massobreloslunes

lunes, 28 de noviembre de 2011

Por eso me quedé soltera, V: La pasión

Hoy estaba yo durmiendo la siesta y soñando literalmente con escalar, es decir: soñando con la vía frente a mí, con el musgo verde que cubría la roca donde trepé ayer, con la manera de agarrar los cantos y las regletas y los bidedos y con que me caía justo al final. Luego luchaba con el despertar, porque emerger de las siestas de invierno me cuesta tela, y pensaba en la muerte, porque a esa hora es cuando me vuelvo consciente de mi mortalidad, no sé por qué.

Y entonces se me ha ocurrido: "encuentra algo que te apasione y hazlo", así rollo consejo para el blog nuevo. Todos deberíamos vivir momentos de gran pasión, aunque sea dosificados en una vida estable de persona sensate. Todo el mundo debería sentirse así en algún momento: echarse una siesta tranquila en el sofá chaiselonguero y descubrirse soñando con algo tan absurdo y friki como un trozo de pared.

A mí me gustan los tíos que se apasionan por cosas y el tipo de amor puro y extraño que generan por ellas. A MQEN le encanta la música, y no os creáis: es un puto coñazo. Me traía aburrida siempre con los discos de rock sinfónico que empezaban con temas instrumentales de veinte minutos. Aun así, era bonito. Me gustaba caminar por el campus de la Autónoma oyendo los discos que él me grababa, porque aunque no entendía nada pensaba: ésta es su sensibilidad, con esto vibra él. Era como escuchar su corazón.

También es verdad que no creo que sirve cualquier pasión. Hola, Marina, soy un apasionado de la filatelia, ¿te seduce eso? Pues mira, no, la verdad. Coleccionar sellos me parece una chorrada tamaño jumbo. Me seducen las pasiones así sexys, como el dibujo, o la montaña, o el piano; que pueda hasta cierto punto entender, supongo, y compartir. Porque me encanta pensar que alguien puede tener un amor tan intenso y tan ensimismado como el que tengo yo, por ejemplo, con escribir. Que exista algo en su vida que le consuele y le ayude tanto y, sobre todo, que se involucre con algo. Que piense que las cosas importan.

Hay que tener cuidado, claro, porque las pasiones tienen como grados de ser molestas. Un poner: un tío apasionado por los sellos será un rollo, pero a ti sus sellos te dan igual. Ni siquiera ocupan mucho espacio en casa. Ahora júntate con un tío apasionado por tocar un instrumento y aguántale ensayando horas y horas. O que tu maromo/a se flipe con escalar, a ti te la pele y ahora tengas que aprender a asegurar y pasarte los fines de semana en el campo, sentada en una piedra, oyendo hablar de pasos y de agarres y maldiciendo el día en que tu churri topó con esa adicción del Averno.

Porque es difícil entender a un apasionado, las cosas como son. Requiere grandes dosis de paciencia, respeto y buen humor. Requiere aceptar que su pasión es importante para él y es parte de lo que te enamoró. Lo ideal, claro, es que compartáis eso y que los dos vibréis con lo mismo, pero si no sucede tendrás que intentar comprender su pasión desde la tuya; si la tienes, claro. Quizá el verdadero problema lo tengas si es a ti a quien le falta.

Por último, que me disperso y tampoco estoy llegando a ninguna conclusión redonda y potente, real life story. Sábado por la mañana, día de escalada. Kpot y yo estamos desayunando en la venta de la Barca de Vejer de camino a San Bartolo. Entonces aparecen el Cabesa, al que llamamos así porque le dice a todo el mundo "cabesa", con su novia, que también va a escalar. "¿Os vais a venir al Mosaico?", les preguntamos. El Mosaico es uno de los sectores más famosos de la zona, donde grabé los vídeos de este post. "Qué va, cabesa", dice el ídem. "Me voy con Maribel a los sectores fáciles para enseñarle a escalar".

Los dos entran en el bar a pedir y el Kpot, que es una persona brutalmente apasionada con la escalada a un nivel cuasipatológico, se queda pensativo, rascándose la cabeza con la mano mientras fuma tabaco de liar.
- ¿Sabes qué? - me dice -. Me dan envidia estos dos. Pero no como pareja, no sé. Me da envidia él. Porque va a echar un día de escalada de mierda, ¿no? Ahí en las vías fáciles con su piba, enseñándole lo básico, sin apretar ni nada. Pero a él le compensa. Y eso es bonito.

