¿Cuántos blogs nuevos se abrirán cada día? Y de todos esos, ¿cuántos aguantan más de una, dos, cinco, diez entradas? Alguna vez he pensado en cambiar de dirección y hay un montón que ya están cogidas y que no tienen más de dos post. Que, por otra parte, si pillas una dirección chula y luego no escribes, déjala libre para que la aprovechemos los demás, especie de egoísta de las ideas.
Ya he dicho que mi blog me encanta, y entre otras cosas me gusta el simple hecho de haber sido capaz de mantenerlo. No ha sido fácil. Ha habido épocas de desmotivación, marrones con familiares, amigos y ex novios, dificultades con la conexión a Internet, ausencia de comentarios en post que a mí me parecían maravillas de la literatura contemporánea... y un largo etc.
Escribir un blog, además de mantenerte en movimiento, te enseña a ser desapegado. Es un ejercicio de generosidad. También es peligroso, porque no deja de ser una ventana al mundo. Ya lo he dicho alguna vez: los que defienden que escriben el blog para ellos mismos mienten como perras. Si fuera así, escribirían un diario. Si escribes un blog quieres que en algún momento te lean: quieres contactar.
Si tuviera que darle un solo consejo a alguien que va a empezar a escribir un blog sería el siguiente: si no quieres que alguien lea algo, no lo escribas. No importa que intentes esconderte detrás de un seudónimo. La blogosfera es enana. Un comentario o un enlace te pueden delatar. Así que si escribes algo sobre alguien, tiene que ser porque si lo leyera podría fastidiarte, pero lo soportarías, y esa persona también podría soportarlo. Seguirías adelante con tu blog porque quieres escribir y eso es lo más importante para ti. Desde que tengo presente esa regla no he vuelto a tener movidas con gente por el blog. Sé que los que me quieren, en general, tienen que apencar con lo que hay aquí escrito, porque he puesto en una balanza lo que significa para mí publicarlo y lo que significaría que lo leyeran y gana lo mío.
(Esto no quiere decir que no esté dispuesta a retirar nada de lo que hay aquí, o que piense que nunca voy a volver a herir a alguien escribiendo. Soy falible pese a mi genialidad intrínseca).
Otro consejo importante es: resiste. No importa que le des igual a todo el mundo. No importa que te parezca que otros blogueros sean mucho peores que tú y les lea media España y parte de Sudamérica. No te preocupes de los demás. No te preocupes de los comentarios, ni de los seguidores, ni de las visitas. Resiste. Debe de ser algo que disfrutes mientras lo hagas, e igual que debes estar dispuesto a que te lea todo el mundo, debes estar dispuesto a que no te lea nadie.
¿Más consejos? Comprométete. Con el blog y con lo que sea. Si empiezas un blog y quieres que te lleve a alguna parte, tendrás que resistir más allá de dos, diez o hasta cien entradas. Igual que si empiezas a dibujar o a escalar. Mira que a mí me cuesta, porque yo soy de las que empieza con algo, se entusiasma y luego se harta... pero J. me lo dijo una vez, y tenía toda la razón: no sirve hacer un taller de fin de semana y dedicarte a otra cosa. Para que algo te sirva debes comprometerte y profundizar. Escribir entradas buenas y entradas de mierda, unas más graciosas, otras más tristes, liarla a tope y tener que borrar post porque tu madre o tu novio se han cabreado contigo y no te hablan.
Y ya está. Poco más. Escribir un blog es mucho menos inofensivo de lo que parece al principio, y mucho más importante. Aunque sólo sea porque hace falta valor para dejar constancia de tu experiencia en palabras escritas, y porque todo lo que implica relacionarse con humanos tiene el peligro de terminar hiriendo. Las personas se quieren y se hacen daño, me dijo una vez mi amigo A., el que ya no me habla. Sucede, ya está. Qué le vamos a hacer. Las palabras no son inocuas y hay que vivir con ello. Pero si esto de escribir te importa de verdad, si tienes dentro la llama que te hace querer sacudirte las emociones por las puntas de los dedos en dirección a un teclado Qwerty, encontrarás la forma de sacar la cabeza por el otro lado, tomar una bocanada de aire y seguir adelante. Seguirás posteando. Seguirás escribiendo.