massobreloslunes: Los días raros

miércoles, 11 de enero de 2012

Los días raros

Estos tres días de reposo casero post esguince han sido raros. No exactamente aburridos, porque yo nunca me aburro, pero un poco angustiosos. Como poner la vida en pausa. Mañana empiezo a rotar por agudos y no me apetece. Me da miedito. No me gusta tener que cambiar de rotación cada cuatro meses: cuando por fin parece que empiezas a defenderte en un sitio, te mandan a otro. Y los locos me dan miedo. No porque me vayan a hacer daño ni nada; me da miedo no poder empatizar con ellos, no entender, sentirme inútil. O lo contrario: empatizar demasiado.

En la última guardia que hice tuvimos que ingresar involuntario a uno que decía que una vecina estaba en su contra y le había robado sus poemas. Era el primer ingreso involuntario que veía, y cuando los de seguridad subieron al hombre él consintió en tumbarse en la cama para que le pincharan el neuroléptico, y luego todos nos fuimos y le dejamos ahí... yo qué sé, pensaba en la inmensa soledad de estar en la cama de una unidad de agudos y creer que tú no estás loco, que los otros conspiran para tenerte ahí y que no puedes hacer nada para remediarlo.

No quiero ir a agudos. No quiero, no quiero y no quiero. Me gustan mis neuróticos, las técnicas de relajación, los autorregistros y la gente con la que me puedo identificar. Gente que no quiere matarse ni matar a otra gente. Sobre todo, no quiero pasar este miedo. En realidad, ya lo he dicho: me ocurre siempre. Cuando empiezo un trabajo nuevo me angustio; por lo menos, ya he conseguido no llorar la primera noche. Todavía me recuerdo el día que empecé a currar de seño, cómo lloraba en el hombro de J. repitiendo "pueden conmigo, pueden conmigo". O el primer día de la beca, esta vez en el hombro de MQEN, recitando "no puedo, no puedo". Y el día que hice de guía por los subterráneos de Granada... buah, ese día lloré sola, creo recordar, pero vaya si lloré.

Así que progresamos. Creo.

Como os decía: días raros. Me da miedo que haya cambiado el viento. Ya os conté que no quería terminar el año, y ahora me invade una emoción supersticiosa. Mira que si ya no voy a ser feliz. Mira que si estoy vieja para escalar, y cuando no sean los codos será el tobillo, y mira que si soñar con las paredes con veintiséis años es una gilipollez. Mira que si lo de los tíos como maracas no es la excepción, sino la regla, y voy a acabar por mentalizarme y cambiarme de acera. Mira que... mira que si resulta que al final yo a la vida no la controlo y ella hace lo que le da la gana.

¿Cosas buenas? Ayer medité media hora, hu ha. Hoy una hora entera. Notaba mi cuerpo como si fuera de corcho: hinchado y entumecido. Respiraba, respiraba, y he recordado una vez más lo reconfortante que es descubrir que si le echas el valor suficiente puedes sentirlo todo. Esta tarde he ido al roco a no entrenar. Por ver a la gente y salir de mi casa un rato. He hecho dominadas, abdominales y flexiones, y no me he subido a trepar con una pierna porque me daba miedo torcerme otra vez el tobillo al caer.

No sé si ha cambiado el viento. Pero incluso aunque así fuera, imagino que siempre puedo mover las velas.

5 comentarios:

  1. Qué locura. Y voy esta mañana y me caigo con la moto. Y ahora me duele tanto la rodilla que no la puedo doblar para meditar.

    No quiero ir a agudos, decía yo ayer. Cuidado con lo que deseas :S

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  2. Muchos besines y amor Mopi.

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  3. Ay! Estás bien? Cuídate!

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  4. Espero que estés bien, Marina!

    Me he sentido taaan identificada con lo de llorar antes de empezar un nuevo trabajo... A mi siempre me pasa... y es una angustia que nadie sabe... Es en plan, por qué habré yo aceptado este trabajo? no quiero ir, no quiero ir, no podré hacerloooo, seguro que me va mal ...

    Ains...

    Y lo de que va a ser que no controlamos el mundo qué razón tienes. Yo me creía la controladora por excelencia, creía en que conforme yo actuara así me irían las cosas. JA! Bienvenida al mundo real Athenea... y esto lo estoy sufriendo en mis propias carnes estos últimos meses sobre todo...

    Me he estoy leyendo el libro que recomendaste sobre Vipassana. Casi lo he terminado.
    La verdad es que ahora mismo como no vivo en España no me veo yendo a un curso en inglés...que mi nivel es bueno pero no creo que captara toda la esencia...no sé!
    Quizás me plantee lo de la meditación... lo veo más o menos factible, al principio, pero luego ser constante, y avanzar... lo veo más difícil...

    En fin ... buenas noches...

    :)

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  5. Elsi, Marta: muchísimas gracias por los ánimos.

    Athenea: Cuánta razón en el tema del control. Controlamos lo justo. Ya te digo, que es más bien como navegar: hay una parte que no depende de nosotros y otra que sí. El arte está en saber manejar lo que sí podemos manejar, y aceptar lo que no, como la oración esa de alcohólicos anónimos.

    En cuanto a lo del curso, no te preocupes por el tema del idioma. Las instrucciones en inglés son bastante sencillas de entender, y puedes pedir las charlas en castellano para escucharlas aparte y enterarte bien de todo. No creo que fuera un problema. Aun así, yo siempre digo que cada uno tiene su momento para hacer un curso, que lo importante es saber que esa herramienta está ahí y que te puede cambiar la vida.

    Espero que te vaya todo muy bien. Para lo que necesites, aquí me tienes.

    Un abrazo enorme,

    Marina.

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