Nos quedamos los dos reflexivos y meditabundos, supongo que preguntándonos, hasta cierto punto, si el amor a lo mejor es patrimonio de estas personas. De las que pueden vivir un día sin su pasión porque tienen otra más grande. O preguntándonos si somos ese tipo de personas, si hay algo de esa generosidad dentro de nuestros corazones exagerados. Preguntándonos, en general, que el Kpot y yo pensamos mucho. Imaginando, o al menos yo, que nos toca ese tipo de amor, mientras tomamos molletes con aceite de camino al Mosaico.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Onicoterapia II

Así que últimamente llego a Cádiz los domingos así guay, con las endorfinas por las nubes, toda contenta y satisfecha de mis días de escalada. Hago el parte de lesiones: me duelen los dedos, por las malditas regletas de la vía que he estado probando hoy; me duelen las rodillas, porque me sigo dando golpes cuando me aturrullo; me duelen las yemas por la roca abrasiva de San Bartolo y los filos cortantes de Benaocaz. Me duelen los hombros de apretar, el cuello de llevar mi cuerda nueva, los pies de los gatos. Esto NO puede ser sano, me digo.

Entro en mi casa, cierro la puerta y saludo, "hola, casa". Cada uno tendrá sus rituales de domingo, y pienso en IA llegando tarde en la furgo y poniendo la lavadora. Qué limpito y qué apañao eres, IA: desde aquí te lo digo. Yo llego, tiro las cosas sobre la cama y abro el ordenador. Sacio un poco el mono de blog-facebook-chorradas y me pego una ducha espectacular, lavándome la cabeza con las muñecas porque, ya lo he dicho: me duelen las yemas. Friego los platos del desayuno, que me los he dejado sucios con las prisas de salir siempre tarde. Ceno los restos de la comida del mediodía, que ya sabéis que los escaladores no comen. Después quizá deshaga la mochila (quizá no) y por último me pongo a escribir.

Entonces me miro las manitas. Si os pensáis que por escalar me pinto las uñas menos, estáis en un error. Lo que pasa es que ahora he creado un ciclo del pintarse las uñas que voy ajustando a mis entrenamientos en el roco y a las salidas de escalada y consigo estar medio presentable casi todos los días. La manicura del domingo es fundamental, que se me ha caído la mitad de la pintura de tanto apretar. Echo un ojo a mi estante de esmaltes y elijo uno así como intuitivamente, desde el corazón. A veces pienso en qué me voy a poner al día siguiente, pero normalmente elijo más la ropa en función de las uñas que al revés.

Hoy sí, hoy pienso que mañana me voy a poner el vestido morado hippie granadino o quizá la falda negra con las medias moradas. Lo que sea, pero falda: los lunes de otoño es más que necesario enseñar las piernas. Así que me voy a pintar las uñas del morado nuevo que me compré en el Mercadona, que no sé por qué pero pinta mal, como raruno, pero con un par de capas no queda mal. Me quito el esmalte viejo, corto y limo las uñas muy muy bien para no arañar el martes las presas del roco y me pinto con destreza. Algún día os contaré los secretos de la vida para no salirte cuando te pintas las uñas y haré mucho bien a la humanidad.

Y en esa pintada de uñas nocturna hago mi ritual, mi pequeña transición. Del domingo al lunes. Del finde lleno de libertad y aire y amigos y vías al lunes lleno también de vida, también de otra libertad, de otro aire (calefacción) y compañeros y pacientes. Me escuece el quitaesmalte en los arañazos de las manos, pero en cuanto puedo ver mis diez uñas pintaditas pienso: ya está, ya soy una dama otra vez y ya estoy lista.

Que venga el lunes, si se atreve. Tengo una falda, unos tacones, unas manos divinas y todo un blog que gritan que no me da ningún miedo.


PD: Os cuelgo otro vídeo de mí escalando, hu ha. Porque sí, así de forma gratuita.

sábado, 26 de noviembre de 2011

El mal menstrual

Queridos y sufridos lectores:

Hoy os voy a hablar del ciclo menstrual. Esto quiere decir que todos los que no queráis leer sobre el tema, tenéis todo el derecho del mundo a cerrar la página y esperar a mañana.

¿Por qué? Os preguntaréis. ¿Por qué Marina quiere hablarnos de sus ovarios? Pues porque creo que la gente, y más concretamente los hombres, deben saber a qué clase de fuerza de la naturaleza se enfrentan. Creo que el tema de los ciclos menstruales no está lo suficientemente extendido y tratado, y es mi obligación como persona y como mujer que el mundo lo sepa y pueda entendernos.

