massobreloslunes: Puntos gatillo

jueves, 9 de febrero de 2012

Puntos gatillo

A veces le pregunto a la gente si le gusta su trabajo. No por juzgar si han acertado o no, sino porque quiero saber qué se siente siendo pescadero, o taxista, o ingeniero eléctrico a sueldo del ayuntamiento. Si están contentos con la forma en que están empleando sus horas. A mí me gusta tanto el mío que me da penita cuando veo a la gente vender su tiempo a cambio de dinero sin obtener nada a cambio. Como le comentaba hoy a M., es como cuando una mujer te dice que nunca ha tenido un orgasmo; la miras pensando que no sabe lo que se pierde.

Hoy, mientras la fisio me masajea el tobillo izquierdo, reflexiono sobre cómo será pasar los días tocando a desconocidos e intentando acabar con su dolor. Cierro los ojos, ladeo la cabeza y me dejo mecer por la musiquita relajante con piar de pájaros que sale desde unos altavoces escondidos. Me pregunta en qué trabajo, y cuando le digo que soy psicóloga me cuenta que ella cree que su profesión también tiene mucho de psicológico. Que empieza a tocar espaldas y cuellos doloridos y al final salen emociones enterradas. No me extraña, en realidad: da a una persona atención en una habitación cerrada y llorará de alivio solo por tener a alguien que le escuche.

Te voy a tocar los puntos gatillo ahora, me dice, y empieza a clavarme el pulgar en los tendones. Me quejo suavemente, pero un poco por avisar, que yo aguanto bien el dolor. Ahora empezará a disminuir, aclara ella, y es cierto: después de un rato de presión, el dolor se disuelve. Le pido que me explique lo de los puntos gatillo. "Los músculos acumulan tensión en ciertas áreas y allí se forma una isquemia, un lugar donde la sangre no llega bien. Lo pulsamos con los dedos y la sangre acude. Eso causa el dolor, pero también hace que la zona se irrigue y que sea más fácil sanarla."

Cambiemos de escenario. Estamos en consulta un paciente, el psicólogo de la Unidad y yo, y hablamos de su episodio psicótico y de su infancia. El psicólogo ha dibujado una línea con boli sobre la parte trasera de un papel en sucio, y al principio ha marcado los momentos dolorosos con rayitas verticales y el episodio actual con un círculo negro.

Entonces el paciente comienza a quejarse de las voces que se escuchan en la habitación de al lado. Está muy enfadado y quiere levantarse para pedirles que dejen de hablar de él, que no le falten al respeto. Y cuando el psicólogo le pide que se centre y le trae de vuelta a la hoja de papel, a las dolorosas rayitas verticales, agarra el bolígrafo casi con violencia. Prolonga la línea hasta el final del folio. Aquí estoy yo, dice señalando el final de su adolescencia dibujada. Y hacia aquí seguiré. Marca una flecha. Y mañana estaré aquí, y aquí habrá otro episodio psicótico. Dibuja un garabato violento. Y pasado mañana estaré aquí - otra flecha -, y habrá otro brote psicótico - otro garabato -, y entretanto está mi corazón, que a veces va despacio y a veces va deprisa, pero que me duele tanto, tanto...

Se lleva la mano al pecho y levanta los ojos hacia nosotros, desolado.

Hoy estoy muy cansada. No estoy escribiendo a gusto. No tiene que ver con nada: ha sido una mañana larga, hemos tenido comida de trabajo y luego he estado tomando un café en Puerto Real con el Kpot. Me ha acompañado a la parada del autobús para Cádiz, y nos hemos reído muchísimo mientras tramábamos planes conjuntos para conquistar a DDM sentados sobre un banquito de piedra helada. Después la fisio, yo pensando que estoy dispuesta a pagar todas las sesiones que haga falta solo por tener esta sensación tan agradable de que alguien va a hacerse cargo de mi dolor. Y los puntos gatillo. Los lugares donde pulsar para que acuda la sangre.

