massobreloslunes: Por eso me quedé soltera, V: La pasión

lunes, 28 de noviembre de 2011

Por eso me quedé soltera, V: La pasión

Hoy estaba yo durmiendo la siesta y soñando literalmente con escalar, es decir: soñando con la vía frente a mí, con el musgo verde que cubría la roca donde trepé ayer, con la manera de agarrar los cantos y las regletas y los bidedos y con que me caía justo al final. Luego luchaba con el despertar, porque emerger de las siestas de invierno me cuesta tela, y pensaba en la muerte, porque a esa hora es cuando me vuelvo consciente de mi mortalidad, no sé por qué.

Y entonces se me ha ocurrido: "encuentra algo que te apasione y hazlo", así rollo consejo para el blog nuevo. Todos deberíamos vivir momentos de gran pasión, aunque sea dosificados en una vida estable de persona sensate. Todo el mundo debería sentirse así en algún momento: echarse una siesta tranquila en el sofá chaiselonguero y descubrirse soñando con algo tan absurdo y friki como un trozo de pared.

A mí me gustan los tíos que se apasionan por cosas y el tipo de amor puro y extraño que generan por ellas. A MQEN le encanta la música, y no os creáis: es un puto coñazo. Me traía aburrida siempre con los discos de rock sinfónico que empezaban con temas instrumentales de veinte minutos. Aun así, era bonito. Me gustaba caminar por el campus de la Autónoma oyendo los discos que él me grababa, porque aunque no entendía nada pensaba: ésta es su sensibilidad, con esto vibra él. Era como escuchar su corazón.

También es verdad que no creo que sirve cualquier pasión. Hola, Marina, soy un apasionado de la filatelia, ¿te seduce eso? Pues mira, no, la verdad. Coleccionar sellos me parece una chorrada tamaño jumbo. Me seducen las pasiones así sexys, como el dibujo, o la montaña, o el piano; que pueda hasta cierto punto entender, supongo, y compartir. Porque me encanta pensar que alguien puede tener un amor tan intenso y tan ensimismado como el que tengo yo, por ejemplo, con escribir. Que exista algo en su vida que le consuele y le ayude tanto y, sobre todo, que se involucre con algo. Que piense que las cosas importan.

Hay que tener cuidado, claro, porque las pasiones tienen como grados de ser molestas. Un poner: un tío apasionado por los sellos será un rollo, pero a ti sus sellos te dan igual. Ni siquiera ocupan mucho espacio en casa. Ahora júntate con un tío apasionado por tocar un instrumento y aguántale ensayando horas y horas. O que tu maromo/a se flipe con escalar, a ti te la pele y ahora tengas que aprender a asegurar y pasarte los fines de semana en el campo, sentada en una piedra, oyendo hablar de pasos y de agarres y maldiciendo el día en que tu churri topó con esa adicción del Averno.

Porque es difícil entender a un apasionado, las cosas como son. Requiere grandes dosis de paciencia, respeto y buen humor. Requiere aceptar que su pasión es importante para él y es parte de lo que te enamoró. Lo ideal, claro, es que compartáis eso y que los dos vibréis con lo mismo, pero si no sucede tendrás que intentar comprender su pasión desde la tuya; si la tienes, claro. Quizá el verdadero problema lo tengas si es a ti a quien le falta.

Por último, que me disperso y tampoco estoy llegando a ninguna conclusión redonda y potente, real life story. Sábado por la mañana, día de escalada. Kpot y yo estamos desayunando en la venta de la Barca de Vejer de camino a San Bartolo. Entonces aparecen el Cabesa, al que llamamos así porque le dice a todo el mundo "cabesa", con su novia, que también va a escalar. "¿Os vais a venir al Mosaico?", les preguntamos. El Mosaico es uno de los sectores más famosos de la zona, donde grabé los vídeos de este post. "Qué va, cabesa", dice el ídem. "Me voy con Maribel a los sectores fáciles para enseñarle a escalar".

Los dos entran en el bar a pedir y el Kpot, que es una persona brutalmente apasionada con la escalada a un nivel cuasipatológico, se queda pensativo, rascándose la cabeza con la mano mientras fuma tabaco de liar.
- ¿Sabes qué? - me dice -. Me dan envidia estos dos. Pero no como pareja, no sé. Me da envidia él. Porque va a echar un día de escalada de mierda, ¿no? Ahí en las vías fáciles con su piba, enseñándole lo básico, sin apretar ni nada. Pero a él le compensa. Y eso es bonito.

Nos quedamos los dos reflexivos y meditabundos, supongo que preguntándonos, hasta cierto punto, si el amor a lo mejor es patrimonio de estas personas. De las que pueden vivir un día sin su pasión porque tienen otra más grande. O preguntándonos si somos ese tipo de personas, si hay algo de esa generosidad dentro de nuestros corazones exagerados. Preguntándonos, en general, que el Kpot y yo pensamos mucho. Imaginando, o al menos yo, que nos toca ese tipo de amor, mientras tomamos molletes con aceite de camino al Mosaico.

1 comentario:

  1. No pierde un día de escalada, lo emplea en enseñarle, en "contagiarle" su pasión a su piba, para que vengan muchos días buenos de escalada después de ese. Hay algo mejor aún que cualquier pasión. Una pasión compartida. Así lo veo yo, al menos.

    Speedy

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