Yo antes tenía la regla cada eclipse solar completo, por aquello de que mis hormonas estaban locas y se dedicaban a bailar la conga por mi torrente sanguíneo, generando poliquistes en mis ovarios, taponando mis folículos y en general haciéndose las longuis respecto a su función corporal. Era bastante divertido, por la incertidumbre. Una vez tardó tanto que pensé que me había quedado preñada y que encima no podría saber quién era el padre, porque en el tiempo que había durado ese ciclo me había dado tiempo a conocer carnalmente a varios maromos. Mis amigas empezaron a llamarme tita Marina y al final Aran (que el Cielo la guarde) me compró un predictor, que me hice en mi casa mientras mi tía gritaba desde el piso de abajo: "¡Pues yo que tú no lo tendría, que luego los niños agotan!".

Luego empecé a tomar la píldora y aquello era una maravilla. Sabía cuándo me iba a bajar la regla, podía calcular los encuentros con mis novios a distancia y si se me retrasaba un solo día me podía poner nerviosa y comprarme predictors. Es cómica la cantidad de predictors negativos que me he hecho en mi existencia sin tener motivos fiables para creer que estaba preñada. Creo que como siempre he estado en fase de tener el reloj biológico a tope, me hacía un poco de ilusión pensar que estaba embarazada. Ahora concretamente no quiero tener hijos ni en pintura, pero como tampoco tengo contacto carnal con maromos, pues esos problemas que me quito.

Después dejé la píldora y volvieron los ciclos de eones de duración. Peeero empecé con la paleodieta y el deporte y ahora resulta que debo de haber regulado mis hormonas, porque soy puntual como un reloj. Puedo predecir cuándo me va a bajar la regla. Eso me da una sensación de funcionar bien bastante agradable. Por desgracia, el Acné del Averno permanece y se carga mi teoría de que todo es hormonal, pero menos da una piedra.

Y ahora, con veintiséis años, he descubierto el horror verdadero: los ciclos menstruales. Porque resulta que yo no soy una sola persona todos los días del año, no. Soy por lo menos cuatro. A saber:

1: La Marina normal: comienza cuando acabo de terminar con la regla y dura como dos semanas y media. Es una chica dulce, tranquila y mesurada. Se siente ligera, come sano, se raciona adecuadamente el chocolate y piensa que el mundo es un lugar feliz. Está soltera y le gusta, porque sabe que el amor llegará en su momento y que mientras tiene que aprovechar. Esa Marina me encanta, peeero en breve llegará...

2: ...la Marina Presíndrome Premenstrual: aparece una semana-diez días antes de la fecha prevista para que te visite tu amiga la de rojo. Es una Marina que, sin saber muy bien por qué, empieza a tener un montón de hambre, preferentemente de chocolate, a sentirse hinchada y rara, a no encontrar su lugar en la vida y a pensar que se le ha vuelto a escapar esa felicidad difusa que estaba conquistando. Hasta que mira el calendario y se da cuenta: no es que esté deprimida, es que ya queda poco para que llegue...

3: ...la Marina SPM: esa Marina llega tres días antes de la regla y no es una persona. Es una criatura desatada que funciona a base de carbohidratos y chocolate, que odia a la Humanidad, que dice palabrotas mientras conduce y que se acurruca en posición fetal en su camita queriendo tener novio. Esa Marina no es mi amiga y no me cae nada bien. Y lo peor es que cuando desaparece es para dejar paso a...

4: ...la Marina menstrual: se siente enferma y flojita, quiere que alguien la abrace todo el rato y tiene dolor de riñones. Su mejor amiga es la bolsa de cereales para el microondas, que se va rulando entre la panza y la espalda. Está hinchada como un balón y va por ahí derrochando autocompasión y miseria física. Subsiste a base de espidifén y no puede entender cómo un cuerpo tiene que pasar por eso una vez al mes.

Y ese es el plan durante AÑOS Y AÑOS, doce-trece veces al año, todo para no saber siquiera si en este mundo cruel alguien va a querer tener descendencia conmigo. No hay derecho. No hay derecho a que una tenga miedo a haberse vuelto ciclotímica para descubrir luego que es una marioneta en manos de sus hormonas. Todo esto debería conocerse y regularse, para que en nuestros días/semanas pochos se nos redujera la carga laboral, se subvencionara el chocolate y se nos alquilaran gigolós cariñosos. La vida no es justa.

Y con este post tan instructivo, me voy a meter en la cama. Y no os voy a decir en qué fase estoy ahora, que lo que me faltaba ya era que mis lectores estuvieran al tanto de mi ciclo menstrual, que pasamos la barrera de la intimidad y entramos directamente en lo preocupante.

