massobreloslunes: 47. Caramelitos

jueves, 15 de septiembre de 2011

47. Caramelitos



Este post se lo quiero dedicar al señor K. El señor K. es un melenudo adorable y depresivo que escribe como los ángeles. Tiene una gramática seductora, un verbo incisivo y un sentido del humor de alto nivel. Las editoriales no lo reconocen porque son mongolas, pero yo tengo una fe inamovible en que en algún punto se darán cuenta y le publicarán. En ese momento se hará minoritariamente famoso, en plan escritor de culto, y poco a poco irá mudando a bestsellerista de manera respetable, como Murakami. Entonces yo podré decir que le conozco, aunque seguro que se vuelve insoportable y pretencioso, y va por ahí comprando obras de arte caras para luego destrozarlas, como una extraña estrella literaria del rock.

El señor K. y yo nos conocemos desde hace más de tres años ya. Nos vemos en persona con una frecuencia aproximada de una vez cada eclipse solar completo, pero hablamos por facebook bastante a menudo sobre por qué las mujeres guapas están locas y los hombres guapos son unos neuróticos. Son conversaciones infructuosas pero divertidas, porque además el señor K. tiene la pluma ágil y una ortografía exquisita. Es la única persona que conozco que chatea colocando las exclamaciones iniciales y que nunca jamás equivoca una tilde. Es la persona a la que le consulto mis dudas ortográficas, lo que da lugar a conversaciones frikis del tipo de "pues si tú vas a seguir poniéndole la tilde a sólo cuando significa solamente, yo también, y me la suda lo que digan los capullos de la RAE".

Hechas las presentaciones, vamos al lío. Últimamente soy feliz y es raro. Este mayo estaba hecha polvo. Cocinaba pensando en autolesionarme para pedir la baja; a ver, no lo pensaba en serio en serio, pero la idea se me pasaba por la cabeza y me parecía muy deprimente. Supongo que tenía que ver con estar trabajando en el equipo de salud mental, epicentro de la hostilidad gaditana, con hacer tres tardes por semana y no tener vida, con no ser capaz de desengancharme de J., con el acné del Averno y en general con que mi sistema nervioso no es que sea último modelo y se desequilibra facilito.

Entonces decidí cambiar el chip. Verídico. Lo escribí en algún post de aquella época, creo recordar: que vi una peli en la que la protagonista decía que hay que aguantar el tirón, porque nunca se sabe cuándo las cosas están a punto de cambiar. Decidí ver el lado bueno y la botella medio llena. Escribí en mi pizarrita de IKEA, en letras grandes, "Haz esfuerzos positivos por lo bueno", y cada vez que entraba en casa me entraba así como una punzadilla de autocompasión porque pensaba que era un poco triste mi coaching pizarrero. Pero bueno, ahí estaba y me esforcé como buenamente pude.

Desde entonces me han pasado muchas cosas bonitas, y ahora estoy en uno de los mejores momentos de mi vida adulta. No sé exactamente qué ha determinado el cambio. Quizá fue quedar con J. un día, meternos cuello y que fuera como besar a una almeja, y que a partir de ahí sintiera que ese capítulo de mi vida, por fin, ha terminado. Quizá fue empezar a escalar, que me tiene enamorada, divertida y en una sucesión permanente de lavar ropa y echarme trombocid en las rodillas. Quizá fue rotar por primaria y salir a la una todos los días. Quizá la sobredosis de endorfinas de la playa de Cádiz.

Pero mira tú por dónde que yo creo que fue el Michelian Challenge.

Ser medio feliz es raro porque estás suspendido en el vacío, como en una cuerda de estas de equilibrio tendida en mitad de las montañas de Yosemite. Tú aguantas ahí como puedes, y a un lado y a otro hay mucho sufrimiento. Lo veo en el trabajo, porque vaya tela las adicciones, en serio, son más duras de lo que había pensado y me parten el corazón. En la UCI pediátrica se estaba muriendo hoy un niño y había como veinte familiares llorando a coro en la entrada, perdidos en una burbuja inconcebible de pena. Y la gente sufre, en general; mis amigos, mi familia, mis compañeros... sufren mucho. Y en medio estás tú abrazando la fragilidad de tu presente, porque sabes que no eres invulnerable al dolor ni a la penita y que en cualquier momento la aguja puede atravesar el disco y ponerte los pelos de punta.

La cosa es que en medio de esa fragilidad cuesta encontrar algo sólido. Yo digo que en realidad sólido no es nada, porque todo es impermanente y blablabla, pero mira tú por dónde, después de años y años escribiendo y de leer en todas partes eso de "escribe a diario, nulle die sine linea, que la inspiración te pille trabajando" y tal, resulta que tenían razón todos. Que escribir todos los días toca alguna tecla misteriosa relativa al compromiso y al disfrute retorcido y mágico de tener una obligación que te gusta. Por eso cuando vuelvo de escalar y es la una de la mañana, y me duelen los antebrazos y pienso "qué cojones estoy haciendo yo aquí y ahora", el compromiso supone que en realidad no tengo alternativa. Tengo que escribir; sencillamente, no puedo decir que no. Y descubro un lugar de calma y encuentro que es un oasis, y que no me falla porque soy yo misma. Como cuando Momo visita al maestro Hora con sus hermosas flores horarias y después se da cuenta de que ha estado todo el rato en su propio corazón.

Así que gracias, señor K. Escribir todos los días me hace muy feliz. Era tan fácil como eso. Y en cuanto llegue al bestsellerismo será usted mi primer mecenazgo, chispas, y no tendrá que preocuparse más por el tercermundismo literario.

Se le quiere, pelanas. Muchos besitos.

