massobreloslunes: Domingo

domingo, 30 de marzo de 2008

Domingo

No sé qué contaros hoy. Estoy pasando por momentos duros, pero es una dureza con sentido, un dolor que sé que va a terminarse. Después del sube y baja emocional de los últimos meses, ha llegado la resaca, en forma de nostalgia, de angustia y de pena. Así que intento meditar todos los días, escribir algo, pasar tiempo sola, leer.

Cuando me siento a meditar últimamente es como si llorara en silencio. Mi cuerpo está quieto y parezco tranquila, respirando despacio con las manos juntas en el regazo. Pero por dentro no paro de llorar: lloro por todo lo que he tenido y he perdido, por las personas a las que he amado y que se han ido, por los buenos momentos que he vivido y que no van a volver. Estoy allí sentada y las lágrimas ruedan por mi garganta, y noto el dolor en los ojos, la tensión en las mandíbulas, el hilillo de aire asfixiado que consigo hacer llegar hasta mis pulmones. También paso miedo. Miedo a no ser feliz, a no merecer el amor que me dan, a no estar a la altura, a volverme loca. El miedo es rígido, como una costra que paraliza mis músculos, que me debilita y hace que no desee otra cosa que levantarme, comer algo, sentarme a ver una peli. Pero permanezco sentada y lo recorro, lo observo, confío en que desaparecerá si soy capaz de mirarle a los ojos el tiempo suficiente. Lloro callada y paso miedo porque prefiero que el dolor salga ahí, donde yo puedo verlo, a que se enquiste en mi mente y me confunda hasta hacerme dañar a las personas que quiero.

Hablo con mi madre. Me dice que ni siquiera por ser feliz tiene que agobiarse uno. "Lo importante", añade, "es estar mal y permanecer ecuánime". Es graciosa mi madre budista. Dicen que la deuda kármica con los padres es la deuda más grande que alguien puede contraer, porque nos han dado la vida y nos han mantenido vivos cuando no podíamos hacerlo por nosotros mismos. La única manera que tenemos de saldar en parte esa deuda es dar a conocer a nuestros padres el dhamma (el camino hacia la liberación, la ley de la naturaleza). Mi madre me ha dado la vida y el dhamma, así que debo de tener una deuda kármica con ella de varios millones de vidas. Pienso que tiene razón. Que esta obsesión por la felicidad que tenemos actualmente las personas no es mejor que la obsesión por el dinero (al fin y al cabo, quien se obsesiona por el dinero lo hace porque cree sinceramente que va a darle la felicidad). Que lo normal es no ser feliz todo el rato, y lo importante es permanecer calmado, sabiendo que también eso pasa.

El otro día me preguntó Adri qué es lo que espero yo de la vida, cuál es el sentido de mi vida. Le dije que yo sólo quiero la suficiente paz interior como para disfrutar de las cosas que tengo. Seguir aprendiendo, seguir creando, conocer a gente buena a la que poder amar. Viajar de vez en cuando, sin estridencias. Leer mucho. Tener tiempo para dormir la siesta. Poco más.

Y ya me voy a dormir, que no quiero que el cambio de hora me descoloque los biorritmos.

4 comentarios:

  1. Niña: hay rachas malas, sí. Pero pasan, créeme, y tú lo sabes. Es bueno afrontar la realidad como tú lo haces (así lo dices) y analizar el miedo, el dolor, pero sin obsesionarte. Eso curte -así le digo yo a mi hija, y se me cabrea-. Pero es verdad, la vida nos enseña con momentos duros, con fracasos a veces, que muchos no son tales. Es parte de la existencia... y merecerás el amor que te dan -como dices- aunque ahora no lo veas. No sucumbas a comer algo y ver una peli, como escribes, aunque sea lo que te pide el cuerpo en momentos así. No lo haces, porque escribes y piensas y analizas... es el camino. Ten paciencia. Ten ánimo, que lo malo pasa. (Vaya, supongo, tras releerlo, que lo que te digo no te es necesario, ni es tan dramático tu momento, pero ya que lo escribí, ahí va).

    Un abrazo,

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  2. ¡Ánimo Marina! Te leo desde hace un tiempo y nunca te he dejado un comentario.
    Escribes muy bien, tienes una linda vida interior. Los momentos malos siempre pasan; no dudes en pedir ayuda a los tuyos si lo necesitas y verás como en poco tiempo te sientes mejor.
    Un beso y cuídate.
    Ana

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  3. mopi!!

    no hace falta que escriba ningún comentario, porque tú sola sabes responderte y muy bien.

    tengo ganitas de verte pronto(avisa si vienes)

    elsachi

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  4. Hay que tener muy claro que se quiere pasar por todo eso si se sabe que es para mejor.
    Es duro, realmente duro.
    Te deseo todos los ánimos... vente arriba... uno jamás llega a tocar fondo. Siempre hay una fuerza de empuje hacia la superficie...
    Salud/OS!

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