Conceptos raros de mi mente, I: Guapos que me aberran

Hoy me he dado cuenta de que en mi vida existen dos tipos de guapos: los guapos que me encantan y los guapos que me aberran. Seguro que te ha pasado: ves a un tío que es tan guapo que es "demasiado perfecto", y que te da como grimita. Por cierto, que una vez leí que eso sólo nos pasa a las tías: nunca oyes a un tío decir "es que es como demasiado perfecta".

Hoy, por ejemplo, iba yo en mi moto camino de la estación de tren de cercanías. Me he parado en el semáforo que da a la Avenida, frente al hotel Barceló. Entonces se ha colocado junto a mí un ciclista. Era joven, probablemente un par de años más que yo, y tenía una piel tan perfecta que parecía que llevaba maquillaje. Me he fijado en su pelo rubio, largo y liso, recogido en una coleta descuidada detrás de los hombros. Clavaba los ojos azules en el tráfico de la Avenida mientras esperaba a que el semáforo se pusiera en verde.

"A mí no me la pegas", he pensado. "Eres guapo como un dios del Averno, pero a mí no me la das, chaval, porque yo me conozco a los de tu tipo como si los hubiera parido. Para empezar, ni muerta salgo yo con un tío que tenga el pelo más liso y más rubio que yo. Eso es así. Y además, esa coletita, colega. Que yo tengo el pelo largo, y esa coletita así, con esos mechones saliendo por delante, NO es cómoda. Esa está muyy estudiada. Ya te imagino, maromo, mirándote en el espejo de tu casa y calculando qué porcentaje tiene que quedar dentro y fuera de la gomilla para que resalten tu mandíbula marcada y tus afilados pómulos. ¿Y esa bici rollo antigua? ¿Dónde te crees que estás, en Florencia? Y el roto en los vaqueros, y los bajos remangaditos... por favor, que el Corte Inglés ya no va a ficharte para que le hagas de modelo. Te crees muy guapo, ¿no? Pues que sepas que eres lo peor y no te tocaría ni con un palo."

Y todo esto en el tiempo que dura un semáforo. Verídico. Luego el chaval me ha mirado y ha debido de flipar con mis ojillos llameando detrás del casco, y entonces me ha salido la vena compasiva y he pensado que seguro que a pesar de ser tan mono también sufre, y que gastará una pasta en champú de camomila y que le entiendo.

Para terminar, me pregunto si debería archivar esta entrada en "Por eso me quedé soltera". Que al final entre los feos, los gordos, los guapos que me aberran, los que no escalan y los que pasan de mí, el número de potenciales maridos míos que viven ahora mismo en el planeta debe de ser más o menos de dos, a lo mejor uno está en San Francisco y el otro en Bali y cualquiera se pone ahora a buscarlos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Aquí tenéis a la criatura

Queridos todos:

Aquí está el blog nuevo con su primer y flamante post. No tenía muy claro por dónde empezar, y al final he dejado cualquier cosa.

Antes de que me acuséis de antidemocrática, o de para qué colocas una encuesta si al final le vas a llamar al blog como te salga de los huevos, os explico. He estado muy a puntito de quedarme con el título de "La felicidad subversiva", porque en realidad me gusta y es como sugerente, y porque dado que mi intención oculta es convertirme en un best seller de Internet como Paulo Coelho (pero por Internet) estoy a favor de hacer lo que decidan las masas. Pero resulta que esta semana me he dedicado a votar por "Psicosupervivencia" desde todos los ordenadores de mi curro, con lo cual los resultados están un poco alterados. Y he pensado: Marina, corazón, si a ti te gusta ese título pues pónselo, que para eso el blog es tuyo.

Una vez hecha esta aclaración me voy a dormir, porque me va a estallar la cabeza de escribir intentos de post inaugurativos.

Nota: Prometo mejorar el diseño del blog. Con las plantillas de blogger y tal, no os esperéis gran cosa. De momento a escribir, que es lo prioritario.

Felicidad. O algo.

Hoy no ha venido mi tutora, así que he dedicado la mañana a ocultarme tras la puerta semientornada de su despacho, preparar la sesión clínica que tengo en diciembre y escribir. Intentaba comenzar el blog nuevo, pero no termino de encontrar el tono para el primer post. Reflexionaba sobre la felicidad, sobre qué tiene de subversiva, sobre qué creo yo que puedo aportar al ya saturado mundo de la psicología de andar por casa y la autoayuda medio coherente.

