massobreloslunes: Crisis existenciales y otros vicios

domingo, 29 de abril de 2012

Crisis existenciales y otros vicios

Hoy estaba grabando el disco de Fede Comín en mi nuevo mp3 acuático, porque después de un tiempo alejada de la piscina por el esguince de tobillo he vuelto a nadar. Al ponerme el bañador me he fijado en que ya clarea en algunas partes y debería comprarme otro antes de ir por ahí dando el espectáculo. Si os digo la verdad, cuando empecé a nadar hace ya año y medio no daba un duro por mí. Hice los cálculos y la inversión en material marca Nabaiji era lo bastante modesta como para darle una oportunidad, pero mi fe en seguir yendo después de tres semanas era nula. Y ahora aquí estoy, con mi mp3 acuático y mi bañador clareado. Aunque hay que decir que mi persistencia en el nadar está más relacionada con mi motivación escaladora que con nadar en sí, que en general me la pela.

Escuchaba la canción número 5 de Fede, Moraleja creo que se llama, que empieza diciendo "hoy, noveno día del mes/ de un año que se voló"; y fue curioso, porque cuando la oí por primera vez en su concierto era nueve de mayo y, de hecho, el año había volado.  Me pilló una época rara cuando conocí a Fede Comín. Seguramente, la peor época desde que llegué a Cádiz. Era toda yo una crisis existencial con patas. Que si debería dejar el PIR e irme a meditar a Barcelona/ viajar por la India/ escribir a Granada/ insértese plan alternativo. Los tres años de residencia que me quedaban tenían la misma pinta que las bolas de preso de los Golfos Apandadores: pesaban y me impedían moverme.

En realidad, creo que todo esto ya lo he contado en otro post, pero bueno. La cosa es que me pasé un par de meses en un estado de insatisfacción profunda con mi vida. Algo como un "pero-qué-cojones-pinto-yo-aquí" sonando sin parar en mi coco. Cuando fui a Madrid a ver a Luna me dieron ganas de vivir en Madrid; no exactamente porque me gustara, sino porque parecía que allí al menos pasaban cosas, y en mi vida no estaba pasando absolutamente nada.

Entonces, de repente, tuve un momento de insight. Debió de ser uno de los primeros días de playa del verano, mientras estaba tumbada al sol bajo la luz azul y enorme de Cádiz. ¿Habéis estado en las playas de Cádiz alguna vez? Yo soy de costa de toda la vida y, aun así, son otra historia. Las de Málaga son piscineras, de olas ausentes y tierra negra que traen los camiones del fondo para crear una orilla de la nada.  En Cádiz todo es tan amplio: la arena blanca cuando baja la marea, las olas largas, el océano al fondo. Siempre que me baño aquí me acuerdo de cuando iba con Erika al llegar a la ciudad, y las dos saltábamos las olas mientras ella exclamaba "¡qué juventud! ¡qué salud!".

Y pensé: joder, mi vida tiene tantísimas cosas buenas. Tengo un trabajo que me gusta, dinero para mis vicios, un bonito piso, una ciudad estupenda, tiempo libre, salud razonable. No debería pensar que son tres años de condena, sino tres años de estabilidad. Podría encontrar motivos para estar descontenta con cualquier otra opción. Me imaginaba en la India protestando por el calor o en Granada contando monedas para comprarme chopped. Nada es perfecto. Así que me propuse muy seriamente que iba a disfrutar de lo que tenía.

A partir de ahí, todo empezó a ir bien y no ha parado desde entonces. Con sus puntitos mejorables, como todo, pero este año ha sido así como feliz, con todas las letras. Hoy, veintinueve de abril de 2012, me siento en paz con la existencia. No quiero estar en ninguna otra parte ni haciendo otra cosa. No sé si fue por el cambio de actitud. Soy escéptica con esas cosas. ¿Realmente uno puede decidir ser positivo y fijarse en lo bueno y entonces le empezarán a pasar cosas estupendas? No sé. Creo que para entonces yo ya había hecho un buen trabajo previo y que estaba lista para eso. No sé si habría sido capaz en otras etapas de mi vida. También creo que tuve suerte.

