massobreloslunes: Retrospectiva

viernes, 22 de junio de 2012

Retrospectiva

Vale, éste es un post de tiesa. Un post de no tengo ganas de escribir y son las doce y veinte de la noche, y además me he pasado toda la tarde en El Helechal haciendo bloque vagueando y probando un par de bloques. Pero bueno. Es lo que hay y al menos trae material para el fin de semana.

Pensaba en la continuidad literaria. Yo escribo desde que tenía ocho años: cuentos, diarios y absurdeces. Luego pasó el tiempo y a medida que avanzaba, releía lo anterior y me parecía, como diría mi amigo el Cabesa, mierda pura. Pensé que quería que llegara el momento en que sintiera una continuidad con lo que había escrito y cómo escribía en este momento, sin avergonzarme de la yo escritora de antes.

Con dieciséis años escribí el que probablemente ha sido el diario más constante de mi vida. Estaba enfunada, es decir, enamorada salvajemente de MQEN, y necesitaba decírselo a alguien. La palabra Funes, de hecho, aparece 167 veces en 122 páginas. A medida que escribía ese diario, pensaba que no me avergonzaría de él, que aquella era mi verdadera voz. Ahora no es que me avergüence, que con dieciséis años usaba el punto y coma con la misma elegancia que ahora, pero sí que percibo cierta distancia con la chica que escribía "Funes es TAN mono que uff".

Así que hace un par de días decidí repasar el blog en retrospectiva y reflexionar sobre qué ha cambiado en lo que escribo a lo largo de estos siete años, que se dice pronto. Por cierto, el color de los enlaces es muy parecido al del texto, así que aclaro para los despistados que si hacéis clic al principio de cada párrafo os enlaza al post del que hablo.

Hace un año andaba en pleno Michelian Challenge, justo antes de esta euforia literaria que me tiene enamorada del teclado y sacrificándole al blog horas de sueño como a un idolillo cruel. Escribía sobre la falta de amor (para no variar). El post no me gusta mucho. No me gusta reflexionar sobre el amor, ya os lo dije, por aquello de que el amor es tú. Literariamente, sin embargo, no veo muchos cambios desde entonces. Emocionalmente, me temo que tampoco :D

Hace dos años escribía melancólicamente sobre el olmito que le regalé a mi amigo A., el que no me habla. Curioso que lo de A. ya no me dé pena y, sin embargo, todavía me enternezca el olmito. El post me gusta mucho, y también lo que intento transmitir: regar a los amigos como se riega a las plantas. Aunque lo de "la serenidad que emanaba" me ha matado.

Hace tres años andaba reubicando mi vida después del PIR. Aquí sí empiezo a notar cierta distancia. El cierre del post, por ejemplo, me parece una mierda. Y escribir "detesto" y un párrafo después "detesto profundamente" me aberra. Me ha gustado, eso sí, recordar lo que sentí cuando releí las libretas de Barcelona, y recordar el momento en que todavía Barcelona me importaba. Ahora lo veo taaaan lejano. Pero sí es cierto que releer lo antiguo te ayuda a desarrollar cierta compasión por ti misma y tus extrañas decisiones.

Hace cuatro años mi vida amorosa era una especie de Tormenta Perfecta que yo capeaba escribiendo a lo salvaje. Me llevaba libros a la biblioteca y los escondía bajo los apuntes, inventaba relatos extraños con Meg Ryan como protagonista y pensaba que el corazón me iba a reventar dos de cada tres días. Mi cara estaba saliendo de su Peor Época Ever y no sé cómo no me volví loca. El post me gusta. Me mola la historia de Albertina y mi forma de contarla. Me gusta recordar aquel viaje con J. y lo bien que lo pasamos riéndonos del mundo en el taller de escritura de las divorciadas.

Hace cinco años hablaba de mi padre, porque soy carne de diván, y escribía sobre escribir. Este post es un poco cursi y todavía abusaba de los paréntesis, pero no está mal. Conmueve por sincero.

Hace seis años apurábamos J. y yo la primavera granadina. Yo terminaba los exámenes por la mañana y me iba a dormir a su casa del Albayzín, sudando como un pollo sobre la cama mientras él dibujaba para las últimas asignaturas de la carrera. Nos conocíamos tan poco, pero era todo divertido y desenfrenado y un poco intenso y muy nuevo. Este post concretamente me encanta, siempre me ha encantado. Tiene mucho ritmo y refleja bien esos momentos en los que llamar o no llamar a J. en un momento dado todavía era una cuestión importante.

(Madre mía, por cierto, seis años)

Hace siete años escribí este relato extraño y un poco perverso que, la verdad, no me avergonzaría en absoluto de haber escrito hoy. El blog acababa de abrir los ojitos y yo todavía tenía la esperanza de utilizarlo sólo para escribir ficción.

Hoy le he dicho al Kpot que tiene mérito esta disciplina mía de subir todas las noches la escalera para escribir con el ordenador debajo del brazo. "Pero lo haces porque te gusta", ha dicho él. En realidad, leo todos esos textos y sí que hay una continuidad y, sobre todo, una voluntad importante de seguir. Pero al releerme en retrospectiva, sobre todo, la sensación que me viene es que no escribo porque me gusta, que también, sino porque no puedo no hacerlo. Una razón tan buena como cualquier otra.

3 comentarios:

  1. Pues me ha encantado el post, gran idea! Y "Siete" me parece profundamente adorable :)

    Buen fin de semana!

    ResponderEliminar
  2. Excelente. El del olmito me ha emocionado. Es verdad, a veces simplemente escribimos como un homenaje a nuestros recuerdos, para no olvidar.
    Gracias. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Un momento, ¿hace ya un año desde el Michelian Chanllenge? Oh-dios-mío, qué viejo me siento de repente.
    Qué puedo decir, impresiona que, con lo que siempre rajas de tu falta de constancia, hayas invertido aquí tantos años; y la verdad es que no estoy de acuerdo con Kpot: a mí me gusta escribir, de hecho es lo único que me llena, pero exige disciplina, no es "me apetece" y escribes cien hojas.

    ResponderEliminar