Ahora acabo de llegar a casa después de una cena demasiado opípara con la gente del roco. Estoy bebiendo agua con sal de frutas a sorbitos lentos, a ver si consigo hacer lo suficiente la digestión como para no tener pesadillas. Me pregunto qué es la felicidad, por qué soy yo aceptablemente feliz y qué puedo hacer para transmitir eso a los demás.

Hace poco colgué en mi cuarto un tablón de anuncios para colocar fotos, poemas y chorradas varias. Escribí con tiza en la parte superior "No hay mañana", que es una frase que me encanta y que he puesto de moda entre la rockypandi (nombre que da mi R mayor a mis amigos de la escalada) para ser aplicada en la roca y en la vida.

Y he pensado que últimamente, cuando me voy a dormir y leo la frase que está escrita en el tablón pienso "Sí que hay un mañana, y es genial". Me acuesto después de un día bueno y sé que al día siguiente me espera un día bueno. Hoy he trabajado, he escuchado a un paciente interesante, he hablado de zapatos con mi tutora. He comido paleocrepes de coco y boniato muy, muy ricos, he cogido el tren para Puerto Real y me he pegado una minisiesta con las Lecciones Express del Guerrero de la Roca abierto en el regazo. Después he entrenado razonablemente duro, me he ido a tomar café con el Kpot y hemos pasado como dos horas seguidas encadenando absurdeces y riéndonos sin parar. Luego hemos ido a casa de Ara, hemos cenado cosas super ricas y ahora estoy aquí, escribiendo, que lo que más me gusta hacer en el mundo.

De eso van mis días ahora. Los puedo mirar uno a uno sin desear grandes cosas ni aspirar a metas lejanas. Simplemente, mis días están llenos de cosas buenas. Eso es más o menos mi felicidad. Eso es lo que aspiro a transmitir. Porque cuando uno tiene mucho, repartir lo que pueda es una obligación moral.

Espero encontrar pronto el tono del primer post y poner en marcha el blog. Mañana quizá no, que curro todo el día, pero pronto, pequeños, muy pronto.

lunes, 21 de noviembre de 2011

50000 momentos, o más

Queridos: He tenido una idea de estas que parecían geniales en mi cabeza pero que se me ha ido un poco de las manos...

El tema es que ya hemos pasado las 50000 visitas y yo os quería dedicar una entrada. Pero así medio personalizada y tal. Con un breve comentario sobre cada uno de vosotros o, por lo menos, sobre los que participáis con relativa frecuencia.

Pero ¿con qué tiene un problema Marina? En efecto, con la brevedad. Así que me ha salido una cosa monstruosamente larga, con recuerdos de cuando no había sol y personitas que casi había olvidado.

Así que el procedimiento para leer este post es sencillo: buscad vuestro nombre/nick. Lo he puesto en negrita y todo para que sea más fácil. Leed el mensaje asociado. Conmovéos y pensad que soy genial. Pasad del resto, porque está lleno de alusiones personales supercargantes y porque de verdad, me ha quedado todo como muy, muy largo.

Seguro que me dejo a alguien. No he seguido ningún orden en particular. Si me olvido de alguno, lo siento, pero mi memoria tiene sus limitaciones y además me caigo de sueño.

Ahí va:

PARA MIS LECTORES, QUE SON AMOR

- Daltvila: me gustan mucho tus comentarios dulces y mesurados. Imagino tu manera de escribir como lenta y precisa, así en salones bonitos con tazas de té. Y siempre me entran ganas de llamarte Dalt, pero me contengo porque igual no te mola.

- Speedy: Me haces mucha gracia, contadora de cosas. Intuyo que tienes una relación con la escritura parecida a la mía: si no se escribe no vale ni se vive igual. Tus comentarios son breves pero acertados, y tus post surrealistas sobre tu manera de salvar el mundo siempre me sacan una sonrisa. Eres de estas blogueras con las que intuyo que me llevaría muy bien en la vida real.

- Primaveritis: me encantas, punto, a pesar de las corrientes de gente criticona que te han salido últimamente por el blog. Que digo yo, que para criticar por qué coño te leen, pero bueno. Te decía que me encantan tu frescura y la manera muy tuya que tienes de escribir y de vivir la vida. Estás super loca, pero me tienes enganchada, y me honra tenerte entre mis lectoras.

- Pab: tienes un montón de talento y eres un bloguero con solera, de estos que también me hacen sentir orgullosa cuando veo un comentario tuyo. Y el título de tu blog me parece muy, muy grande. Nunca olvidaré aquella entrada tuya sobre el Partido de la Gente que Echa de Menos Algo y No Sabe Bien Qué. Tendrían que haberse presentado a estas elecciones, qué quieres que te diga.

