massobreloslunes

domingo, 21 de octubre de 2012

Queridos todos:

Después de quince años, creo que por fin he aceptado una cosa.

Tengo acné.

Sorpresa.

Esto es complicado de explicar. No es que antes no lo supiera. Claro que lo sabía, y vosotros sabéis que lo sabía. Pero no era capaz de aceptarlo o, más bien, no era capaz de vivir sin el consuelo hipotético de que en un momento dado el acné se iría y mi cara estaría bien. Mi presente era intolerable. La idea de "por qué tengo que ser precisamente yo y precisamente mi cara" me resultaba muy, muy desagradable.

El último ataque de acné ha sido un poco desmoralizante. Más que nada, porque ya llega un punto en que te hartas y te dices: por Dior, si tengo arrugas ya, esto es cansino. Paralizada por el pánico de seguir empeorando, hace un mes empecé la enésima dieta hiperrestrictiva de mi vida, compuesta de aproximadamente quince alimentos y para de contar. Estuve dos semanas cuidándome como un paleotemplo. Entonces me fui un día a escalar y en ese único día de autoconciencia y estrés por no comer nada no permitido, me atacó un brote del mal. Mientras volvía a casa en el coche sintiendo perfectamente todos y cada uno de los granos y quistes que brotaban nuevos en mi carita, tuve un insight:

Va a ser el estrés.

Y decidí que al carajo la dieta y que iba a hacer de manejar mi estrés y mi relación emocional con mi piel el núcleo central de mi lucha contra el AA. También decidí empezar a comer cosas normales y que simplemente contribuyeran a hacerme sentir bien en general. Y relajarme. Y dormir más. Y volver a maquillarme. Por último, algo hizo clic en mi cerebro y decidí que tenía por fin que empezar a identificarme con la chica con acné. Que mi cara no es lo que sería si el AA se fuera. Que yo soy esa, la de la piel de mierda, y que no es tan terrible; los que me rodean pueden aguantarlo. Cada uno tenemos nuestro tema y a mí me ha tocado esto, y tanta lucha no tiene mucho sentido.

A partir del día siguiente, empecé a hablar conmigo misma cada vez que me miraba al espejo. Parecía una absurda autoayudera conversando mi niño interior, pero me esforcé en sustituir la habitual inspección de "a ver con qué me sorprende hoy mi carteo" por un "eres preciosa, maravillosa y un ser humano estupendo, y te quiero". Decirse te quiero frente al espejo es de perdedora, yo lo sé, pero me sentaba extrañamente bien. Como a favor de mí misma después de mucho tiempo. Después me maquillaba y procuraba pensar en el AA lo mínimo posible.

Un par de días después de empezar con la autoterapia de "vamos a reconciliarnos de una puñetera vez con nuestro destino maligno", fui a ver a una paciente mía que está ingresada en el hospital. Es una chica estupenda, que sufre mucho pero que es muy fuerte. Cuando me vio entrar desde la cama, sonrió un poco sorprendida, y después lo primero que dijo fue "¡qué guapa!". Yo llevaba una camiseta roja, pantalones marrones anchos, pendientes de plata, el pelo suelto y la bata del hospital, y las palabras de mi paciente tuvieron un efecto de insight muy curioso. Pensé: la gente se da cuenta. No ya de mi autoterapia ni nada, sino de esa parte bonita de mí; al menos alguna gente en algunos contextos. Y esa es la gente que me interesa: la gente que me aprecia.

Llevo un par de semanas sintiéndome mortal de guapa, de verdad. Guapa entera y como concepto, y pelándomela mortal el AA. También creo últimamente que el AA cuida de mí, es decir: pensad en la cantidad de cosas buenas que hago por mi cuerpo gracias a él. Duermo más, procuro relajarme, me trato bien, como bien, hago deporte. El AA sabe lo que me conviene.

No sé muy bien si hoy he expresado lo que quería al escribir aquí, porque es muy difícil verbalizarlo sin que suene a chorrada new age. Pero es como que he descubierto realmente el tipo de belleza que quiero que la gente vea en mí y no tiene nada que ver con mi piel. Y esto parece tonto o ingenuo, y de hecho a ver cuánto me dura antes de que la desesperación me sacuda de nuevo, pero ahora mismo, en este preciso momento, es genial.

5 comentarios:

  1. Creo que la gente ve en ti tu propia aceptación. A mi me ocurre. Cuando me acepto y veo mis canas y mis arrugas y mis dientes y mis..... Y me digo; vale y que!! Esta soy yo!! las personas que me rodean empiezan a decirme lo bien que estoy y a echarme piropos. Nosotras indicamos a los demás como vernos.

    Besos Marina

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  2. Me encanta.
    Y sí, puede parecer chorrada new age, pero me gusta la receta. Hace poco pasé por una fase de autoaceptación total. De pronto, todas esas cosas de mí en las que pongo tanto esfuerzo en ocultar porque me averguenzan, salían solas a la luz y me decía a mí misma: pues sí, yo soy esa, la que X y la que Y, ¿qué pasa?. Y me partía de la risa, era una liberación. Fue guay, lo malo es que se me ha pasado. Lo bueno es que me la has recordado. Gracias!

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  3. Mopi!

    Aceptar es muy dificil y quince anos no son tantos, podrias no haberlo aceptado nunca.

    Te quiero mil

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  4. La aceptación es el paso más importante de todos, ahora a quererte a ti misma, quererte tú mucho!!! :D (porque guapa eres, desgraciá!!).

    PD.- voy a probar yo también a decirle Te quiero a la del espejo :O

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  5. Supongo que todos tenemos algo, a algún nivel, que nos limita. Pero es muy bonito cuando sientes que no. Y en realidad, es así. La gente que merece la pena mirará más allá, y de casi cualquier cosa ;-)

    Un besote y buen martes!

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