massobreloslunes: Para Tatiana y su hija

jueves, 13 de octubre de 2011

Para Tatiana y su hija

He empezado a escribir un post para Tatiana y luego lo he borrado. ¿La razón? Que he comenzado a sentir una incomodidad extraña. No sólo por escribir sobre el Acné del Averno, que de por sí ya me resulta complicado, sino por escribir sobre el Acné del Averno y mi madre. Luego he dado un par de vueltas por la casa, me he lavado los dientes, me he mirado al espejo, he reflexionado y me he dicho: va, Marina, escríbelo. Luego ya decidirás si lo publicas, pero debes escribirlo y atravesar esa sensación de incomodidad.

No estoy segura de saber qué consejo dar a los padres cuyos hijos tienen problemas de salud. No tengo hijos, y por lo que me han dicho es una experiencia que no se parece a nada. Sí puedo contar en algo mi experiencia como hija con problemas de piel. También hay que tener en cuenta que no creo que sea igual tener una hija con acné que una hija con cáncer, pero bueno; es mi tema y es de lo que puedo hablar.

Ya he comentado que los problemas de piel son un tipo especial de problema. La piel es la barrera que te separa de los demás, y se pasa mal por ella en la medida en que se pasa mal por los otros. Nos daría igual tener acné si no hubiera nadie para verlo: es la reacción de los demás ante nuestra piel, o más bien la reacción que pensamos que tendrán los demás ante nuestra piel, lo que tememos de verdad.

Cuando, además de afrontar nuestro propio dolor, tenemos que afrontar el de las personas que nos quieren, se vuelve doblemente duro. En el caso de mi madre, ella me veía y me ve sufrir tanto por mi piel que tiene el mismo pánico que yo a que empeore. Lo ha pasado igual de mal que yo o peor con cada rebrote maligno. Llegamos a un punto en el que una de las cosas que más miedo me daba de empeorar era decírselo a mi madre. No quiero que esto se interprete como que ella ha actuado mal o ha tenido la culpa de nada, porque siempre me ha apoyado muchísimo en todo este tema, tanto emocional como económicamente. Pero sí es verdad que a veces su angustia me angustiaba.

Tatiana: por mucho que sufras por tu hija, no puedes sufrir tanto como ella. No le hará ningún bien. Es su piel y es su problema, es decir: no puedes apropiarte de él. Es bueno que trabaje el aspecto psicosomático del asunto: no sólo hasta qué punto puede influir lo psicológico en la enfermedad o sus manifestaciones, sino también la aceptación y la capacidad para convivir con ella. A ti te toca también trabajar esa aceptación. Si ella percibe tu pánico, el suyo crecerá. Necesita espacio para poder sentir su dolor y su miedo sin que a ti te aterre.

Cuando dejé la píldora, una de las cosas que más me importaba era que mi madre supiera que yo estaba bien. Se lo decía cada vez que hablábamos por teléfono: "Creo que va mejor, creo que está funcionando". Entonces me di cuenta de que mi piel empeoraba sospechosamente cada vez que iba a Málaga, y que era lo que más me preocupaba antes de ir allí. Necesitaba demostrarle a mi madre que estaba bien y que controlaba la situación, que había tomado la decisión correcta y que sabría salir de aquello. No deja de ser curioso cómo eso se puede extrapolar a más facetas de mi vida, no sólo a la piel.

Al final, una de las veces que fui a Málaga me senté con mi madre y le dije que necesitaba que no se preocupara por mí. Que a lo mejor mi cara empeoraba, pero que no era tan terrible y que la necesitaba tranquila para poder seguir buscando una solución. No sé exactamente cuáles fueron las palabras que utilicé, pero el mensaje era ése. Ella me dijo: "si yo sé que a ti no te preocupa, a mí no me preocupa". "A mí no me preocupa", dije yo, y ahí zanjamos el tema.

Me da la impresión de que desde entonces ha disminuido la importancia que mi madre le da a mi acné. El otro día hablábamos por teléfono y yo le dije que tenía la cara mucho mejor. "Yo creo que eso ya se te está quitando, Pitu", dijo ella, como si el acné fuera un problema común, corriente y transitorio en lugar de la Enfermedad Maligna y Temible con la que hemos luchado toda mi vida adulta. Quizá lo sea. Y después pasamos a otro tema y punto.