- Silvia: empece a leer tu blog el otro día y me quedé sorprendida, ¡escribes muy bien! No te comento porque soy floja, pero me iré pasando por allí.

- Guarismo: no tengo claro si sigues apareciendo, pero me encantó conocerte cibernéticamente y en persona. Me parece mágico poder entablar una relación literaria entre dos personas tan distintas en edad y condición como tú y yo. Espero que estés disfrutando de tu jubilación y que nos veamos pronto en el hermoso jardín de Villalejos. Te recuerdo cuando voy a las playas de tu Cái.

- Fuckowski: Yo creo que ya no me lees, pero siempre fardo de que un bloguero famoso me agregó al Messenger, se tomó un par de Guinness conmigo y me regaló firmadas dos ediciones de su libro. A ver si nos damos el toque cuando vaya a Málaga, aunque teniendo en cuenta que hace meses que no veo ni a mi familia, está la cosa regular, no te voy a mentir.

- Ciudadano: disculpa de nuevo el plantón post DDM y gracias por tus comentarios, que emiten metta a un volumen altísimo incluso a través de la web. Puedo prometer y prometo que te voy a llamar la próxima vez que vaya a Sevilla. Creo que ahora mismo estás haciendo un curso, así que espero que sigas radiando buenas vibraciones para esta bloguera ligeramente desviada del camino.

- Anónimo76: me gusta el toque que le das al blog. Ese punto de cinismo mezclado con me hago el interesante mezclado con en el fondo te aprecio Marina porque eres amor me hace mucha gracia. Te agradezco tus opiniones, que suelen ser tan jugosas como acertadas, y te comunico que circula entre mis conocidos 3D la hipótesis de que estás desplegando una lenta estrategia de seducción hacia mí. Whatever; mola tenerte cerca.

- Señor K.: sus comentarios, como sus escritos, se caracterizan por lo breve y lo incisivo, y me suelen poner una sonrisa en la cara. Y aunque nos veamos con la frecuencia de los eclipses totales de sol, ya sabe que le aprecio y que no olvido eso que escribió un día sobre mi belleza trigueña y mis preciosos pies.

- Aldery: también me alegro siempre que leo un comentario tuyo, aunque la dirección secreta de tu blog se me olvida sistemáticamente, soy el mal. De mayor quiero ser como tú para salir siempre bien en las fotos y ser increíblemente lista y adorablemente friki. Y me acuerdo de ti cuando hago ensalada con patatitas y cuando tomo espidifén para el dolor menstrual (qué profundo todo).

- Coseta: tus fotografías me hicieron comprarme una réflex. Me saliste cara, cabrona. Eres una artistaza y me encanta tu mirada, y me hace mucha ilusión cuando te veo aparecer por aquí. Ah, y el Facebook me sugiere que sea tu amiga, no sé por qué misterioso y torcido mecanismo de adivinación.

- Alex: a ti qué te voy a decir. Que encontraste el botón de invitar a cañas y lo pulsaste pero bien :) Ya en serio, primor: gracias por aparecer y por la enorme ración de vida que inyectaste en mi vida. No se me dan bien los adioses eternos, así que me alegro de poder seguir disfrutando de lejos de la increíble personita que eres, aunque sea vía "me gusta". Molas mucho, moreno, y espero poder volver a escalar contigo alguna vez, que te voy a montar yo las vías y vas a flipar con mi colocación de pies.

- Neikos: cuando veo en el Revolvermaps que me has visitado desde Illinois me entra una alegría muy tonta. Quién iba a imaginar cuando nos conocimos a la entrada del museo Picasso que en unos años estarías viviendo las Américas con tu preciosa familia propia. Enhorabuena y te debo un mail, lo sé. Y gracias por los ánimos, en serio.

- Dani Atún: Siempre digo que es Funes, pero en realidad pienso que mi mayor fan eres tú, que cuando empezaste a leerme escribiste algo como que mis cuentos te habían tocado el alma. Me acuerdo de ti cuando escucho Solitary Shell. Me gustaban nuestras conversaciones, tus buenos días por el chat y escuchar tu acentillo granaíno por el Skype. Lástima de comunicaciones Niza-Cádiz, pero bueno; todo se andará.

