massobreloslunes: Uñas

domingo, 27 de marzo de 2011

Uñas

Hoy vamos a hablar de pintarse las uñas y de por qué estoy a favor. Lo aviso porque aún estáis a tiempo de cambiar a un blog más trascendente. Dicho esto, allá voy.

Vamos a ver: la vida es triste, ¿vale? El sufrimiento está ahí, a la vuelta de la esquina. No es pesimismo: es realismo inspirado en Buda. Sin embargo, va la madre naturaleza y nos dota con diez superficies corporales, diez, que se pueden pintar de colores. Las garritas que nos cubren las puntas de los dedos, los vestigios de nuestra animalidad. Uñas para arañar, para rascar, para abrir, para plisar con más fuerza los papeles doblados.

Dicho esto, yo tengo bonitas manos y bonitos pies. Dios me dio un envoltorio mediocre con buenos acabados, algo así como un seat panda con cromados de tunning. Además, Dios me dio una piel de mierda, así que no soy una gran fan del maquillaje, y un hermoso pelo que refulge como el sol, así que tampoco soy fan de los tintes. Claro, que el día que venza al acné del averno iré por ahí con la raya pintada y los labios rojos, una Russian Red rubia y más bajita.

Resumiendo, que las uñas son la parcela de coquetería que me puedo permitir siempre.

Tener las uñas pintadas te da felicidad.; de hecho, yo clasifico mis tonos de esmalte en función de la felicidad que me dan. Ahora mismo va ganando el fúcsia, que es tendencia, y le siguen el tono 83 de mercadona (una maravillosa mezcla entre morado y guinda) y un negro con reflejos violeta que hace que parezca que tienes las uñas cubiertas de vinilo. Amor con acetona.

Así que hay que pintarse las uñas. En serio, probadlo. Tu autoestima subirá, la gente te encontrará más interesante. No en el buen sentido de la palabra, necesariamente. Estoy convencida de que un 50% de la población piensa que las uñas fucsia son una horterada, pero al otro 50% le encantan y te lo dicen.

Tengo una paciente que siempre me viene llorando porque tiene problemas familiares y económicos importantes. Hace un tiempo me decía que cualquier día agarra las cajas de ansiolíticos de su madre y hace una tontería.

[El tema de pensar en suicidarse en salud mental está a la orden del día, no os creáis. Al principio impresiona, y luego te vas acostumbrando a tratar con la idea de que tus pacientes a veces piensan en matarse. De hecho, yo a veces también lo pienso y, como dice mi madre, si no fuera porque creo en la reencarnación y a ver por dónde voy a salir si me suicido, pues tampoco creo que esta vida tenga TANTO aliciente. Más bien creo que está, como dice una psiquiatra de mi equipo, llena de detalles molestos.]

Lo que decía es que mi paciente me hablaba toda llorosa de hincharse a lexatines y yo no sabía cómo convencerla de que no lo hiciera. Así que la miré de arriba abajo y entonces vi sus manos. Se había pintado margaritas en las uñas. Yo también lo hacía a veces cuando era (más) pequeña: coges un palillo de dientes, lo mojas en esmalte de colores y pones tu pulso a prueba. Le dije que una persona con esas uñas no puede suicidarse. Que pintarse margaritas quiere decir que tienes esperanza en las cosas buenas.

Y ya el colmo del hedonismo ungular es pintarse las uñas de los pies. Diría más: el colmo es pintarse las uñas de los pies en invierno. Yo tengo unos pies escandalosamente bonitos; a las pruebas me remito:


(La típica foto chunga de pies que te haces cuando te acabas de comprar una réflex)


Son tan finos que las sandalias se me salen; tan blancos que me los tengo que llenar de crema para que no se me quemen en verano; tan delicados que todos los zapatos me hacen ampollas al principio. Me pinto las uñas aunque no las me vea nadie porque me pone contenta. Porque me gusta quitarme los zapatos por la noche y ver esos pies tan bonitos con sus uñas de colores. Porque me hacen juego con el gorro de la piscina. Porque hace algún tiempo hice sonreír a un chico cuando vio mi esmalte color chicle salir de mis serios calcetines de invierno.

Así que hacedme caso: pintaos las uñas. También si sois chicos: no os juzgaré. Sed diez veces alegres con vuestros diez dedos. Demostradle a la vida que tenéis esperanza, enseñad al mundo vuestras hermosas manos y sorprendedle con vuestros hermosos pies.

19 comentarios:

  1. Lo peor es que me están dando ganas, ahora y por tu inmensa culpa, cuando precisamente comenzaba el post, hace unos minutos, con el comentario en mente ya preparado:

    ¿Y cómo te las pintas si parecen perder salud cada vez que lo haces? Yo tenía unas uñas estupendas, fuertes y sanas, dolorosamente fuertes y sanas cuando llegaba la hora de cortarlas. Hace alrededor de un año, atenazada por nuevos instintos de femineidad, compré unos cuantos botes de pintura (de Loreal, creo. Ni buenos ni malos, ¿supongo?) y cada vez que me las pinto se agrietan las capas superiores de las uñas. No sé explicarlo mejor, pero ahora mismo, sin pintauñas de por medio, las capas superiores parecen un poco separadas por el borde de las inferiores, y no sé cuánta hidratante al día pueden soportar sin ahogarse :(

    Soltado el rollo que te acabo de soltar, dime si tú conoces, experta mía y nuestra, algún remedio a tal desoladora situación v.v Echo de menos mis uñas, y además quiero poder pintarlas :(((((

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  2. Jajajaja me mola la forma en que se intuye la desesperación en tu comentario xDD

    Personalmente, lo que hago es ponerme una capa de base vitaminada del mercadona (transparente azulosa) y encima la laca. Evita que las uñas se estropeen y también que se manchen. Además, intercalo periodos de descanso cada cierto tiempo. Ten cuidado también de limártelas bien, porque hacerlo mal también puede producir rotura por capas. Lo suyo es una lima de cartón o vidrio esmerilado, de grano fino, limar en una sola dirección e ir desde el centro hacia los lados.

