massobreloslunes: Último día

viernes, 16 de mayo de 2014

Último día

Mañana es mi último día de trabajo normal del PIR. Después me queda una guardia. Después, la nada.

De alguna forma misteriosa, me estoy librando del burnout. Bueno, misteriosa no es: consiste en que esta semana apenas he visto pacientes porque me estoy despidiendo, y en que cada vez veo más real el Momento Paro: ese instante en que me levantaré por la mañana y diré: ¿qué hago hoy? Y lo decidiré, y lo haré, y punto. Me recorren las ganas de escribir como cosquillas subterráneas. Disfruto de cantar en la cocina y de comer piña mientras releo posts antiguos. Todo va mejor.

Me parece una brutal locura que el PIR se haya terminado. Los primeros tres años me los pasé creyendo que sería para siempre. Quiero decir, que yo sabía que se terminaría, pero al mismo tiempo me parecía que las decisiones que tomaba en el trabajo eran importantes, trascendentes, a largo plazo. Después llegué a cuarto y empecé a tratar al PIR como trato a este piso: un lugar en el que uno ya no se va a quedar mucho más tiempo y que, por esa razón, no se va a molestar en arreglar demasiado.

Llevo un montón de rato releyendo el blog. Lo hago para buscar una entrada que me recordó ayer Anxo, y también porque ahora que no trabajo quiero escribir, necesito ánimos y no hay nada que me dé más ánimos que darme cuenta de lo mucho que he escrito ya. Hace un tiempo leí que la gente segrega hormonas de la felicidad cuando mira sus propias fotos en Facebook. No sé si leer mi propio blog es algo parecido: todos los momentos, incluso los feos, están teñidos de un color hermoso. El segundo superpoder que pediría después del teletransporte es ser capaz de juzgar de forma objetiva mi propia escritura.

Hoy no es día de hacer balance del PIR. Es demasiado tarde para eso, ya llevo un rato con mis gafas bloqueadoras de la luz azul* y tengo sueño. Pero no puedo pasar por alto que hoy es la víspera de mi último día de trabajo durante un tiempo. Mucho tiempo, a ser posible: a partir de ahora, trabajar por cuenta ajena va a ser mi última opción. Es emocionante, esto. Mañana me levantaré temprano, me ducharé, desayunaré mis huevos revueltos y mi café con leche de arroz, y me iré a trabajar. Llegaré a una hora, cumpliré una función y me marcharé. Llevo haciendo eso cuatro años, y he de reconocer que no le falta un encanto tranquilizador, una estructura que consuela. Durante estos años, la mayoría del tiempo, me iba a dormir pensando que quizá no había hecho nada importante durante el día, pero al menos había ido a trabajar. Y con suerte eso significaba que había ayudado a alguien. No importa lo quemada que esté: no puedo quitarle al PIR el mérito de haberme hecho sentir así durante cuatro años.

Así que me voy a dormir, queridos, porque mañana hay que madrugar de forma obligatoria, por última vez en bastante tiempo. Insisto en que estoy emocionada. Como el último día de unas vacaciones inversas. El martes, después del saliente de la guardia, será un primer día de colegio al revés, y agarraré por los cuernos a mi libertad transitoria para ver lo que tiene que ofrecerme.

Después de leer un buen rato el blog, llego a esta entrada y a esta frase: "no hay palmaditas en la espalda, ni una epifanía espiritual duradera: hay un dolor constante y sordo y, en mitad de ese dolor, momentos de una luz aterradora." Define lo que es para mí la escritura, lo que es para mí la vida y, sin duda, define bastante bien lo que ha sido para mí el PIR.

Deseadme suerte.

*Verídico: uso esto por las noches. Pablo me llama Bono y me asegura (falsamente) que no volveremos a tener sexo, pero me da igual. Me da unos colocones de melatonina brutales.

5 comentarios:

  1. Suerte :-)
    ...
    ...
    Define colocón de melatonina

    ResponderEliminar
  2. Feliz último día ;)

    ResponderEliminar
  3. Esa extraña sensación de júbilo porque te quitas algo que detestas de encima pero a la vez de pánico porque ese algo es tu medio de subsitencia... Sí, la conozco bastante bien. Suerte, Marina.

    ResponderEliminar
  4. ¿Para qué sirven esas gafas bloqueadoras de la luz azul? ¿Dan sueño, protegen los ojos de la luz del monitor? ¿?

    ResponderEliminar
  5. Estas en el justo punto en que el trapecista siente el vértigo al soltar el asidero. Seguro que tu encuentras una metáfora más adecuada relacionada con la escalada pero creo que las mariposas en el estómago serían de idéntica naturaleza.
    La treintena es una edad perfecta para empezar un nuevo proyecto. Mira la cantidad de gente que tomó un viraje en su vida a esa edad.

    http://imgur.com/lzpnbLh

    Suerte seguro que tendrás debido a lo azaroso del trascurrir vital. Yo además deseo te sea lo más favorable posible.

    Un saludo.

    ResponderEliminar