- Andrés Almohado, como te llamaba J.: No sé si me lees todavía, pero que sepas que si empecé el blog fue por ti, cuando en casa de Josy, la noche aquella que comimos tiramisú y que Nacho y yo nos hicimos mimitos en el suelo de su cuarto, me dijiste que tú tenías un blog. Y yo pensé: si el pelanas este tiene un blog, yo también puedo. Eres lindo y curioso, y me encanta tu forma de encarar el amor y vivir la vida. Y no pierdas la esperanza, que cualquier día nos cruzamos solteros por ahí y nos damos un homenaje.

- Angeloso: ver aparecer tu mail en la bandeja de entrada hace ya muchos meses me alegró un día pocho y una época tonta. Será por tu apellido. Saber que te vas a meditar por haber leído este blog me pone todavía más contenta. Ya me contarás.

- Tatiana: espero que tu hija esté mejor y haber ofrecido un poquito de consuelo en este camino solitario y frustrante que son las dermoenfermedades.

- Tiklia: el comentario que dejaste en el post de "Fuerte" lo vi hace unos días por casualidad y me tocó el corazón, en serio. Y cuando pienses en "qué haría Marina", la respuesta muy probablemente sea: "Marina se encogería de hombros, comería chocolate y pensaría en cómo va a escribirlo en el blog".

- Funes: gracias por ser y por recordarme la compasión y las cosas buenas. Si algún día escribo una novela, la razón número dos será porque quiero que la leas tú. Que, por cierto, tienes en tu poder la Novela Física o Química y creo que te has olvidado, o te ha parecido tan terrible que la estás omitiendo, no lo tengo claro. No te digo más cosas porque tú ya lo sabes.

- Els: eres un angelito, lo sé por esos huecos que te salen detrás de los hombros, justo donde te van a colocar las alas en la próxima reencarnación. Eres one of a kind y te agradezco que estés en mi vida. Y me encanta identificar tus comentarios por la palabra Mopi, y también tu identidad secreta y generosa de Catsaver.

- PK: No te voy a alabar más, que ya cansa, ¿no? Va, eres genial y me he comprado un jersey a rayas verdes y negras que me recuerda mucho a ti y me da buen rollo.

- Aran: lo voy a dejar para tu post homenaje, ¿vale? Pero que te quiero, te quiero tela, que ojalá pudiera estar más cerca para darte todo el cariño que sé que necesitas, que eres increíblemente fuerte y valiente, que te mereces la felicidad y que te va a llegar seguro. Acurruamor, siempre, y esas amigas de relleno apoyándose ahí frente a la Pekielsicracia.


- Toni/ Espera a la primavera, B.: tu tristeza y tu luz componen una mezcla extraña, que a veces me acongoja y otras me maravilla. Sigue adelante y recuerda la alegría, que es una cosa linda.


- Byron: uno de mis lectores más antiguos y honorables. Creo que te enganché con la entrada aquella de los hippies pseudorrevolucionarios y hasta hoy. Te agradezco esa fidelidad tan adorable. Estoy pendiente de tu entrada sobre Roald Dahl que, por cierto, hoy me he acordado de él porque hace un frío que no veas, y él contaba en uno de sus libros que cuando estaba en el internado le obligaban a calentar con el culo la taza del váter para los de los cursos superiores (sí, me he acordado de Roald Dahl mientras meaba; ¿es eso muy intelectual o todo lo contrario?).


- Nisamar, que tienes nombre de sirena: ya hace mucho que no hablamos de hombres por el Messenger; intuyo que porque estoy demasiado enganchada al Facebook y porque tú has encontrado la paz junto a uno. De ti siempre me ha encantado tu sinceridad, tu fuerza y esa belleza cariñosa que te asoma desde detrás de los ojos negros. Tengo pendiente visitar tu islita, seguro. Y escribe, cojones, que la felicidad no tiene por qué ser un obstáculo para eso.


- Andrés Vera: no sé si me sigues leyendo, pero que todos los años me felicites por mi cumple me conmueve de una forma difícil de describir. Y que me compares con Aracne también, porque ella es grande.


- Anónima del Averno: tu nick me hace demasiada gracia. Era el mejor hasta que llegó Batalecotal y partió la pana.

- Batalecotal, por cierto: eres fabulosa de principio a fin. Aprendí más en un mes contigo que en un año con otros profesionales de la salud mental de cuyo nombre no quiero acordarme. Me lo pasé muy bien en Santiago: me encanta ir a visitar a gente que hace un hueco en el horario de turismo para la siesta. Haces las cosas fáciles, y no tengo claro si eres muy muy rara o muy muy normal. En cualquier caso, estoy por irme a rotar a Santiago nada más que por aprender de ti, aspirar radón contigo y montar con tus colegas extraños negocios de venta de camisetas de colores.

