massobreloslunes: Lesionada

sábado, 9 de febrero de 2013

Lesionada

Cuando te lesionas, siempre tienes la sensación de que podías haberlo evitado con facilidad y te sientes gilipollas. Eso fue lo primero que pensé el jueves, justo después de escurrirme de una presa roma y notar cómo crujía mi tobillo izquierdo sobre el colchón del roco. Es un instante. Un puto instante. Y lo cambia todo. Me quedé tendida boca abajo sobre la lona, hiperventilando y llorando como una chiflada. La gente del roco se portó muy bien. Todos me consolaban: va, tía, es sólo un esguince, cuando te quieras dar cuenta estás aquí otra vez, y total, hace un montón de frío y todavía no es buena época para la roca. Yo sollozaba descontrolada: que no, que todo es una mierda, que yo quiero escalar y todo es una mierda.

Tardé un buen rato en conseguir coordinar las neuronas suficientes como para decidir que me iba al hopital. Mi tobillo tenía un huevo morado de un tamaño curioso. "Es horrible, horrible - repetía yo -. Tiene una pinta horrible". Verídico. Nunca se me había inflamado tanto un tobillo en tan poco tiempo. Me imaginaba roturas, operaciones y recuperaciones larguísimas.

Me acompañó al hospital Álex, el novio de una amiga, que había venido esa tarde a entrenar por primera vez. Tuvo el mérito enorme de convertir un rato angustioso en uno agradable. Estuvimos charlando de escritura, de blogs y de los Aristogatos. A mí después del primer analgésico intramuscular me empezó a entrar la risa absurda, y cuando el técnico de rayos me preguntó si tenía posibilidades de estar embarazada, le expliqué algo sobre la imposibilidad en estos momentos de algo así, mis celivibraciones y lo mala que está la cosa. Después me dio un ataque de risa mientras me pinchaban heparina y casi pateo al residente cuando intentó cortarme mis vaqueros favoritos. "Es que me hacen un culo estupendo", expliqué. Tuve momentos de despersonalización, en los que pensaba que esto no me podía estar pasando a mí. No me podía haber hecho un esguince de una forma tan absurda. Quería despertarme con normalidad y poder seguir con mi vida.

Ayer estaba sumamente triste. Por muchas cosas, no sé. No sólo por el esguince. Por la sensación de injusticia y de desprotección. La vida es injusta e incierta, eso ya lo sabemos todos, pero ayer concretamente me preguntaba qué mensaje me estaba mandando el universo. Ha sido una semana de mierda. Primero perdí mi cámara, luego resulta que el embrague de mi furgo no va bien y arreglarlo me sale por un pico, y ahora me quedo sin tobillo. La salud mal, el dinero mal, del amor ni hablamos, y encima todos los días rondando por Muertelandia y con mi precario equilibrio mental pendiente de un hilo.

No sé. Por primera vez en mucho tiempo, me encuentro desbordada.

Hoy el día ha ido mejor. He conseguido organizarme para escribir, leer y trabajar algo en Psicosupervivencia. He hecho suspensiones de dedos y dominadas en la espaldera que tenemos en el salón. Cuando le mandé ayer a Juanjo, mi colega valenciano, las fotos de la escayola por el whatsapp, me dijo que tenía mucha suerte; que ojalá él tuviera jodido el pie en lugar del tendón del dedo desde navidades. Que se pondría inhumano haciendo campus.

Están locos, estos escaladores.

El caso es que hoy, mientras ponía el lavavajillas apoyada en una muleta, pensaba que a saber lo que te va a tocar en esta vida, y que mira que si en lugar de un esguince me hubieran amputado la pierna y me tuviera que acostumbrar a vivir así. ¿Qué iba a hacer entonces? ¿Autocompadecerme? Tendría que tirar adelante de alguna forma.

A ratos pienso que es verdad que en esta sociedad no se tolera el malestar, pero que igual yo sí que estoy viendo demasiado malestar. Que la gente no se entera de las Verdades Chungas, pero que yo últimamente estoy convirtiendo mi vida en una Verdad Chunga y que las cosas tampoco son tan así. Y que quizá torcerse el tobillo es una buena defensa. No creo que las cosas pasen por una razón. Creo que esto es azar y punto, y que es nuestra esforzada mente narrativa la que se empeña en encontrarle un sentido a los acontecimientos. Aun así, quizá mi tobillo me está protegiendo de observar más desgracias durante unos días. A lo mejor no me viene mal quedarme en casa viendo pelis y durmiendo más de la cuenta, y olvidarme por un ratito de Muertelandia.