Pienso en mi paciente. El día que llegó a la Unidad nos explicaba que la olanzapina, que es un neuroléptico, se la habían recetado para sus problemas cardíacos. Creíamos que estaba negando la realidad, pero hoy entiendo que en el fondo es cierto. Que le damos fármacos porque le duele el corazón. Todos tenemos puntos gatillo y una manera distinta de contraer el alma para protegerlos. Y en días como hoy, mientras calibro moviendo el tobillo si está mejor o peor que antes de que me lo manipularan, me pregunto si siempre son capaces de sanar o si a veces la isquemia es tan grave que no hay pulsación bienintencionada que pueda arreglar el daño.

11 comentarios:

  1. No sé que decirte, quizá tengas razón que las pulsiones, por bien intencionadas que sean nunca podrán arreglar del todo el sufrimiento que generan ciertas dolencias, pero pueden paliarlo, pueden atenuarlo, a veces, eso ya es mucho.


    En fin, que descanses, mañana será otro día.
    Que al menos tu tobillo vaya mejor :))

    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Qué bonitos el penúltimo y el último párrafo! Yo creo que los puntos gatillo se vuelven menos dolorosos con el tiempo, y aunque siempre puede venir un alguien y curarlos momentáneamente, quedan ahí, un poco como cicatriz, como recuerdo. Y eso tampoco es malo. Creo.

    ResponderEliminar
  3. Lo siento por la moderación de comentarios. Espero que sea solo una medida temporal. Un beso para todos.

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  5. Joder con los anónimos, están animosos ¿eh?...xD
    Menos mal que nosotros tenemos sentido del humor. Y ahora si me lo permites, un pequeño comentario al mío…

    A mi Anónimo: No voy a entrar en descalificaciones, y espero que en caso de cruzar más mensajes con usted sea por otras vías. Al menos en eso, dado que es un blog ajeno y creo que los dos respetamos a la autora, seamos serios. Solo matizarle, porque le veo muy confundido, que mis historias o son mías, o son ficción. No hay más opciones. Ni siquiera con mis ex, que por cierto, me leen, he buscado hacer daño. O sea que realmente no sé a qué se refiere con todas esas pamplinas de “la forma de conseguir información, herir a la gente, apoderarse de la vida de los demás, etcétera”
    En cuanto a sus deseos hacía mi persona, le estoy muy agradecido y los tendré en cuenta este fin de semana.
    Un saludo con la mayor de las devociones.

    Ah, que este espacio es para adular a la autora y esas cosas…pero como la autora ha hecho comentarios sobre otros hombres con cierta pretensión sexual, el aquí firmante se enfada y se cruza de brazos…

    Qué no…el post guai, como siempre. Un beso. :)

    ResponderEliminar
  6. ¿moderación?
    ¿Ves María? Un ejemplo práctico a tiempo real de lo que intentaba decirte en mis comentarios.

    Lo siento Marina, pero vamos, en un par de semanas todo volverá a su cauce, tu blog transpira buen rollo y eso lo nota todo el mundo.
    Beso.

    ResponderEliminar
  7. Yo, lo siento, pero no me entero de nada jajaja

    A ver ¿se ha revolucionado el mundo de los anónimos? pero xD!! con lo enrollao que parece este M, dejadle en paz... ¡¡hay demasiado gentuza suelta por este mundo como para atizar a quien no comete más delito que decir lo que le parece!! de la forma más correcta. No se ha metido con nadie, que yo sepa. Si él respeta, merece lo mismo, al menos yo lo veo así.

    Lo mismo MARTA ¡¡vais a contracturarle todos los músculos!! si este finde se cae en el roco... ¡¡Toooooda la culpa será vuestra!! :-)

    Venga ¡¡haya paz!!


    Un besito y buen finde para todo.

    ResponderEliminar
  8. Eh, ¿he hecho algo yo? Yo tampoco me entero... misa no comprrrende :)

    ResponderEliminar
  9. Y no se me ha publicado el comentario (blogspot, te las tengo juradas!) Decía que si he hecho algo yo, que veo mi nombre (o no) en el comentario de María. Ains, que no me entero... un croquis, necesito un croquis, jajaja! :)

    ResponderEliminar
  10. auch...
    me dolio todo al leer esto.
    Espero algun dia poder escribir como usted.
    Un beso.

    ResponderEliminar