- Leti cole: me fascina que, después de nuestra intensa amistad infantoadolescente y de muchos años de distanciamiento aleatorio, podamos seguir manteniendo el contacto a través de este blog. Me alegra que me leas y que todo te vaya bien.

- Anita, sí, tú, la de Logroño, ¿estás ahí? ¿Cómo te va, locaza? Se me acaba de ocurrir que te voy a agregar al Facebook, si te encuentro, claro. Te sigo echando de menos cuando como aceitunas violadas y acaricio el Juan Palomo en las estanterías del Carrefour (porque ya no lo como, que es caquita nutricional).

- Adri, amigo: no sé si tú sigues ahí. En teoría no, pero quién sabe. Te echo de menos. Espero que estés bien. Durante algún tiempo abrir este blog era lo segundo que hacías en tu día, y fue una época bonita; no sólo por eso, claro, que no soy tan egocéntrica. Gracias porque tu recuerdo me sigue haciendo sonreír, y por aquella vez que me dijiste, resoplando: "es que escribes demasiao bien, amiga".

- J.: Tú ya no me lees y lo sé, pero todo empezó aquí, así que gracias por esas veces que sí me has leído y que sí me has comentado. Desde aquella primera vez, que nos cambió la vida a los dos: gracias por compartir conmigo tu peculiar y hermoso torrente de palabras. Gracias por tu parte de lector, porque cuando te pedía una crítica te quedabas masticando las frases y me aclarabas su resonancia. Por admirarme siempre como escritora y escribir tú cosas bonitas sobre mí, como aquello de "no es perfecta, pero es bastante increíble". Te quiero desde lejos.

- José Luis, corazón: que eres mi principal proveedor de abrazos. Otro maravilloso profesional que me da ganas de sacar banderitas cuando le veo trabajar. Sentarme junto a ti en consulta es un privilegio, y ser tu R pequeña es otro. Y hasta tienes buen gusto para los zapatos. Te quiero veintemil.

- Mami querida, que no me he olvidado de ti. Que sé que para ti esto es el Marina Daily News y que aunque no te lo creas intento compensar un poco que soy una hija desnaturalizada contándote mis intimidades así en tiempo real. Te quiero un montón, un montón, un montón tan grande que no me cabe en un post. Ven a verme a Cádiz cuando estén listas las obras de la casa. Dame mimitos, hazme paleopapeo y ayúdame a limpiar las juntas del baño, porfi. A cambio prometo enseñarte Cádiz en paseos breves con muchos banquitos intermedios.

- Titos Quique, Lourdes y Mariví: un poco más de lo mismo, que gracias por leerme y por quererme desde que nací y era un mico repelente con la cabeza algo desproporcionada. Yo también os quiero tela.

- Gente del taller de escritura de Granada: ¿Seguís algunos por ahí? Cora, Alma, Juan María... Fue TAN bonito daros el taller. Aprendí TANTO de vosotros. Me haría mortal de la ilusión saber que seguís por aquí.

- Lectores antiguos, que ya no estáis pero que seguís en mi memoria. María conanimodeofender, la poetisa obsesionada con las mariposas que posaba con cara de interesante y caminaba dulcemente las calles de Granada. El pinchadiscos, que escribía estupendamente y me dijo, tajante: "tienes que leer a Bolaño". Ella, de ellayelresto, que nunca nunca debió dejar de bloguear y espero que no haya parado de escribir. Irene, de Chuches, que me hacía tirarme de la risa con sus post y sus mails, pero que también dejó su blog y que igual paró de leerme cuando volví a comer carne...

Se me olvida gente, seguro... Mireia, Isabel, Khal Yeleytr o como se escriba... Una forma de amor, la libertad; Mar, otra Isa, Dequesí, que no me lee porque actualizo demasiado. Mara, que me abordó el primer día de un curso de meditación y me confesó que se había apuntado por el blog. Aquellos que aparecéis de vez en cuando y saludáis: gracias, porque sé que comentar muchas veces da pereza, pero de verdad que me alegra el día.

¡Jesús! ¡Sois un montón! Si llego a saber que sois tantos, no me pongo con la entrada, que es la una y esta niña de aquí tiene que dormir un poco... Ya en serio: me ha encantado escribir esto. Me ha hecho recordar muchas cosas bonitas. En fin, sed felices todos y seguid pasando por aquí, que a este paso llegamos a las cien mil en cero coma y a saber qué despropósito se me ocurrirá para celebrarlo.