El miércoles tuve a una paciente con un duelo complicado. Estaba tan triste que me empezó a dar pena que su ser querido se hubiera muerto, en plan "con lo majo que era". ¿Estamos locos? No me puede dar pena que se muera el ser querido de otra persona. No lo puedo sentir como una pérdida personal, ni tener ganas de haberle conocido por lo majo que parece en palabras de mi paciente. Es excesivo y tengo que encontrar la manera de racionar todo eso, porque si no se me va a ir la olla.

[Concluyo diciendo que hoy ya estoy mejor y que creo que voy en marcha hacia reconciliarme con mi nuevo estatus de lesionada. Estoy planeando paseos con muletas por Lavapiés. Las muletas te ponen los brazos fuertes y no hay que perder esa oportunidad nunca. Aunque sólo sea porque no me puedo permitir bajar el ritmo de cara a mi viaje a Denver. O porque bueno, ahí está el pobre Juanjo haciendo senderismo porque su tendón no le deja escalar, y hay que ser solidarios con los colegas]

PD: Si de verdad, de verdad, queréis animarme, pasaros por Psicosupervivencia y compartid/comentad/suscribiros a la lista de correo. Necesito que alguien me convenza de que puedo ayudar a los demás, porque últimamente no me siento muy capaz *modo autocompasivo off.

3 comentarios:

  1. Por supuesto que eres capaz de ayudar a los demás¡¡¡¡ A mi me has ayudado¡¡. Ya se que no me conoces y que soy insignificante en el universo de vidas y tiempos pero a mi me has ayudado de un modo que nunca podré agradecer. Se que conoces a los amarillos y sabes que no tienen por que ser personas conocidas o para siempre, simplemente se cruzan por tu vida en el momento adecuado, en el momento en el que estas dispuesta a escuchar, que necesitas escuchar.
    Pues tu eres una amarilla mía. Y me has ayudado del modo en el que muy pocas personas saben que pueden hacerlo (porque yo tampoco se explicarlo, claro) sin grandes consejos con calzador, ni aspavientos, sutilmente, con lecciones, solo con tu propia existencia y experiencia que cuentas en tus blogs.
    Así voy sacando pequeñas frases y pequeños trocitos de verdad que se quedan en mi corazón y en mi mente y que utilizo cuando lo necesito. Y créeme que acabo de necesitarlos. y me han ayudado a estar serena y confiando en mis decisiones en los duros momentos de hospital mientras operaban a mi hijo de 4 años.
    Mi marido y yo hemos superado este trance de un modo inesperadamente sereno y unidos. Y parte de ese cambio en mi se debe a ti. A tu vida, a tu forma de pensar y de expresar los acontecimientos que me hacen ver la vida de un modo más certero. A ese modo que tienes tu de acercarte a la vida. contagioso y vital.
    Y gracias a que también planteas tus malos momentos y como te acercas y los resuelves, o al menos lo intentas, lo intentas con todos tus recursos.
    Me encanta ver como vuelves sobre un tema determinado y expones tus nuevos planteamientos. He aprendido mucho leyéndote y espero seguir haciéndolo.

    En la vida hay momentos de mayor aprendizaje, de experimentar lo desconocido, de olvidar, de dar, y también de recibir. Y aunque ahora te sientas desanimada porque no te parezca justa (que no lo es) llegara un tiempo de recompensas o al menos en el que sientas que te mereces todo lo bueno que te está sucediendo. Eres una gran persona Marina y la vida te colmará de cosas buenas, ya lo verás.
    Muchos besos y mucho ánimo¡¡¡

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  2. Marina!

    Siento mucho lo de tu esguince! Y sí, yo también creo que a veces las cosas pasan y ya (no somos tan importantes para el universo, por desghrasia), aunque nosotros nos empeñemos en buscarle un trasfondo. Por ejemplo ahora, quizá es cierto que este tiempo te sirva para buscar un enfoque sobre lo de Onco (tiene que ser durísimo) que te funcione mejor :)

    Mucho ánimo con el reposo. Y si te apetece hablar, o si necesitas cualquier cosa, ya sabes dónde estoy!!! :)

    Un besote!

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  3. Yo tuve un esguince hace un tiempo y ciertamente es algo chungo. No tanto por el dolor, sino por esa sensación de invalidez.
    Te recomiendo encarecidamente MUCHA precaución con algunas de las cosas que comentas: si te pones a hacer ejercicio y por lo que sea pisas con fuerza en el pie malo lo vas a poner peor.
    Por cierto que hay que tener algo de cuidado con las muletas; aparte de sus grandes insuficiencias de tracción y de agarre (te patinas con cualquier bobada), he observado que cuando te vas cansando, en evz de hacer el esfuerzo con los brazos lo vas pasando a la cadera y te la haces fosfatina.
    Paciencia, Marina, y aprovecha el tiempo en casa que te ha dado tu tobillo para recuperar fuerzas.
    Un abrazo.

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