Hoy miraba mi casa y me miraba a mí con los ojos de un extraño. Yo otras cosas no sé, pero la autoestima la tengo bastante bien. Siempre he pensado que soy amable, que se me puede amar. Pienso que si alguien me viera bailando por mi casa, y después canturreando con la guitarra, o cocinando, o incluso dormitando en el sofá, pensaría: he aquí una chica adorable. Y mi piso, que me gusta mucho, también es un piso amable, con la frigopoesía, las fotos de mis amigas, la pizarra llena de dibujos de colores y mis libros de calidad heterogénea alineados en la estantería. El piso de una persona interesante y moderadamente feliz.
Después pienso en alguien mirando esos mismos libros y decidiendo si soy lo suficientemente buena para él. No querría que nadie me juzgara por mis libros, en realidad, aunque yo también mire los libros ajenos cuando visito las casas de la gente. Pero es que me aterra que me juzguen. Que alguien me compartimente y compare con lo que en teoría es su ideal de mujer, que en realidad, como he dicho otras veces, no es más que el conjunto de características del que se superponen con las propias. No es más que un juego de espejos.
Entonces pienso que si el amor dura tres años, no lo quiero. Porque que te quieran y luego dejen de quererte es chungo, pero querer y dejar de querer luego es casi peor. El desamor y su increíble potencial dañino, y ese sentir el corazón como una uva pasa o como un picadillo de carne. Reflexiono sobre todas estas cosas y pienso en mi amiga Metemary, que me dice que me rayo demasiado respecto a ese tema. Y no es que me raye, es que vuelve a mi cerebro a menudo, como una canción que no consigues sacarte de la cabeza, porque no es que no encuentre el amor; es que ni siquiera tengo claro qué coño es lo que estoy buscando o si existe siquiera.
Entretanto ejercito el corazón como ejercito los cuádriceps: para que sea útil y fuerte, para poder caminar con él incluso cuesta abajo, para que no me duela el roce del movimiento. Porque Beigbeder puede decir misa en arameo, pero yo, en mi ingenuidad, estoy convencida de que todo esto, la vida y sus idioteces, en realidad va del amor. Que mis días deberían ir de eso y que los últimos pensamientos de mi existencia irán de eso.
PD: El libro está chulo, en cualquier caso.
PD2: No puedo creer que sólo lleve 10 días de Michelian Challenge. Se me están haciendo eternos.

