que por ahora parece tener un fin, se puede ver una luz tenue al final del camino. Esperemos y no obscurezca a futuro.
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