Yo empecé a escribir de forma medio intuitiva, porque leía mucho y me parecía un paso lógico. De pequeña era buena, pero me fallaba la imaginación, igual que ahora: no tenía talento ni paciencia para buscarles un final digno a los cuentos que me inventaba. Les daba vueltas y vueltas y no llegaba a ninguna parte. Una parte de mí pensaba que entre querer ser escritora y ser adulta había un abismo insalvable: mis sueños se quedarían al otro lado de la barrera, como les había pasado a todos los adultos que conocía, y yo tendría que vivir para siempre con su cadáver.
Así que cuando Aran me recomendó El Gozo de Escribir, digamos que salvó mi carrera literaria. En un mes había escrito cien hojas a word que no sé si eran buenas o malas, pero eran. Y creo de verdad que si estoy aquí casi doce años después, a post por día y con la forma de las teclas del ordenador marcada en la punta de los dedos, es por ese libro. No sé. A lo mejor habría llegado a la misma conclusión por otras vías. A lo mejor con el nacimiento de los blogs y esta creencia colectiva actual de pensar que nuestra vida es interesante pase lo que pase, habría sido capaz de ignorar mis limitaciones y escribir. No lo sé. Sé que en ese momento seguí escribiendo gracias a ese libro.
Hay momentos para todo, digo yo. Y la receta para escribir bien, de hecho, se parece bastante a la que apunta M. en su entrada. Leer mucho. Escribir mucho. Escribir para otros. Intentar hacer algo diferente o que, por lo menos, para ti sea diferente. No hace falta leer autoayuda para escritores, eso es obvio,
Sí opino que hay una parte que no es que sea innata, pero sí que se forja muy temprano. Yo creo que redacto bien porque he leído mucho, mucho, mucho, y sobre todo porque leía mucho cuando era pequeña. Tengo la música de las frases grabada en el cerebro. También creo que lo más importante es la sensibilidad, y que uno no puede escribir lo que no es capaz de percibir. Si no estás atento a los detalles, si no dejas que la vida te traspase, no podrás hablar de ellos y no serás un buen escritor. Y que la vida te traspase a veces duele, así que hay que pagar ese precio.
Leer es fundamental, aunque como a mí te cueste pagar el peaje de los clásicos. Quizá escribiría más sesudo si leyera cosas más sesudas. Procuro leer lo que me gusta porque mi objetivo es escribir el tipo de libro que querría leer. Hay una pregunta que circula entre los escritores del mundo: si tuvieras que renunciar a escribir o a leer, ¿qué elegirías? Y aunque yo creo que si no escribo a lo mejor reviento, creo que lo preferiría a dejar de leer. Aunque solo sea porque uno puede leer sin escribir y volverse loco, pero creo que sólo escribir, escuchar todo el rato el sonido de tu propia voz, es una locura mucho peor.
La cosa es que para escribir bien yo no sé muy bien qué hace falta. Yo creo que escribo bien. Otra cosa es si podría hacerlo mejor o dedicarme a sacar adelante algo con más entidad que estos post, pero en general estoy contenta con lo que hago. Lo sé porque a veces me paso un montón de rato leyendo mi propio blog y oye, me gusta, aunque solo sea porque es como mirar mi album de fotos personal. Y bueno, igual pasa como con las fotos, que no son tan interesantes para los que no han estado allí. Pero yo estoy contenta con las mías.
Supongo que escribir bien es como todo. Mucha autocrítica, mucha más de lo que pueden hacer pensar estas parrafadas autocomplacientes. Mucho pulir, mucho borrar, mucho escribir párrafos enteros a las doce de la noche y concluir que son una puta mierda y empezar de cero. Y tener algo de talento, claro; y, como dice M., si no lo tienes pues te jodes, qué le vamos a hacer.
Creo que en algún punto tendré que utilizar este hábito que estoy adquiriendo ahora para trabajar en algo con más seriedad. A ratos me parece que este ritmo me aturde y que no me da tiempo a publicar cosas de verdadera calidad. Pero estoy un poco enganchada, supongo: me gusta publicar todos los días y que me leáis, me gusta ser parte de vuestra rutina y leer vuestros comentarios en la Blackberry en cuanto me despierto por las mañanas. Y el tiempo no me da para mucho más. Quiero seguir con Psicosupervivencia y también quiero trabajar, dormir y demás.
Podría hacerlo mejor, claro. Pero a veces pienso que para eso necesitaría sumergirme en la escritura totalmente. No trabajar y disponer de mucho más tiempo, de más espacio: poder experimentar, recortar, corregir y elucubrar mucho más de lo que lo hago. Pero bueno. En la escalada se dice que lo que no te llevas para la saca te lo llevas para los bíceps, es decir: que si no encadenas una vía al menos te estás poniendo fuerte. Mi blog es mi roco. Las vías están ahí, listas para ser escaladas. Y yo estoy aquí, lista para acometerlas en cuanto tenga fuerza, me vea con ganas y el tiempo acompañe.
PD: Estoy particularmente orgullosa de mi último post en Psicosupervivencia. Por si le queréis echar un ojo.

