massobreloslunes: La maldita-maldita beca (I)

miércoles, 9 de julio de 2008

La maldita-maldita beca (I)

Me he dado cuenta de que mi blog es un poco aleatorio. La mayoría de los blogs tienen un tono más o menos uniforme para todas sus entradas: tono chorri-divertido, tono dramático-existencialista, tono cultureta-sencillo. Mi blog fluctúa. Y últimamente nos estamos deslizando hacia el modo chorriblog a una velocidad pasmosa. Entre los calamares de mi compañera de piso, los cuestionarios para ligar por Internet y los pasatiempos para niños, este blog está perdiendo esa pátina de seriedad literaria que siempre le ha caracterizado. Bueno. Qué le vamos a hacer.

Siguiendo con la tónica chorriposteante de la entrada anterior (que no voy a enlazar porque está justo ahí debajo), he pensado que no os expliqué demasiado bien en qué consiste la maldita-maldita-beca. Ha dado la sensación de que llevo todo el año tocándome la bola y ahora voy a extender la manita para que el Estado me subvencione los macarrones. Nada más lejos de la realidad. Empecemos desde el principio.

Érase una vez una niña que quería estudiar fuera*. No sabemos bien por qué, si esta niña era feliz en su ciudad y, para colmo, ha resultado estar más apegada a su terruño que un geranio. Puede que todo se deba a que su padre siempre le daba maravillosas lecciones sobre la vida como "lo que no hagas ahora no lo harás nunca" o "no te eches novio hasta los 35". Este padre probablemente no sabía mucho sobre el alto coste de la vida pseudoindependiente o sobre la relación de la incidencia de malformaciones en el feto con el aumento de la edad de la madre. A ver, que divago. La cuestión es que, por circunstancias de la vida que no vienen al caso y que tienen que ver con su llamativa maleabilidad y ausencia de opinión propia, esta niña se encontró estudiando periodismo en Barcelona, primero, y psicología en Granada, después (de periodismo sólo hice un cuatrimestre. Otro día os cuento esa historia). En cuarto curso, la niña se dio cuenta de que, o encontraba una forma de subvencionarse el tema vivir por su cuenta, o se iba a tener que volver a su ciudad de origen. Curiosamente, y a pesar de su naturaleza geraniácea, la niña le había cogido el gusto a eso de fregar platos y viajar en el Alsina y decidió quedarse en Granada.

Vale, esa niña soy yo, así que voy a cambiar a la primera persona, que esto es un poco agotador. Cuando estaba planteándome seriamente la prostitución de lujo como modo de vida, apareció, como caída del cielo, la convocatoria de la maldita-maldita-beca, que sobre papel se llama así:

Becas de alumno colaborador para la experiencia piloto de implantación del crédito ECTS.

Ahí lo llevas.


Me apresuré a rellenar el formulario y mi brillante expediente hizo el resto. Así que ahí me tenéis, hecha una becaria. En teoría, la maldita-maldita-beca tiene las siguientes tareas:

Tarea número 1: ayudar a los profesores.

Aquí es donde hay que hacer un breve inciso y explicar un poco qué entienden los profesores de mi facultad por adaptación al crédito europeo. Ellos estaban tan contentos con sus clases magistrales: venían, leían sus diapositivas, observaban pacientemente cómo las aulas iban vaciándose a medida que pasaban los meses, ponían su examen y listos. Cuando se enteraron de que debían cambiar de sistema y favorecer la autoformación, la adquisición de habilidades y la independencia del alumno, se apresuraron a informarse en profundidad y reestructurar su asignatura desde los cimientos.




















Una cosa así
.


Con semejante panorama, cuando yo me presenté en el despacho de los profesores que me habían asignado con mi cara de becaria y mi lección preparadita (HolasoyMarinalabecariadesuasignaturaqueestoyaquíparaayudarleconlaimplantación delcréditoECTSyestoyasudisposiciónparaloquenecesite), la mayoría se limitaba a contestarme: "Ehh... uh". Yo les dejaba un post-it con mi dirección de correo y me marchaba silbando El puente sobre el río Kwai.

Pero no os engañéis. Éstos son los mejores. Los peores son los que realmente se han tomado en serio la chorrada ésta del crédito europeo y quieren hacerlo bien. Porque ésos no te dicen "Ehh... uh". Qué va. En su cerebro se enciende una bombillita con un letrero que dice más o menos esto:

¡¡TENGO UNA BECARIA!!