    Que la fuerza ungular sea contigo, oh compañera.

    (Creo que he perdido varios lectores intelectuales con este comentario)

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  3. Ni hablar de perder lectores, yo estoy SÚPER A FAVOR del esmalte de uñas como reflejo del estado de ánimo! <3 Orgullosa estoy de mis pedazo de zarpas :D

    Aunque esta vez me he sentido identificada con el párrafo de los pies, tú también tienes un 35/36 como yo? Benditos pies japonésidos xDDDDDDDD

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Hola Marina, no creo que pierdas ningún lector por este post. A mi me ganaste hace un mes cuando te descubrí y me leí tu blog desde el principio. Que sepas que gracias a tu post, ya tengo algo mas que apuntarme en la agenda para hacer mañana, jejeje. Yo soy de las que o se preocupa muchisimo por sus uñas o pasa de ellas como ahora mismo, pero eso mañana se va a acabar :-)
    Respecto a los pies japonésidos, que sepais que tengo un 40 de pie y que mis dedos parecen gusanos, pero provocan un ambiente divertidisimo cada vez que se lucen delante del público,jejeje. También tenemos derecho ¿no?jajaja.
    Un beso.

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  6. jajaja, totalmente de acuerdo, pintarse las uñas hace la vida un poco menos gris!

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  7. "Sin embargo, va la madre naturaleza y nos dota con diez superficies corporales, diez, que se pueden pintar de colores."

    Ah, ah, no son diez son veinte. Mira que no sabía que habías vuelto por aquí!

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Ay, si no fuera por la pereza, mi pulso parkinsoniano, y que se descascarillan en na'...

    Los pies son más agradecidos para estos menesteres, eso sí, así que, cual bragas de encaje cuyo único destino es la lavadora, así veo que van a terminar las uñas de mis pies después de haber leído esto.

    AA

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  10. A mí me crecen las uñas de la mano derecha a doble velocidad, y lo he comprobado mil veces. Me las corto a la vez y nada... Además cuando saco mis pies al aire recojo mis dedos para que nadie los vea...ojalá tuviera esos piececillos para sentirme bien al pintarme!!

    Un besillo!

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  11. Nunca he sido un gran fan de los pies, pero he de decir que los tuyos me parecen muy bonitos :)

    Un besito Marina!
    Angel.-

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  12. Ald: yo tengo un 37-38. En realidad es un pie largo para lo shica que soy. El problema es la finura o esbeltez. Aun así, estoy de acuerdo: benditos pies japonésidos...

    Trianera: me alegro de introducir cambios positivos en tu agenda y también de que te guste el blog. Muchísimas gracias.

    Speedy: di que sí :)

    Neikos: te echaba de menos corrigiéndome. Todavía me acuerdo del queso rayado (pobrecillo, se estaría preguntando por su destino de lácteo incomprendido).

    Anónima del Averno: eso de las bragas de encaje es sin duda la comparación más rara que he escuchado en mi vida, y no sé si quiero detalles.

    Aran: no sabía lo de tus uñas, es bastante raro. Y tus pies son amor.

    Angeloso: acabo de recordar súbitamente que te debo un mail. Y joder, por fin alguien dice que mis pies son preciosos, que se estaba obviando ese aspecto del post durante demasiado tiempo :P

    Besitos a todos y gracias por comentar. Se os quiere a tope.

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  13. Te lo juro que me animaré, pero mis amigos me verán raro como me las pinte jajaajajjajaja

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  14. *Byron sale de las sombras*

    Bueno, me paso para decir que no abandonaré mi lectura desde las sombras para cambiarme a otro blog. Así que no, no pierdes un lector.
    Un saludo ^^

    *Byron vuelve a las sombras*

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  15. Aquí estoy para agradecer tu amabilidad (horas después de comentarte recordaba entre brumas haber llevado a cabo el equivalente de salir gritando y llorando a la calle) y tus consejos. Me pasaré por un Mercadona tan pronto como me acerque a la civilización ò_____ó

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  16. Y ahora que lo releo... ¡limar en una sola dirección! ¡Así no lo hacen en las pelis! Claro, a saber a qué tortura habré sometido a mis uñas xD Ay, ¡me encantan tus post! Los series y los no tan serios :)

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  17. ¡Jaja!

    Lo que crípticamente quería decir es que el acto de pintarme las uñas de los pies y guardármelas se me hace parecido al acto de ponerme unas bragas monas aunque sepa que nadie va a verlas...

    AA

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  18. ¿Mis pies son amor? Tú si que eres un amor!!!

    Te quiero!

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  19. Marina, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Ma-ri-na: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Ma. Ri. Na.



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