Los hijos tienen que luchar sus propias batallas y ya tienen bastante con su miedo. Eso no quiere decir que haya que trivializar su sufrimiento, pero tampoco hay que apropiárselo. No serás mejor madre por sufrir tanto como tu hija, así que no hagas que ella lleve también el peso de tu miedo sobre sus hombros. Es chungo tener problemas de piel, pero todos tenemos problemas. Tu hija se tendrá que enfrentar a muchos de ellos y tú no podrás protegerla. Su enfermedad será una manera de aprender y de crecer, y en ese proceso tú podrás estar con ella, pero no podrás ser ella.

Como tú muy bien has dicho, podría ser peor. Se puede vivir una vida feliz y hermosa con la piel chunga. Se puede amar y ser amado, ser puede una sentir guapa y estupenda y digna de aprecio. Tu hija es preciosa, seguro, y si tú puedes ver su belleza podrás ayudarle a que ella también la vea. La vida está llena de cosas hermosas, más allá de unas manchas o unos granos en la piel, y debemos ser agradecidos.

Espero de verdad que tu hija mejore y que las dos consigáis salir de ésta. No os deis por vencidas. Explorad distintos caminos, trabajad por una solución o por un alivio sin olvidaros de vivir el presente. Siento que tengáis que estar pasando por esto, pero seguro que saldréis fortalecidas. Y de verdad que os deseo lo mejor.

Os mando un abrazo grande, grande.

2 comentarios:

  1. Tanto nervio, tanto nervio y te ha quedado redondo, Marini.
    Besitos,
    Marta

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  2. Marina hermosa:

    Muchas muchas muchas gracias. Se me han caido las lágrimas al leerte. Por muchas razones, pero principalmente porque te has tomado el tiempo para escribir algo debido a mi pedido.
    Y tienes tanta razón, mi sufrimiento es tan grande, talvez mayor que el de ella y es que pienso que yo se más de lo dificil que es todo en la vida y que mi hija además de todo eso tiene y talvéz tendrá que cargar con el peso de esa enfermedad. Estos dias me he estado preguntando cómo sobrevivimos estos 3 años que ya pasamos con eso. Y es verdad, los sobrevivimos y cada día agradezco a Dios porque no es nada más grave que lo estético, pero te confieso que tengo terror porque al final como no se sabe como empieza, tampoco se sabe como termina. Ese es mi mayor terror sabes? Pero confío en que más bien como dijo su última dermatóloga, se le irá en cualquier momento. Y claro que lo intentamos todo, vimos un montón de dermatólogos e intentamos alguna terapia alternativa, ahora está con un naturista que es bioquímico y además de una dieta le está haciendo cremas especíales para ella. Y tengo más pánico, porque hemos puesto tantas esperanzas en esto que no se si soportaré si es que no da resultado pero más aún ella que está tan esperanzada también.
    Si, ella es una niña muy bonita, inteligente y muy dulce, a veces no puedo entender porque se tiene que enfermar los niños que al final son seres tan inocentes. De todos modos así como ahora me lo confirmas, he empezado a pensar en que yo necesito también talvez alguna ayuda aparte, porque sufro y aunque trato de disimularlo tanto ella debe darse cuenta pero a veces no se muy bien como reaccionar, es decir, si disimular que no es tan importante pero ella puede pensar que no me importa o demostrarle cuanto me preocupa y preocuparla más a ella. Es tan dificil.
    Pero te prometo que voy a empezar a trabajar en todo lo que has explicado y en que realmente necesitamos aceptar y saber vivir con eso talvez el resto de nuestros días y yo no mostrarme tan ansiosa con esto y que ella lo note, porque claro que ella es un ser muy sensible y adema´s de su propio sufrimiento, es muy probable que sufra por mi también.

    La entiendo tanto a tu mamá, yo también tengo otra hija con ese acné infernal y está en una primera toma de roacutan, igualmente me preocupa ver la evolución de eso pero realmente es tan leve a comparación de lo otro, de todos modos, me doy cuenta de que todas las madres tenemos a nuestras hijas (os) tan adentro que preferiríamos mil veces que nos pase todo a nosotras antes que a ellas(os).

    Otra vez muchas gracias, eres un angel. Ya te iré contado algunas novedades y siempre estaré leyéndote.

    Un abrazo.

    Tatiana

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