11 comentarios:

  1. Antes que nada, felicidades al Sr. Noguera por la entrada. Te iba a hacer una pregunta ( a ti, no al Sr. Noguera. Si preciso es porque sé que el humor del Sr. K es como la nitroglicerina) a propósito del post, algo que me ha venido a la cabeza leyéndolo. Sobra decir que no tienes por qué responderla si no lo consideras oportuno, pero, teniendo en cuenta lo importante que parece ser para ti, ¿ tú podrías querer a alguien que no escribiera? Sí, ya sé, todos queremos a todos, a nuestra madre y a nuestros primos los queremos irremediablemente, pero eso es casi una costumbre. Yo me refiero a esa otra clase de cariño especial, el que se elige y que tiene que ver con los méritos que uno reconoce a los demás. Sin esos méritos derivados de la escritura, ¿ hay alguna posibilidad?

    Anónimo76

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  2. Usted es más que puro amor, Sr. Noguera: usted roza lo mágico.

    http://caramelitos.blogspot.com/2004/12/confesin.html

    Ahora esos miserables no le publican, pero tenga en cuenta que hace tres siglos lo hubieran quemado en la hoguera.

    Anónimo76.

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  3. Una pregunta señor Anónimo 76: Siguiendo con la línea de la pregunta que plantea:
    ¿Usted es capaz de querer a alguien que no sea usted mismo? Por decirlo delicadamente vaya.....

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  4. A ver, a ver, no soliviantarse.

    Yo podría enamorarme de alguien que no escribiera. Es más: estar con un escritor es un coñazo. Acabas discutiendo por las comas, y a no ser que los dos entendáis la escritura de forma muy parecida puede haber desencuentros importantes.

    Sí que es verdad que a veces las aficiones son un problema por tema de incompatibilidad. Por ejemplo, si a un miembro de la pareja le gusta salir de viaje todos los fines de semana y el otro se quiere quedar en casa, pues o estará uno de los dos mosqueado o se verán menos que er caraho, como se dice aquí. Escribir en ese sentido no es mucho problema. Es discreto, cómodo y lo puedo hacer yo sola (parece un folleto de tampax esta frse que acabo de escribir).

    Lo importante para mí es la sensibilidad. Me enamoro de la sensibilidad y la capacidar de amar de las personas, y si bien creo que son condiciones necesarias para escribir bien, no es necesario escribir para tenerlas.

    Lo que sí me costaría es estar con alguien que pasara tres kilos de lo que escribo. Me gustaría que me apoyara, que lo entendiera y disfrutara con lo que hago. Y creo que no podría enamorarme de alguien que no leyera.

    Espero haber contestado a tu pregunta, Anónimo76.

    Besitos.

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  5. Preguntabas el otro día por nuestra entrada favorita.
    Si esta entra en concurso, pienso que me decanto por ella como una de mis favoritas.

    Un abrazo

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  6. Sr. Alex:

    No creo conocerle ni haber mantenido nunca una conversación con usted. Eso tampoco es que sea especialmente relevante para el caso, porque aquí somos todos un puñado de palabras, pero tengo que decirle que tiene usted una extraña forma de concebir la delicadeza. No me quiero ni imaginar lo que me habría dicho si no le hubiese frenado su natural elegancia. En cualquier caso, yo planteé mi pregunta como uno más a la autora del blog y ella tomó su decisión. Lamento haberle importunado, pero, si de verdad el tema le interesa y permítame que lo dude, la respuesta es: " a veces, por increíble que parezca ".

    Marina:

    Quitando la obscenidad del mezclar la literatura con la menstruación, una respuesta bastante clara, gracias.

    Anónimo76

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  7. Tengo muchas dudas sobre este post.
    ¿Los hombres guapos son unos neuróticos? ¿Por qué los bienescribientes a los que admiro os empeñáis en mantener la tilde del solo? Que lleva obsoleta décadas, ¡hombre ya! ¿Es que el MSN ya no se estila para chatear?

    ...

    En fin, me alegro mucho de que estés en este punto. Bien es cierto que la felicidad es un estado de precario equilibrio, pero vaya, si nos ponemos a pensar en eso es como perder pie aposta.

    Es curioso cómo cosas que nos pueden parecer intrascendentes a priori pueden delimitar nuestro camino de formas que ni vemos (y las decisiones que nos parecen importantes ser irrelevantes). Tú hablas del Michelian Challenge; a mí leer tu blog, y las cosas de meditación que desconocía totalmente, me está ayudando a moldear mi perspectiva.

    En cuanto al señor K: se me ponen los pelos de punta (verídico) cuando le veo plantar hasta las rayas largas.
    ¡La aldea global tiene sus ventajas para los que vivimos de rapiñar lecturas! En fin, qué bonito, os deseo a todos lo mejor, pero seguid así, que si cobráis por vuestra obra vais a perder a los espíritus puros (bienes materiales nulos).

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  8. Daltvila: me alegro de que te haya gustado la entrada :)

    Avernícola: Los hombres en general son un poco neuotiquillos. A mí me preocupan los guapos porque son los que me gustan.

    La tilde diacrítica es amor, y a mí me ayuda(ba) a distinguir a los que sabían de la vida y la gramática de los que no. ¿Ahora cómo sé yo que un solo sin tilde es de alguien que está actualizado en las normas de la RAE o de un ignorante? Me servía para filtrar.

    El msn parece ser que no se estila ya, no, aunque funciona mucho mejor que el caralibro. Pero yo empecé a hablar con el señor K. por el msn, de hecho, y es sólo (jijiji) recientemente cuando nos hemos pasado al facebook.

    Me alegro de que mi blog esté marcando una diferencia.

    ¿Y cómo que cobrando vamos a perder a los espíritus puros? ¿Es que los espíritus puros no compráis libros? Qué chunga, tía :p

    Y... creo que ya está!

    Un besote.

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