lunes, 10 de enero de 2011
Reflejo
jueves, 6 de enero de 2011
¿No es bonito pensar hoy...
... en todos los niños en sus camitas, cerrando fuerte los ojos para dormirse antes, con la ilusión de que vengan Los Reyes?
miércoles, 5 de enero de 2011
El mal capilar II: El Flequillo Venganza
Obviamente, había tres peluqueras y me ha tocado la NF. La parte buena es que hoy estaba muy llena la peluquería y no me ha parecido que fuera una tapadera de un negocio de venta de drogas, como la vez anterior.
Yo hoy no estaba por hacerme mala sangre. La NF me ha dado el catálogo de peinados Llongueras, que me sé ya entero y que no sé para qué miro, si en general parece que a todas les hayan cortado el pelo de rapideo para mandarlas a la guillotina. En fin. Le he explicado a la NF más o menos lo mismo que la vez anterior, pero introduciendo una peligrosa innovación. Chachán.
- Nazi Flequillil, te explico: llevo como cinco años con el flequillo más o menos igual y querría innovar. Quiero probar con un flequillo inclinado. Tú sabes: la raya un poco al lado y una línea que descienda suavemente a lo largo de mi frente divina.
La idea que yo tenía en mi mente era más o menos así:

La próxima vez le llevo la foto.
- Claro, claro – ha contestado la NF en un tono sospechosamente sumiso.
Ha empezado a texturizarme la cabeza como una chalada, lo cual está guay, porque la última vez no me texturizó y tuve que texturizarme yo en casa con unas tijeras de cocina, que tiene huevos si has pagado treinta y cinco pavos para que te corten el pelo. Yo levantaba de vez en cuando la vista del Hola y me iba gustando el resultado.
[Inciso: yo no sé por qué la gente dice que ir a la peluquería le sube la moral. Personalmente, cada vez que paso más de cinco minutos leyendo una revista del corazón acabo deprimidísima porque Halle Berry me saca veinte años y está bastante más buena que yo, porque nunca tendré la cara de Natalie Portman y porque Carlota Casiraghi está de vacaciones en el Caribe mientras yo me caliento los pies con una bolsa de cereales. Fin del inciso.]
Y hemos llegado a la parte delicada. El flequillo. Me lo ha recortado levemente de forma inclinada y luego ha empezado a secarme.
- ¿Podrías dejarme el flequillo más corto?
- Sí, sí, lo miramos en seco.
Me tendría que haber callado, porque la asertividad en la peluquería, como ya expliqué, tiene una reserva limitada, y para qué desperdiciarla cuando el flequillo me lo pensaba mirar en seco. Me ha empezado a secar tirándome del pelo como si me odiara, pero el resultado molaba bastante y me he dejado hacer.
Entonces hemos llegado al flequillo. Me lo ha recortado un poco y me ha preguntado qué tal, en un derroche de humildad anormal en su especie.
- ¿Me lo podrías dejar más corto? - Ahora sí, asertividad: haz tu aparición.
Y aquí la cagamos. Porque en ese momento entra en acción el Flequillo Venganza (en adelante, FV). El FV se define como aquel flequillo que te dejan las peluqueras cuando el primero que te hicieron no te ha gustado. Es un rollo “con que no te gusta, ¿eh? Pues ahora te vas a cagar”.
Cuando me ha enseñado el resultado, me he dado cuenta de que tenía dos opciones.
1) Decirle que no me gustaba y arriesgarme a un flequillo aún más vengador. Un nivel de venganza muy superior, un Kill Bill de los flequillos. He temblado sólo de pensarlo.
2) Callarme como una perra e intentar arreglarlo en casa.
Obvio que he escogido la opción 2. Las otras peluqueras revoloteaban a mi alrededor diciéndome que había quedado divina de la muerte, y de hecho el resto del corte está bastante chulo. Supertexturizado. Sin embargo, el Flequillo Venganza... bueno, es muy vengador.
Así de vengador:
Lo peor es que volveré.
Aunque sólo sea por tener temas para el blog.
martes, 4 de enero de 2011
Vicente, Psicólogo Interno Residente en... ANSIEDAD

NOTA 1: El programa no me dejaba poner las tildes, pero sabéis que yo sé ponerlas. Espero.
lunes, 3 de enero de 2011
Para Steve Jobs

sábado, 1 de enero de 2011
Día D

Me despierto el día de año nuevo con restos de pintalabios rojo, la cabeza embotada y los pies fríos. En mi casa estamos solos mi perro y yo, y él lleva un rato a los pies de la cama, esperando a que me despierte para abrirle la puerta de la calle.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Mi propio post de despedida del año

Queridos lectores:
