massobreloslunes: Agradecimiento

miércoles, 20 de junio de 2012

Agradecimiento

Lo que no sabe nadie es que a veces, después de un día malo, pero malo de verdad, después de haberme pasado un rato sola sin poder parar de llorar o de pensar, con más seguridad de lo que parece razonable, que nunca más va a pasarme nada bueno; después de creer que debería dedicar mi existencia a proteger de los golpes mi desnudo corazón... me pongo a escribir. Que escribo sobre algo que no tenga que ver con nada de lo que me está pasando, o a lo mejor sí, pero normalmente mientras más triste estoy más intento que la línea que traza la escritura se separe de la que dibuja mi vida. Que entonces entro en un mundo distinto y se parece a cerrar los ojos y meter las manos en un líquido espeso y cálido, buscando sin saber con las puntas de los dedos, modelando objetos en silencio. Que todo se olvida o, más bien, se transforma de una manera que no termino de comprender. Que la sensación es que miro mi corazón, que me parecía reseco como los preciosos montes andaluces en verano, y descubro que está lleno de cosas. De brotes de jara brillante, que según me explicaron el domingo crece mejor entre la ceniza de los incendios. Que entonces sí sé que algo merece la pena, y que no es la vida en sí, no son las cosas que nos pasan, sino la corriente subterránea de luminosidad que la recorre, y que esa luminosidad es como la de la selva de Avatar, sorprendente y mágica, y que está al alcance de mis ojos si los abro bien. Y entonces, y esto es lo que a lo mejor no sabéis y os parece un poco ridículo cuando lo cuente, pero tengo que decirlo porque, total, es cierto; entonces alzo los ojos al cielo, junto las manos y digo, a veces en voz alta, gracias, Dios mío, gracias, y eso que soy atea, pero lo siento de verdad, es un agradecimiento intenso y absoluto: gracias, Señor, por dejarme escribir, por darme estos momentos, por no dejarme saber lo que es la vida sin esto porque, como leí hace poco, tengo la sospecha de que quizá incluso el amor no me baste, así que mientras escribo y escribo y, de verdad, no hay nada mejor.

7 comentarios:

  1. Dicen que los escritores son sus propios psicólogos, pero claro, en tu caso es más cierto todavía. En fin, ánimo.

    ResponderEliminar
  2. Una amiga me decía el otro día que su psicólogo, un colega tuyo, le había dicho en la segunda cita que debía escribir un diario, que de esa manera lo que contara allí, lo sacaría de su cabeza y se relajaría.
    Lo bueno es que sabemos que después de un día así, como el que cuentas, siempre acaba saliendo el Sol.

    Un abrazOso (abrazo oso)

    ResponderEliminar
  3. Y qué bueno que además de hacerte bien a tí, seas capaz de hacerlo tan bonito que llega también a los demás, y sólo por esto también merece la pena. Un abrazo. Fátima.

    ResponderEliminar
  4. Es genial que sientas esa pasión por escribir. De verdad.

    Ánimo! Buen miércoles! :*

    ResponderEliminar
  5. Me va a dar pena cuando te vayas de aquí de Cádiz, jamás te he visto, pero a veces pensar que hay gente como tú paseando por estas calles me hace sentir un poco mejor.

    ResponderEliminar