massobreloslunes: Psycho-killer

jueves, 8 de mayo de 2008

Psycho-killer

Llevo toda la semana con la ansiedad saliéndome por las orejas, como diría mi madre. Estoy mentalmente tranquila pero físicamente hecha una mierda, con una extraña presión entre el pecho y la garganta que me impide respirar. Y eso que medito un montón. Tanto que Mi Querido Ex Novio Funes, que también medita pero menos, dice que en vez de una estatua del Buda, va a hacer una estatuilla de mí en barro y la va a colocar en su cuarto para que le inspire. Qué tío, este Funes. En cualquier caso, parece que meditar me sirve regulero, porque hace un rato, mientras desayunaba pacíficamente mi tostadita y mi colacao complex, he empezado a pensar que podría matar con mis propias manos al Hombrecito De la Posguerra, mi profesor de Educación, si insiste en obligarnos a hacer a mano un análisis de varianza absurdo sobre una de sus absurdas prácticas. A partir de ahí, ha empezado a germinar en mi mente una idea tan estupenda que no sé por qué la cuelgo aquí en vez de venderla a Hollywood y hacerme de oro. Os cuento.

Contexto: seguimos en la línea reivindicativa-dramática de mi última obra de ficción.

La cosa es sencilla. En la facultad de Psicología de la Universidad de Granada ya hace cuatro años que comenzó la experiencia piloto para adaptarse al Plan Bolonia. Como ya expliqué ampliamente en Euricienta, todo es una mierda, los alumnos no paran de hacer trabajos estúpidos y han perdido las ganas de vivir. Entonces, a mitad de curso más o menos, empiezan a sucederse escalofriantes asesinatos. Los profesores de la facultad van cayendo uno a uno, y lo más inquietante es que cada uno muere de acuerdo a la asignatura que enseña.

¿Una chorrada? Pues ahí está Seven. Diría más: ahí está Tuno Negro. Como idea es algo arriesgada, es verdad, pero la pericia de un buen director podría sacarle mucho partido.

Ejemplos:

El profesor de Psicobiología aparecería, lógicamente, muerto en posición de diseccionar su propio cerebro. O quizá se le obligaría a ponerse a sí mismo en el estereotáxico y perforar su cráneo para liquidar sus núcleos cerebrales uno a uno.

Los profesores de Condicionamiento y Aprendizaje serían comidos por las ratas que ellos mismos han entrenado. En otra versión, se les metería en una caja de Skinner gigante y se les darían descargas aleatorias mientras se les obliga a aprender complicados programas de refuerzo y castigo. Siempre se pueden combinar las dos opciones: muerte en caja de Skinner y cadáver comido por las ratas. Tendría que pensarlo.

Los profesores de Memoria, Percepción y Psicología Básica en general se verían obligados a hacer experimentos frente a ordenadores donde los errores serían castigados con descargas de cada vez más intensidad. La escena final de esta parte sería el profesor/a siendo aniquilado por la descarga final mientras en la pantalla aparece, en letras brillantes: "Gracias por tu participación. Que tengas un buen día". Lo de los experimentos daría mucho juego, según la macabra imaginación del guionista; podrían usarse electrodos, polígrafos, absurdos jueguecitos de cartas...

La muerte del Hombrecito de la Posguerra, que da Psicología de la Educación, aún tengo que pensármela. Probablemente le encerraría en una clase de secundaria con veinte alumnos, móviles de última generación y una conexión a Internet, y dejaría que el predecible devenir de las cosas hiciera el resto.

El departamento de Social y Psicología de los Grupos sucumbiría víctima de algún terrible y siniestro juego de rol vivo en el que tendrían que tomar decisiones grupales y hacer atribuciones causales. Sería una mezcla entre "El Método" y "Diez Negritos". Pero no importa qué dijeran, porque al final morirían todos.

A los de Clínica los soltaría en una habitación cerrada con unos cuantos esquizofrénicos sin medicar y/o psicópatas previamente aleccionados. Y a ver de qué les servían ahora los autoinformes y las técnicas cognitivo-conductuales.

Me quedan los de Metodología, Psicometría, Análisis de Datos y todas esas asignaturas tan divertidas. De momento sólo tengo ideas difusas relacionadas con proponer problemas de probabilidad y hacerles sacar bolitas de cajas para decidir quién va muriendo, pero reconozco que es lo más flojo del guión.

La protagonista sería una simpática estudiante de doctorado (yo no; yo sería la asesina) que acaba de llegar a la facultad y se ve dividida entre su lealtad a la alumna que hace poco que ha dejado de ser y su deseo de luchar por la justicia y la paz. Va desvelando poco a poco el misterio, pero al final de la película también muere por un certero golpe con su propia tesina. No sé cómo acabaría el guión, pero probablemente la asesina extendería su radio de acción a políticos y ministros de educación y acabaría ella sola con el plan Bolonia.

Bueno, me queda mucho para alcanzar la compasión y la ecuanimidad, pero creedme que me he desahogado bastante.

5 comentarios:

  1. Diría más: ahí está Tuno Negro.

    :D


    Yo le metería un poco más de intringulis. Así como que la doctoranda (que ya no es estudiante, hombrepordios, no aprendemos nunca!) es en realidad la asesina... pero cuando aun era estudiante de carrera, en plan dualidad espacio-temporal y esas cosas que nadie entiende. Se pone un final de esos de te puedes imaginar lo que quieras que a mi me da pereza, y listo.

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  2. Coincido con Neikos... esos finales abiertos provocan cómicas discusiones cuando sales del cine a echar las cañitas de rigor...
    O siempre puede acabar con la escena del perro mirando con cara de intriga, como aquél guión que Homer le propuso a Mel Gibson.
    Salud/OS!
    PD: Y no te agobies. No vale la pena reventar por los putos "factores externos". Yo cuando me agobio, respiro hondo, y en plan "MakiNavaja" digo... "le den pol culo a tó".
    :)

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  3. Me gusta lo de que la doctoranda sea la asesina... a lo mejor podría tener doble personalidad, para dar aún más intríngulis psicológico al asunto. Ella misma prepara los crímenes y se sabotea porque la criminal conoce a la investigadora pero no a la inversa.
    El final abierto está bien, lo que pasa es que ya sabéis que a mí me gusta dejarlo todo bien atado... sobre todo cuando se trata de acabar con el plan Bolonia xD Es que es una mierda. Esta mañana, nada más llegar a clase, me han dicho que tengo que hacer una maldita exposición oral con maldito power point para mañana. Así normal que tenga ansiedad. Ya lo dije una vez, lo raro es que no me haya dado un ictus.
    Bueno, paro ya que esto parece otro post.
    Besitos y gracias por comentar!!

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  4. Qué suerte que acabé la carrera antes de este plan ...

    Si que debe ser duro si te hace imaginar estas cosas!!

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  5. Muy bueno, niña, realmente bueno. Yo también habría exterminados a casi todos los catedráticos de mis tiempos. Entonces no pensé cómo, pero me has dado alguna idea... aunque, como todos eran matemáticos, no sé si las integrales, las ecuaciones diferenciales, los espacios de Hilbert o lo números primos habrían conseguido acabar con ellos. Quizás el último teorema de Fermat, la conjetura de Gauss o la de Goldbach.

    Un abrazo,

    Miguel

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