La mayor mentira que puedes contarte nunca es «no me hace falta escribirlo, me acordaré».
Kevin Kelly
Hace ocho días terminé, por fuckin' fin, mi One Line a Day Diary.
La idea del OLADD es escribir todos los días un par de frases sobre lo que te ha pasado, lo que has aprendido, qué has hecho, etcétera. Cada página del libro contiene los huecos correspondientes a cinco años en esa misma fecha, para que puedas decir «hace dos años, tal día como hoy, estaba yo haciendo X», que es una frase muy así como de señora antigua, pero que mola.
Digo que es un diario del mal porque cualquiera pensaría que tardas dos minutos y que no es problema escribirlo, ¿verdad? NO. ERROR. Llevo cinco años sufriendo la pereza extrema de todas las noches, antes de acostarme, rellenar el OLADD.
Al principio no era tan terrible, porque solo tenía el mío. Más adelante, tuve la osadía de comprar uno para mi hija, así que llevo tres puñeteros años y medio rellenando no uno, sino dos OLADDs todos los puñeteros días solo por no tener huecos más tarde.
En ocasiones, lo confieso, hago trampa: paso varios días sin escribir y luego lo relleno de memoria. En el pecado, no obstante, llevo la penitencia, porque si hay algo peor que rellenar un día del OLADD es tener que completar varios días seguidos. Te frustras porque tu memoria ya no es lo que era y tienes un espacio en blanco en tu mente tal día como antes de ayer. Te mueres de sueño y quieres acostarte, pero el OLADD te reclama como un amo inclemente.
Por fin, el día de mi cumpleaños, se terminó una de las condenas. Todavía tengo el OLADD de mi hija, y si acabo por quedarme embarazada otra vez, que está por ver, tendré que mantener otro por aquello de que el segundo o segunda no se sienta desplazado nada más nacer. La idea me horroriza.
Por increíble que parezca, estuve muy, muy cerca de comprar otro OLADD cuando se me acabó el primero, pero luego pensé: no. En lugar de eso, volvamos a Más sobre los lunes. Es la cosa más estúpida del mundo no hacer algo que te da tanto placer, y quizá el miedo a no recordar los siguientes años de tu vida te lleve a ello.
Hay algo de verdad. Estoy aquí por miedo a olvidarme, a que se me pase la vida sin darme cuenta de qué hacía en ella. Es una gran mentira que nos acordaremos. Cinco años escribiendo el maldito OLADD me han hecho darme cuenta de que se te olvida todo, hasta lo que ocurrió antes de ayer, hasta eso tan gracioso que decía tu hija todos los días y que pensabas que nunca abandonaría tu cerebro.
Así que aquí estoy, en la enésima repesca de este blog, tratando de no mentirme a mí misma y de no olvidarme por el camino.

