massobreloslunes: Rara

martes, 26 de marzo de 2013

Rara

Estoy rara. Por si alguien no se había dado cuenta. Estoy y me siento francamente rara. Algunas cosas están cambiando. Y eso está bien, porque escribí hace ya tiempo que me daba la impresión de que esto seguía, y seguía, y era muy bueno, pero no daba más de sí. Ahora algunas cosas están cambiando, no necesariamente para bien y, al mismo tiempo, de la única forma posible.

Cambian cosas. Esta mañana estaba francamente desesperada. Hacía tiempo que no me encontraba tan mal. Mal nivel "no sé cómo cojones voy a aguantar toda la mañana metida en el hospital". Mal nivel ganas de llorar. He llamado a mi madre a media mañana porque no tenía nada que hacer en el curro. Era para verme: dando vueltas por la planta de maternidad, móvil en mano, mientras los pacientes me miraban preguntándose si no tendría nada mejor que hacer. "La vida no puede ir siempre bien, Pitu - me ha dicho mi madre por teléfono -. Seguro que puedes aprender de esto".

Eso espero, porque no estoy bien; de hecho, estoy regular tirando a mal. Como esos personajes de cómic que caminan por ahí con una nube de tormenta sobre los hombros. Sin encontrar la paz en ninguna parte. Y, aun así, siento que las cosas están cambiando, que están alcanzando un nivel nuevo y que eso es bueno. Madrid no me está dejando más remedio que volver a pensar ciertas cuestiones. Continúo buceando sentimientos y buscando la autenticidad. Sigo tratando de unir esas dos partes separadas de mí misma. Trato de comunicarme con los demás desde un núcleo más verdadero e intento disolver el tremendo bloqueo que siento desde hace un tiempo en lo que a relaciones íntimas se refiere. Sustituyo la soledad real, física, por una búsqueda de mi propio espacio interior que, en realidad, puede estar en cualquier parte. En la plataforma móvil del metro. En un rincón de la cafetería de la Casa Encendida. Encima de cualquier plafón del roco.

Es raro, pero no está mal.

No puedo ser mucho más clara que esto. Llevo un par de copas de vino encima; a mi favor diré que han estado cenando unas amigas en casa. En mi cabeza, de nuevo, todo tiene muchísimo sentido. No sé si en la vuestra también. Pero no nos queda otro remedio a todos (a vosotros, a mí), que sentarnos en silencio como frente a la pantalla de un cine. A observar cómo todo esto se despliega. La vida, las experiencias nuevas, las nuevas sorpresas. No tienen más remedio que hacerlo. El cambio es lo único que permanece siempre constante.

4 comentarios:

  1. Además de por la rotación y otras cosas, puede que influya un poco Madriz también, ¿no? A mí ya me pasó algo parecido el año pasado en Londres, y es que no sé por qué, pero las grandes ciudades tienen un cierto efecto desestabilizador. Al menos en mí, claro, no sé.

    Y bueno, a veces los cambios dan paso a cosas buenas, espero que este sea el caso ;)

    Un besote y feliz martes!

    ResponderEliminar
  2. No sé que decirte... Yo pasé una racha mala tirando a terrible allá por septiembre, con desesperación auténtica (lo que cuentas de cómo estabas en el hospital me lo ha recordado), ganas de correr y de no correr, de llorar, de esconderme y de encontrar a alguien que me rescatase. Fue tal caos interior, dentro de mí, que desaparecí y ahora, casi seis meses después, parece que todo vuelve a encajar.
    Madrid es una ciudad dura, parece acogedora pero en el fondo es muy fría. Yo vivo aquí desde hace casi 20 años y aún no me hago a ella.
    En fin, que te mando un beso enorme y espero que el cambio sea bueno, que le encuentres el sentido.
    Muá :-)

    ResponderEliminar
  3. La rarunez y un trabajo de esos que te lija el alma son el Mal. Aguanta, si te dejas arrastrar se te hará difícil (o imposible) volver a tu ser.

    ResponderEliminar
  4. Yo también padezco de ese bloqueo de relaciones! Fue como construir una muralla que se fue haciendo más grande al paso del tiempo, y mi mayor problema es que en verdad disfruto mucho estar sola, es mi zona de confort. Quiero "abrir mi chackra del amor" (como me dijo una brujita new age el otro día) pero a la vez no quiero porque estoy así relajada y feliz.
    La vida es complicada... y creo que nosotras las mujeres a veces pensamos demasiado. Tal vez un poco de meditación te ayude a encontrar tu centro.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar