massobreloslunes

lunes, 7 de abril de 2008

Esta mañana iba yo en el bus escuchando los Piratas, tan contenta, cuando una señora desconocida me ha tocado en el hombro.
- Perdona - me ha dicho, cuando me he sacado los auriculares de los oídos -. ¿Quieres que te diga el nombre de una pomada para tu problema?
La he mirado desde mi cara acnéica, despellejada, dolorida y harta.
- No - he dicho.
- ¿No? - parecía sorprendida. Joven con acné recalcitrante, ¿te traigo la solución a tus problemas y la rechazas? -. Es que va muy bien, le ha funcionado a mucha gente.

Y he pensado en los kilos de pomadas amontonadas en el armario de mi baño, en el dinero gastado, en las infusiones, en las limpiezas de cutis, en todo el dolor, el picor, los medicamentos, los efectos secundarios, las miradas al espejo, los "oye, tienes la cara peor, ¿no?". Mientras caminaba hacia la parte trasera del autobús intentando alejarme al máximo de ella, se me han ocurrido muchas respuestas. "Claro, señora, lo que los dermatólogos no han solucionado en 10 años lo va a arreglar usted en 5 minutos". O bien "hoy voy a suicidarme, adivine quién tiene la culpa". Pero en el momento, al mirar la cara regordeta e interrogante de la señora y los rostros ligeramente vueltos de los pasajeros de alrededor, sólo he notado un intenso pinchazo de humillación.

Llevo meses sintiéndome como si andara por la vida con un mapache encaramado a la cara, y sólo agradezco profundamente que la mayor parte de la gente haga como si no se diera cuenta. Así que cuidado con los consejos bienintencionados.

Próximamente, El ultimátum de Euricienta, tercero y último capítulo de la exitosa saga.

5 comentarios:

  1. Se habrá quedado echa polvo la señora... pero uno se arriesga a estas situaciones nada más preguntar.
    Salud/OS!

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  2. Yo le hubiera preguntado, ¿por qué no se la pone usted en el coññño, señora?
    Uy, a mí es que estas cosas me superan, grrrrrr...
    Un saludo!!

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  3. Esto me recuerda a mi amiga María, de la facultad, que también tenía un "acné recalcitrante",y que tenía tal obsesión que estudiaba con un pequeño espejo en la mesa para seguir la evolución de cada grano mirándose cada 2-3 segundos aproximadamente. A ella un vez le dijo una señora en un farmacia :" pero oye, ¿tu te has fijado como tienes la cara? ( a ella, que se sabía con exactitud el número, la localización y tamaño de cada una de sus espinillas). Todo el mundo le daba remedios de lo mas raro y peregrino y ella o los probaba o, cansada asentía pacientemente a las explicaciones de la "bienintecionada-o". Cuál no sería la sorpresa de su padre cuando un día estando en el pueblo, un viejo se les acercó y le dijo que eso se quitaba atando dos palos de nosequé (¿va todo junto?) mata con una cuerda y atándosela alrededor del cuello. María escuchaba muy atenta sus explicaciones (haciéndole incluso preguntas para enterarse con mayor exactitud). Su padre al terminar la conversación, con los ojos como platos le preguntó que si pensaba ponerse aquello y María, claro, le dijo que nó, pero cuando me lo contó me dijo que algunas veces le daban ganas de intentar lo de los palos. Ví a María hace 3-4 años, guapísima sin una sola arruga o marca en la cara. Por cierto que durante la carrera se ligó a un cirujano argentino que estaba buenísimo, era encantador y estaba loco por ella, incluso se fueron los dos a Argentina durante unos años, en pleno brote acneico.
    Al leer tu blog me he acordado de lo de los palos y aquí te lo pongo, aunque seguramente ya te lo habré contado, dada mi capacidad de repetir las anécdotas incansablemente. ¡animo pitu, ya queda menos!

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  4. Creo q la señora no pretendía dejarte mal... si lo hubiera hecho en voz bajita...
    ¿quién sabe si funciona? :)
    ánimooo, Marina, todo pasa:)

    -Paloma-

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  5. Esto me recuerda a una vez que fui a una mercería a comprarme unas medias, y la señora me dijo que tenía unos sujetadores reductores maravillosos. Menos mal que a veces se respirar profundamente y no decirle: Oprimete las tetas tu y deja las mias tranquilas!

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