Y cuando has terminado de soltarles tu frase de presentación, te contestan:

- Muy bien, pues pásate por aquí mañana que tengo una tarea que darte. O bueno, de hecho si eso te lo puedes llevar ya, ¿te importa?

["¿Te importa?" es una frase que, como becaria, vas a oír muy a menudo.
- Uy, es que acabo de terminar de corregir el examen hoy, pero necesito las notas pasadas para mañana, ¿te importa?
O bien:
- Ya sé que no tienes que subir esa tarde, pero es que me harías un enorme favor si te encargas tú de abrir los laboratorios, ¿te importa?]

Este tipo de profesores no se limitan a colgar tu post-it con la dirección de correo en su tablón y a ignorarlo el resto del curso, qué va. Estos te dicen:
- ¿Me podrías dar también tu número de teléfono?

Alarma. Peligro. Danger. Las dos cosas más importantes que he aprendido este año es que trastorno NO se escribe "transtorno" y que NUNCA debes darle tu número de teléfono a un profesor. Si lo haces, corres el riesgo de recibir la tarde de tu cumpleaños mensajes escalofriantes como éste:
"Marina, soy X. Por favor, revisa LO ANTES POSIBLE tu bandeja de entrada".

Pavorosas mayúsculas. Gracias a mensajes como éste, he desarrollado un condicionamiento aversivo por la bandeja de entrada de la Universidad, y cada vez que la abro se me hace un nudo en el estómago. Lo bueno es que estos profesores escasean. Si todos fueran así, esta beca sería demasiado parecida a la esclavitud como para ser legal.

Mañana continuaré hablando del resto de mis funciones como becaria. Sed buenos y pensad en mí, elegantemente tendida en las playas del tacón de la bota, protegiendo mi delicada piel roacutanosa con crema pantalla total.

*Historia ficticia.

8 comentarios:

  1. condicionamiento aversivo por....(la bandeja de entrada, el aula de garantía, el despacho del jefe, las palabras "tenemos que hablar")
    Que expresión más genial, me la apunto

    ResponderEliminar
  2. Por cierto Marina, te voy a votar para mejor bloggera del año.
    esto de estar de vacaciones y habernos dejado post programados es lo mejor que me ha pasado en años, en serio, te quiero
    :)

    ResponderEliminar
  3. mmmm...¿entre tus funciones está arreglar el aire acondicionado? es una de esas tareas que suelen asignar a los PBC (Putos Becarios de los Cojones). :-D

    ResponderEliminar
  4. Jajajaj siempre es un placer leerte... te invito a la nueva incursión bloggera, Marina: www.anotaciones-al-margen.blogspot.com

    Un abrazote

    ResponderEliminar
  5. Pero si estás en el tacón de la bota con tu cuerpo tendido al sol, es que publicas por vicio... aunque dímelo a mi, que en mi luna de miel pedí prestado un portátil (todavía no tenía mi MacBook) para poder publicar una entrada... jijiji!!
    Salud/OS!

    ResponderEliminar
  6. Joer, que has programado el blog.
    Si es que ya te digo, no me entero... maldito stress.
    Salud/OS!

    ResponderEliminar
  7. Prima: condicionamiento aversivo es una expresión que no me he inventado yo. Es un tipo de aprendizaje que consiste en asociar un estímulo con sensaciones desagradables (por ejemplo, un alimento con ponerse enfermo y sus consiguientes náuseas, o una luz con una descarga eléctrica en el caso de las ratas). Pero vamos, que la puedes usar igualmente :P Y gracias por lo del voto. La verdad es que no sé si lo de los posts programados ha tenido su mérito o es simplemente preocupante xD

    Ender wiggins: espero sinceramente que no sea ésa una de mis funciones, porque no tengo ni puñetera idea de aires acondicionados xD

    Pipe: si has abierto otro blog, espero francamente que esta vez sea para utilizarlo, que eres la persona que conozco que más blogs tiene colgados por la red.

    El_Vania: la verdad es que en estos días no he tenido ningún tipo de mono de Internet. De hecho, me ha sentado muy bien esta pequeña desconexión.

    Besos para todos.

    ResponderEliminar
  8. necesidad de comprobar:)

    ResponderEliminar