massobreloslunes: Crazy American Climbing Project: quedan tres días

jueves, 25 de abril de 2013

Crazy American Climbing Project: quedan tres días

Continúo sin creerme demasiado que vaya a viajar a EEUU, francamente. La sensación, más que de ir a viajar, es la de que me van a teletransportar a la Dimensión Desconocida. Hoy leía el último libro de Natalie Goldberg, donde menciona Nuevo Mexico, Colorado, Wyoming, Nevada... y pensaba: en breve estoy yo ahí, camino de las Rocky Mountains. Es surrealista.

Llevo varios días con un dilema mental sobre el soporte de escritura para el viaje. El tema es que yo quiero viajar Y escribir. Escribir es sumamente importante. Cuando me fui de Summer Steinbeck-Hill Project, escribir fue la mitad de la diversión. De hecho, a veces me acuerdo de ese viaje y no miro las fotos: leo los posts. Ahora también quiero escribir. El problema, vamos a reconocerlo, es que yo a mano no escribo un carajo. No me gusta. Sé que debería entrenarme, y sé que quizá en algún momento haya una explosión nuclear, y sólo sobrevivamos las bacterias, yo y un montón de hojas de papel, y que entonces tendré que volver a los comienzos. Hasta ese momento, por favor: dadme un teclado.

La cosa es que llevarme el mac me da miedito, porque lo pierdo o me lo roban casi seguro. Pero comprarme cualquier otro dispositivo eletrónico para un viaje me parece absurdo. Pero quiero escribir. Pero no quiero un mini-portátil, porque después no lo uso y además salen muy malos. Pero quiero escribir. Pero no quiero un iPad, porque en mi camino hacia la conciencia y la ecuanimidad no necesito OTRO gadget de continua distracción. ¡¡Pero quiero escribir!!

¿Decisión final? Salvar todos mis archivos y llevarme este ordenador con total desapego. Y si lo pierdo o me lo roban, que en realidad no tiene por qué suceder, pues me compraré otro a plazos, qué le vamos a hacer. Pero no puedo tomar decisiones basadas en el miedo, la acumulación y el gasto loco.

Hoy hablaba con MQEN de lo genial que es meditar. Me pasa siempre: paso épocas sin tocar un cojín, luego vuelvo y es como "por qué no hacía yo esto antes, que no me acuerdo". Entonces MQEN y yo charlamos durante horas de la suerte que tenemos y de la importancia de la paz interior. A veces se siente una un poco estúpida. Ayer tomaba una cerveza (sin alcohol) con C., una lectora amorosa, y me di cuenta de que estoy teniendo revelaciones existenciales que en realidad ya tuve hace seis años, y hace cuatro, y hace dos. Hay que joderse. Te preguntas si eres cortita de entendederas, o qué estás haciendo realmente con este milagro precioso llamado vida.

Sin embargo, creo de verdad que no he desperdiciado el tiempo que he pasado sin meditar. Ha sido un tiempo de volver a buscar la solución en el lugar equivocado. De continuar manteniendo la esperanza en que ciertas cosas (una pareja, un estilo de vida, un trabajo, un físico) me iban a dar la felicidad. Hay gente que aprende con suavidad, y otros que necesitamos ostias vitales para tirar adelante. Yo me la he tenido que pegar con la muerte, la soledad, el desamor y la angustia antes de tener la motivación suficiente como para volver a sentarme. Quizá ahora podría tener miedo; temer que en algún momento volveré a perder pie y a desviarme de lo que sé que me hace feliz. Pero quiero mantener la confianza en mí misma. A lo mejor me hacen falta más rodeos que a otras personas, pero hasta ahora siempre he sabido volver a casa.

En cualquier caso hoy, concretamente, me siento muy feliz. Muy afortunada y agradecida en muchos sentidos. Cualquiera que sea el camino que me ha llevado hasta este momento concreto, este presente de escribir frente al teclado en silencio y sentir el corazón ligero, es un buen camino. Así que doy gracias por eso a quien se dé por aludido.

[Y tú, MQEN: no te me mueras nunca, ¿vale? Por favor, por favor]

2 comentarios:

  1. Aaaay, que te nos vas! Y tres semanas, además! Jo!

    :*

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  2. Marinaaa, que ahora ya sólo quedan dos! (momento pánico off)

    :*

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