massobreloslunes: Sacarse partido. O algo.

lunes, 9 de enero de 2012

Sacarse partido. O algo.

Me preguntan esto por formspring:

Marina, please, ¿por qué no hablas de la inseguridad y de cómo sacarse partido a una misma? Cómo gustarse más y cambiar. Necesito un cambio; puedo empezar un día, pero al siguiente soy yo otra vez (la yo fea). Thank u. Kisses

Es una pregunta que, así a priori, me deja un poco desconcertada. ¿Cómo sacarse partido a una misma? Pues no lo tengo claro. Yo lucho desde hace años contra una enfermedad cutánea desfigurante que está fuera de mi control. Esto quiere decir que la mayoría de los días me siento... no fea, no es la palabra, pero sí diferente. Como si compitiera en otra liga. He pasado mucho tiempo sin hacer ciertas cosas porque creía que con la cara así no merecía la pena. No me quería teñir de pelirroja ni hacerme un piercing en la nariz. Al final he hecho las dos cosas: en parte porque me apetecía, en parte porque estoy mejor del AA, en parte porque no puedes aplazar la vida siempre.

Lo que sí he aprendido es que sentirse o no guapa depende de muchas cosas. Con acné y todo, ha habido días en los que me he sentido mortal de atractiva y otros en los que entraba en el ascensor de espaldas para no verme en el espejo.

Una vez mi amiga Erika, que es una persona muy, muy especial, me dijo que ella ve a todo el mundo bello. No guapo, pero sí bello: como una belleza humana subyacente. Yo no entendía el concepto hasta que empecé a hacer fotos. Como soy gentéfila me interesaron desde el principio los retratos. Un chico que me molaba y que luego resultó ser un perturbado* me dijo que hacer retratos tenía que ver con darse cuenta de cómo era la persona y cómo quería ser, y después sacar lo mejor de ella. Si miro los retratos que me gustan, me doy cuenta de que lo que hace a la gente hermosa no son sólo los rasgos. Es lo que transmiten. Son las sonrisas: la mayoría de la gente está guapa cuando ríe. La luz en los ojos, la expresión.

De la misma forma, en la vida real la gente se nos vuelve bella por su capacidad de reírse a carcajadas, de comunicar, de conmover. Por cómo te hablan y lo que te dicen. Porque los quieres y porque sabes, o intuyes, que son fuertes y verdaderos. Al revés también pasa: en mi roco, por ejemplo, hay tíos que son como dioses griegos (la escalada es una maravilla para el físico masculino) y a los que, sin embargo, no tocaría ni con un palo.

Una vez leí que no tenemos nuestra cara o nuestro físico porque sí, sino porque con él proyectamos cierto tipo de energía. Puede parecer una chorrada, pero de alguna forma lo entiendo. Creo que el cuerpo y la mente están vinculados y que se influyen mutuamente. Que si yo fuera devastadoramente preciosa y tuviera piel de princesa actuaría de otra forma, incluso aunque el mismo cerebro estuviera dentro. También creo que el hecho de que a menudo los guapos se neuroticen tiene mucho que ver con eso: con que son guapos y no saben manejarlo.

Lo que quiero decir, que me hago un lío, es que busques tu belleza. Que unas de alguna forma lo de dentro con lo de fuera, porque es inseparable. No sientas a tu cuerpo como un enemigo o como algo ajeno: es parte de ti, y mostrará tu belleza interior porque no le queda otro remedio. Quien pase mucho tiempo contigo, lo verá. Y si tú eres capaz de sentir esa belleza tuya, de sentirla realmente, como la que te corresponde por ser humana, y estar viva, y ser linda y buscar desesperadamente ser buena y feliz... los demás lo notarán.

Me ha quedado la historia un poco confusa. A lo mejor te habría servido más un consejo del tipo de "saca partido a tus puntos fuertes y viste a rayas verticales", pero esto es lo mejor que puedo escribir al respecto.

Un abrazo.


*Descripción, por otra parte, aplicable a un porcentaje preocupante de los tíos que me han gustado últimamente.

2 comentarios:

  1. Ay, molas tanto... :)

    Lo siento, pero a veces estoy tan de acuerdo contigo que no se me ocurre qué más decir.

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  2. Gracias Marina, kiss.

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