massobreloslunes: CACP VII: Vidalandia

viernes, 3 de mayo de 2013

CACP VII: Vidalandia

Decía John en Denver que, después de vivir muchos años en Boulder, había decidido marcharse porque le parecía que los boulderitas vivían apartados de la realidad. "Es como una burbuja", explicaba. Le llamó la atención que yo hubiera llegado a la misma conclusión en menos de veinticuatro horas.

Aun así, el miércoles admito que me alegro de estar otra vez aquí mientras camino bajo la nieve en dirección al meeting couchsurfero. Caminar me convierte en un bicho igual de raro que en Denver, pero las monísimas casitas bajas con las Rocosas al fondo parecen menos hostiles.

El meeting couchsurfero es básicamente una excusa para que la gente que vive aquí y está en Couchsurfing se junte una vez por semana a tomar margaritas. Yo soy la única que está viajando y que no es americana. Aun así, me siento bastante orgullosa porque lo entiendo casi todo, e incluso hago un par de chistes. Me preguntan sesenta veces que de dónde soy, qué hago aquí y qué grado escalo. Incluso se organiza de repente un pequeño foro sobre la siesta: cinco yanquis que me miran con suma atención intentando enterarse de qué va eso de dormir en mitad del día.

Cuando termina el meeting, me han ofrecido pases gratis para el roco, planes de escalada variados e incluso un road trip hacia Seattle. Aquí escalar es como jugar al fútbol en España; aunque nadie sea un crack, todos pueden quedar para echar una pachanga. Enseguida me encuentro hablando de los mismos temas que en España: que si el miedo, que si las caídas, que si los tipos de roca.

Al día siguiente, de hecho, mientras camino feliz bajo el sol de Boulder observando cómo se derrite la nieve, pienso que no creo que vuelva a hacer turismo "normal" nunca más. Esto es como la furgo: no creo que haya vuelta atrás, al menos mientras el cuerpo aguante. Nunca me ha gustado demasiado el consumismo viajero de metabolizar museos, edificios y ciudades, de comprar y comer y comer y comprar y sacarse muchas fotos delante de todo. Esto es distinto: viajas para hacer cosas, y tienes acceso a una parte distinta de la vida.

Estoy motivada a morir, lo confieso, y es un rollo, porque aún hay nieve y no podremos salir a la roca en unos días. Después de hacer compras en la zona comercial de la calle 29 y de tomarme mi par de cafés de rigor, camino hasta Movement para entrenar un rato con Pablo y Jenna. Decidimos que mañana iremos de acampada a Shelf Road, una zona de escalada a unas tres horas de Boulder. Hacemos cincuenta millones de vías y terminamos con los antebrazos para partir nueces, y luego nos vamos a tomar hamburguesas al centro. Pero no estamos hablando de hamburguesitas a un euro de McDonalds, nonono, sino de enormes trozos de vaca sangrante (perdona, Marina vegetariana del pasado) que hay que hacer un considerable esfuerzo para levantar del plato.

De vuelta a casa, mientras me quedo grogui en el jacuzzi junto a la nieve, Pablo me pregunta si me alegro de haber venido. "Uy, qué va - digo yo, con los ojos cerrados -. Esto es horrible. Ojalá me hubiera quedado en Madrid, haciendo dos horas de metro al día y sentada frente al hospital, mirándolo fijamente."

Después, tumbada en mi colchón hinchable, se me ocurre que no deja de ser apropiado haber ido a parar a Boulder, esta burbuja de gente guapa en mitad del lejano Oeste. Es verdad que está algo desconectado de la realidad, y también que la vida no consta sólo de escalada, sol sobre la nieve y alegres "how’s your day going?", pero también es verdad que después de estos meses en Muertelandia, pensando que el mundo era un erial de enfermedad y dolor, está bien compensar con esta alegría increíble.

Ya os contaré el domingo cómo va el finde, que intuyo que va a ser un no parar de sufrir: que si escalar, que si hacer fuego, que si escalar más, que si mirar las estrellas... Mi vida es, como diría mi colega Juanjo, ultradura.

Por cierto, que gracias a la infinita amabilidad couchsurfera se van perfilando los planes de mi road trip. No obstante, al más puro estilo del SSHP, lo iré contando a medida que vaya sucediendo, que así tiene más emoción y no dejáis de leerme para iros con otros/as.

Cuidaos infinitamente. Se os aprecia.







4 comentarios:

  1. Me resulta curioso eso que dices de que Boulder sea un sitio lleno de gente guapa y escaladora. Quizá sea una falla en el espacio-tiempo :) O quizá sea el karma, que te lo merecías! ¿Y eso de la bandera en la hamburguesa? ¡Qué americano! ;-) Y sí que tiene bastantes pisos, sí...

    Un besote y sigue disfrutando de U-S-A! :*

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  2. Se nota que te está sentando bien el viaje a Vidalandia, se te ve más guapa y todo

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  3. Me alegro mucho de que te vaya tan bien. Tienes que tener manos de hierro :-) lo envidio mucho (he perdido bastante fuerza :-()

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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