massobreloslunes: Dora escaladora -- TMC14

sábado, 25 de junio de 2011

Dora escaladora -- TMC14

Estoy aprendiendo a escalar. Os preguntaréis por qué. Bueno, ¿por qué no? Vi un cartel en mi piscina y me apunté a un curso de iniciación. Siempre he querido ser una chica que escala y, al mismo tiempo, nunca he pensado que podría serlo. Es un poco como ser cirujana menor: no es que no sea capaz, pero nunca creí que me atrevería. Y últimamente estoy en modo "la vida es un juego y yo quiero jugar", así que ¿por qué no?

La gente con la que he ido es un grupo curioso. El curso es en la sierra, y he ido desde Cádiz con un chaval muy personaje, uno de éstos que se va al campo para alquilar una casa rural con los colegas y matarse a cubatas. Se ríe ruidosamente cuando está nervioso y escala resoplando de una forma un poco turbadora, en el mal sentido de la palabra. Además hay una pareja de mediopunkis seriotes, un chico de edad indefinida y los monitores. Él es un chulazo moreno, como bien preveía Funes, que además tiene los ojos verdes y huele a una mezcla genial entre colonia y cocacola. Ella parece algo mayor, aunque quizá sea porque de tanto sol y aire libre tiene la piel muy curtida. Está espectacularmente en forma, sin un gramo de grasa y con los hombros el doble de ancho que las caderas. Verla escalar es una pasada. Parece una de las extraterrestres de Avatar, y se mueve con soltura y elegancia ayudándose de sus manos grandes y aplastadas.

Yo y mi cuerpecito defectuoso subimos como podemos. La rodilla izquierda sigue dando lata, pero aguanta bien ahí la tía. Agarrarse a la roca es curioso, muy primario. Uno está ahí y piensa que mira que somos raros los humanos, que todo lo que vemos lo queremos subir, bajar o cabalgar sólo porque sí. Estás ahí, invirtiendo un montón de esfuerzo para llegar a un sitio y después deshacer el camino. Y en cuando tocas el suelo y vas hasta arriba de adrenalina no quieres más que empezar a subir otra vez. Al fin y al cabo, todo en esta vida son sensaciones que quieres repetir.

Creo que todo psicólogo, filósofo, escritor o gafapasta en general debería escalar alguna vez. Se experimenta un curioso vacío de pensamientos mientras buscas el siguiente agarre. La comunicación es completamente física: dame cuerda, pilla, bájame, sube la pierna, ahí a tu derecha tienes un saliente bueno. Nada de opinar sobre la inmortalidad del cangrejo. Es como cambiar de plano de realidad.

(Por no hablar de cuando llegas a casa, estiras tus articulaciones, te zampas una cena espectacular, te pegas una ducha y te metes en la cama, sabiendo que mañana habrá más y será mejor.)

PD: Últimamente no tengo ganas de meter fotos en los post y no sé por qué.

4 comentarios:

  1. Grande como siempre. Me encanta cómo llevas el reto TMC

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  2. "Creo que todo psicólogo, filósofo, escritor o gafapasta en general debería escalar alguna vez. Se experimenta un curioso vacío de pensamientos mientras buscas el siguiente agarre. La comunicación es completamente física: dame cuerda, pilla, bájame, sube la pierna, ahí a tu derecha tienes un saliente bueno. Nada de opinar sobre la inmortalidad del cangrejo. Es como cambiar de plano de realidad."

    Lo suscribo absolutamente. En mi caso, se trata de senderismo , subir montañas y tal, y llevo siglos intentando convencer a mis friends más gafapastiles de que una amistad de butacón no sirve. Hace falta caerse, perderse, herirse , sangrar , solucionar problemas juntos según van surgiendo y todo ello sin pensar.

    Anónimo76

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  3. Los deportes de riesgo enganchan porque obligan a estar presente, estar en el momento, con toda la atención volcada en lo que se hace.
    Y vivir en el presente es igual a vivir.

    Besote Mopi

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  4. Vacio de pensamientos, plenitud de sensaciones. Vencer el dolor, la duda, el miedo.... superarse y ser mejor cada día.
    Soledad, compañia, amor, odio. Horizontes abiertos, nuevas culturas, viajes.... VIDA¡¡¡
    Animo con ello, da igual cómo seas o las capacidades que tengas. Por lo que he leido en tu blog, tienes una sensibilidad especial. Es lo que hace falta para poder aprecialo.

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