A menudo me acuerdo de Pablo Aranda, un escritor malagueño que estudió en mi colegio y vino en mi graduación a darnos el discurso de despedida. Recuerdo el discurso como bastante desorganizado y rarillo, pero me gustó. Sobre todo, porque decía: "A menudo oiréis que la universidad es la mejor etapa de la vida, pero es mentira. O debería de serlo. Os esperan muchas cosas buenas en la vida, en la universidad y después. No dejéis que a partir de entonces todo vaya a peor".

Esta es la típica entrada que me da la impresión de haber escrito ya mil veces de distintas formas, aunque tengo la teoría de que los temas tienen sus razones para reaparecer. Igual que los sueños. Creo que estas últimas semanas estaba otra vez en una época rara, pensando en las carencias más que en las presencias y deseando que, como dijo una paciente el jueves en la unidad, alguien llegara a mi vida para darme mimitos. Pero de un tiempo a esta parte vuelvo a sentirme como hace un año: con capacidad de disfrutar, sin más. Siento que fluyo. Y sé que la felicidad es poco inspiradora. No pasa nada; ya vendrán tiempos duros y crisis nuevas y roturas de corazón, todo ello generador de desdicha literariamente fértil. Hoy voy a cerrar los ojos después de un gran domingo de lluvia, calma, roco y amigos y voy a revolcarme en esta suerte rara que tengo últimamente como un feliz cerdito rubio.

4 comentarios:

  1. Bueno, creo que las personas inteligentes acaban haciendo las reflexiones que has hecho hoy tú. Es fácil sentirse insatisfecho en este mundo de estímulos que nos venden, pero sólo hay que saber mirar bien. Si quieres entrar en mi entrada de ayer, la de la Feria de Santa María, verás cómo es la visión que acerca a la felicidad: mundo de colores, eso es...

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  2. Me encanta entrar aquí. Te lo digo casi todas las veces que te comento. Pero no tengo pena al repetirme porque imagino que en cierto modo pienso que tenso un poco más de la cuerda (junto con el resto de todos tus asiduos) para que no te vayas!

    Te va a parecer una chorrada, pero por lo general suelo coincidir contigo en *épocas*: Las de esplendor y las tintadas turbias; en las crisis existenciales, y en esos momentos en los que parece que los pulmones van a estallarte de felicidad, de minisoles y de briznas verdes de hierba fresca, porque todas las pequeñas cosas que te rodean son geniales y te hacen grande.

    Así que muchas veces entro aquí y parece que estoy leyendo parte de mi vida. Solo que tú le das fluidez con las palabras. Y al leerlas, siento como si me estuviera refrescando la cara. Ya sea para que el desague trague con fuerza o para que me escupa el reflejo de todo lo bueno.

    En la vida, como en la ropa (:P), siempre hay un revés y yo si creo en que el 90% de todo reside en la actitud con que enfrentas las cosas.

    Así que sigue dándole caña a la vida Marina. Con la imaginación que llevas de serie y el saco de letras que escondes tan ordenadamente, tienes gran parte, GRaaaN PARTE, del mundo ganado :P

    Y ahora casa nueva..nuevos aireeees ^^ disfrútala :)

    Un saludo!

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  3. Mopi,

    Leyéndote me doy cuenta de la memoria de pez que tengo. No me puedo acordar menos de ese tal Pablo y sus palabras...A veces, me encantaría tener una memoria como la tuya y poder soltar frases como esa.

    Besitos desde la envidia sana(aunque más bien es admiración)

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  4. Y lo que mola cuando atraviesas una fase feliz! Me alegro mucho!

    Y no sé si la actitud positiva lo es todo, supongo que no, pero sí creo que es imprescindible.

    :*

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